por Roberto Sáenz “(…) la respuesta del Fondo se pareció al alivio de volver a respirar después de ser arrasado por una ola gigante. Pero no había nada que festejar. Los efectos secundarios y los costos resultarían inevitables. Si lo del ajuste salvaje era un suicidio político, recurrir al FMI no sería incruento, dada la historia todavía viva en la memoria colectiva” (Claudio Jacquelin, 09/05/17). La corrida del dólar...