Este miércoles 21 de abril se realizó una nueva medida de fuerza docente que contó con la adhesión de una amplia mayoría de los docentes, pero que al no ser parte de un plan de lucha coherente con la dureza del gobierno, no alcanza para lograr un aumento sustancial en los sueldos docentes.

La bronca crece y la burocracia se va quedando sin excusas

Ante un gobierno que golpea una y otra vez a los docentes, las direcciones sindicales han optado por sostener sus lugares de privilegio en lugar de dar una verdadera lucha en defensa de los trabajadores. La táctica utilizada, al menos desde el año pasado, ha sido realizar medidas aisladas, inconsultas y desmovilizantes y luego cuando los docentes se van cansando de una lucha que no arroja resultados, decir que “los docentes no quieren luchar” y entregar la lucha por migajas. El paro de este miércoles y su movilización son parte de esta táctica, pero algo está cambiando entre las bases docentes y, pese a todo lo dicho, el paro fue mucho más contundente que el anterior.

Aquí podemos analizar varios factores al respecto. El gobierno, envalentonado ante la ausencia de una lucha consecuente por parte de las direcciones sindicales, ha logrado hacer pasar varias de las medidas de ajuste en educación (cierre de BAO., de cursos, implementación de régimen de licencias persecutorio, etc.) y no conforme, ha apretado el acelerador imponiendo de hecho varios de los puntos del Plan Maestro y las reformas pedidas por el Banco Mundial. Además, en las paritarias ha optado por jugar a ofrecer mejoras “para la tribuna” que son burlas para cualquier docente y hablarle a “las familias” para ponerlas en contra de quienes educan a sus hijos. Ante este panorama, los docentes juntan bronca y empiezan a realizar toda medida que vaya en contra de Vidal y cía., al menos como forma de resistencia ante tantos ataques. Esto pone a la burocracia ante la encrucijada de luchar un poco más en serio o perder base de sustento docente. Hasta el momento han elegido perder adeptos a luchar en serio, pero la realidad es dinámica y en perspectiva pone en tela de juicio su propio papel de mediador entre el gobierno y los trabajadores y puede ser barrida bien por el gobierno o bien por los propios trabajadores. En el primer caso, perdemos todos ya que las intenciones del gobierno (tanto de Macri como de Vidal) son barrer con toda la organización sindical, no sólo con Baradel y compañía.

Organizarse para que la herramienta sindical vuelva a manos de los trabajadores y sean ellos quienes defiendan sus derechos

Desde la Lista Gris Carlos Fuentealba creemos que es necesario organizarse para lograr que los sindicatos dejen de estar en manos de burócratas que sólo defienden sus privilegios y vuelva a estar en manos de los trabajadores. Creemos que deben ser los trabajadores, en asambleas, con huelgas, tomas y todas las herramientas que hemos ido acumulando en la historia del movimiento obrero, quienes debemos tomar el problema en nuestras manos y barrer a esta burocracia traidora al mismo tiempo que combatimos a este gobierno ajustador que quiere destruir la educación pública.

Por eso te invitamos a formar parte de la Lista Gris para que entre todos le demos forma a una organización que se dedique a defender los intereses de todos los docentes que día a día le damos vida a la escuela pública.

Lista Gris Carlos Fuentealba 

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