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Desde hace unas semanas la Asamblea Interhospitalaria realizó una convocatoria para el 11 de agosto, a una Marcha Blanca en defensa de la salud pública, marcha que fue creciendo en convocatoria y ahora  la CTA Autónoma comunicó de forma oficial (más allá de los “trascendidos”) que se realizaría una jornada nacional por la reapertura de las paritarias, rechazo a los tarifazos y despidos de trabajadores/as. Esto señala una de las fechas de un agosto que podría marcar una diferencia al clima en el que dejaron el país las centrales sindicales después del 29 de abril.

En este marco se discute en Córdoba la realización de una jornada en la calle que pueda aglutinar a todos/as aquellos/as trabajadores/as que quieran salir a manifestarse en contra de las políticas de este gobierno. Sumado a que se hablan que el estado provincial tiene planes de llevar adelante más de tres mil despidos.

Se presenta un escenario complejo en el que habría en principio dos convocatorias. La primera está llamada a concentrar en el Polo Sanitario, que llama a trabajadoras/es de la salud en una Marcha Blanca desde la Coordinadora Intersindical, convocada recientemente. Por el otro lado, ATE se reunirá en el centro de la ciudad, en la sede del gremio. El problema no es únicamente que de por sí hayan dos convocatorias, sino que además las dos terminarían en destinos diferentes: la primera en Casa de Gobierno y la segunda en el centro neurálgico de la ciudad.

Desde el Nuevo MAS creemos que iría en contra de los principales intereses de los/as trabajadores/as el hecho que se divida en dos la convocatoria. Por un lado, dividiría la cantidad y por ende, la contundencia de la demostración de fuerzas, pero además, lo que hoy necesitan trabajadoras y trabajadores es pelear juntos contra este gobierno, la cual sería la única forma en que podremos frenar el ajuste. Porque ante los más de tres mil despidos en puerta, el ajustazo que estamos pagando con nuestros bolsillos y el deterioro creciente que se nota en cada servicio de atención desde el Estado, dividir la convocatoria significaría debilitar la fuerza de una medida que puede llegar a sentar las bases de un agosto que exprese por todos lados el repudio a Macri y sus políticas.

Es necesario reforzar la convocatoria de la medida exigiendo a ATE reunión de delegados y asambleas por repartición para garantizar las medidas y con el  resto de las organizaciones la más amplia unidad para lograr que el 11 todas las trabajadoras y trabajadores estatales y de la salud estemos en las calles.

 

Julia Di Santi

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