¡NI UNA MENOS en Costa Rica! –

En las últimas semanas la violencia contra las mujeres se ha disparado abrumadoramente. En los diarios nacionales han salido a la luz una serie de artículos que reflejan la agudización de la violencia sexual y femicida que se ha caracterizado por su brutalidad, pero también porque las víctimas son en su mayoría niñas.

Ante la brutalidad de la violencia patriarcal que acontece en este período, el gobierno del PAC no ha dado respuesta oportuna e inmediata para garantizar a las mujeres su derecho a vivir sin violencia. Por el contrario, el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) continúan siendo instituciones que no son capaces de abordar la violencia contra las mujeres y niñas con contundencia, es decir, con políticas para detener la violencia sexual y femicida.

La agudización de la violencia contra las mujeres

Durante el año anterior, la violencia por acoso y hostigamiento sexual callejero se visibilizó enormemente, por lo que hubo movilizaciones con el propósito de exigir que el gobierno y el Estado se responsabilizaran para detener dicha violencia. No obstante, los femicidios habían disminuido en relación con los años anteriores.

Este año, la violencia contra las mujeres se ha incrementado y agudizado. No sólo han aumentado los casos de femicidios, sino que se han caracterizado por la brutalidad con que fueron realizados. También, la violencia sexual contra niñas se ha convertido en una problemática recurrente, tanto en casos de violaciones, como prostitución de menores. En este marco, cuando la violencia patriarcal se tiñe de brutalidad y ataca a las víctimas más vulnerables (las niñas) es que hablamos de agudización de la violencia contra las mujeres.

Casos de violencia patriarcal extrema

Para mencionar algunos casos de esta brutalidad patriarcal, basta recurrir a los periódicos nacionales. En cuanto a femicidios, llaman la atención particularmente dos casos: uno en Liberia, el otro en Limón. Marjorie, la mujer asesinada en Liberia, fue víctima de ataque sexual y su cuerpo fue encontrado desnudo, es decir, hay indicios de cizaña. Además, al lado suyo falleció su niño de 10 meses. En Limón, Hillary fue la víctima de una banda de narcotráfico. A sus 15 años y con 7 meses de embarazo, fue violada y arrojada al río para que no delatara a la banda sobre otro homicidio. En ambos casos de violencia femicida se presenta violencia sexual y cizaña propia de la brutalidad de la violencia patriarcal extrema.

En relación con los casos de violencia sexual a niñas, se debe mencionar a la niña de 11 años, quien fue violada por su padrastro en Liberia. En primera instancia, la denuncia se interpuso contra su hermano, pero finalmente se descubrió que el agresor fue su padrastro. También, se han revelado casos de niñas prostituidas por sus padres en Limón.

Un Estado insuficiente para proteger a las mujeres y las niñas

Al respecto, cabe decir que el índice de embarazos de menores de edad en el país es altísimo, ronda los 40 mil al año, de los cuales se conoce que en los últimos dos años, 29 corresponde a violaciones. Es decir, el Estado no logra proteger a las niñas de embarazos no deseados, tampoco logra evitar violaciones ni atender debidamente a las niñas violadas ni castigar con penas de cárcel contundentes a violadores; para muestra un botón, el caso del director que violó a una niña de 5 años y el Ministerio de Educación Pública sólo lo reubicó.

El Estado costarricense no sólo debe otorgar educación sexual y métodos anticonceptivos para evitar los embarazos en adolescentes, sino que también debe brindar atención médica y psicológica a las niñas víctimas de violaciones para garantizarles un aborto terapéutico que les permita continuar con sus vidas sin ser sometidas a más violencia. Por eso, se debe aplicar inmediatamente el protocolo para la práctica de aborto terapéutico, no sólo para cuando la vida del feto es incompatible con la vida extrauterina, sino también es estos casos que los cuerpos y la salud mental de las niñas corren peligro.

Asimismo, urgen políticas del gobierno para erradicar la prostitución infantil y todo tipo de prostitución. Para nadie es un secreto que este país cada vez es más destino turístico sexual, sin embargo, el gobierno del PAC no ha avanzado en el desmantelamiento de las redes de prostitución. Tampoco se han visibilizado las redes de trata de mujeres, como si éstas no existiesen en Costa Rica, pero las desapariciones de jóvenes han sido más recurrentes y el Organismo de Investigación Judicial alerta con más frecuencia, por lo que debemos exigir que se investigue el posible crecimiento de redes de trata de mujeres en el país.

Una salida desde el feminismo socialista ante la violencia patriarcal

Desde el feminismo socialista entendemos la violencia patriarcal como una manifestación extrema de la opresión de las mujeres que se complementa con la violencia estructural del Estado capitalista, el cual es sumamente violento contra la clase trabajadora. En el caso de las mujeres, esta violencia estructural capitalista se suma al sometimiento social producto de la opresión. Entonces, la violencia contra las mujeres no es un hecho aislado que se da entre el agresor y la agredida, sino que es estructural, de la misma manera se debe atacar.

Por todo lo anterior, el Estado y el gobierno del PAC no han sido capaces de proteger a las mujeres de la violencia patriarcal. Solamente un movimiento de mujeres en las calles y aliado a los sectores explotados y oprimidos, puede garantizar que se detengan la violencia sexual y los femicidios. Por eso, desde Las Rojas hacemos un llamado a quienes se reivindican feministas a no confiar más en que el gobierno del PAC cambiará la situación de las mujeres. Por el contrario, hemos visto un aumento de la violencia patriarcal, de manera que urge retomar  las calles para exigir nuestro derecho a vivir sin violencia, tal como se ha hecho en otros países valiéndose de la consigna ¡NI UNA MENOS![1]

En ese sentido, Las Rojas impulsaremos una campaña de divulgación para lanzar el ¡NI UNA MENOS! en Costa Rica a través de las redes, conversatorios de formación sobre el feminismo socialista que realizaremos en setiembre y reuniones para preparar la intervención del 25 de Noviembre,  Día de la No Violencia contra las Mujeres con el eje de ¡NI UNA MENOS! Invitamos a quienes quieran unirse a que contacten a Las Rojas y nos organicemos contra la violencia patriarcal.

Heidy Valencia

[1]¡NI UNA MENOS! Fue la consigna de una gran movilización contra la violencia hacia las mujeres en Argentina en junio de 2015, la cual reunió a cientos de miles de personas en Buenos Aires y todo el país. Las Rojas y el Nuevo MAS de Argentina participaron activamente en este movimiento.

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