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Exitoso taller de la juventud de Capital

 

En el transcurso de la última semana desde ¡Ya Basta! y la juventud de Capital de nuestro partido pusimos en pie el taller “Marxismo en el Siglo XXI: método, estrategia y organización”. En cada uno de los tres encuentros nos dimos la oportunidad de discutir las perspectivas para el relanzamiento de la perspectiva revolucionaria, tomando como base textos clásicos del socialismo revolucionario y elaboraciones de nuestra corriente al calor de la experiencia del ciclo de rebeliones populares.

Marx, Engels y el materialismo histórico: comprender para transformar

En el primer encuentro la lectura y el debate estuvieron centrados en La ideología alemana, texto clásico y fundacional del marxismo. En él, se sientan las bases para una apreciación materialista de la realidad, para comprender la forma en la cual las condiciones objetivas condicionan la acción de los hombres y mujeres que son quienes hacen la historia y, haciéndola, “se hacen a sí mismos” mediante su intervención en la realidad.

Afirmaba el dramaturgo Bertolt Brecht “qué tiempos son estos, que hay que defender lo obvio”. Esta aguda frase se llena de significación al interrogarse por el método marxista para interpretar la realidad de manera revolucionaria. Es que aún hoy, a más de 150 años de la escritura de La ideología alemana y sobre todo dentro de las jóvenes generaciones que fueron criadas durante el fugaz esplendor del posmodernismo noventista, se ha operado un verdadero retroceso en la comprensión que es necesario revertir. El mundo aparece como una serie de hechos inconexos, lo cual es paradójicamente alimentado por la tecnología de la hiperconectividad que fragmenta la realidad. Rescatar la idea de que un mundo sin explotación es posible, a condición de transformar las causas materiales de dicha explotación, es una tarea imprescindible para los jóvenes que nos sumamos a la lucha por la revolución socialista.

Por obvio que parezca, la primera pelea para relanzar una perspectiva emancipadora es aquélla por comprender la realidad tal cual es. Siguiendo las ideas estudiadas en el primer día del taller, afirmamos que este problema no se resuelve de manera abstracta en los libros, sino que tiene dos momentos: la formación marxista y la propia experiencia de la lucha, experiencia que luego debe ser analizada para extraer las conclusiones necesarias.

Problemas de estrategia: reformismo, posibilismo o revolución

Durante el segundo día del taller nos detuvimos en Reforma o revolución de Rosa Luxemburgo para abordar la discusión con el posibilismo, una de las principales taras de la juventud a lo largo y ancho del mundo en este comienzo del Siglo XXI.

Aquí cabe hacer una aclaración: “posibilismo” y “reformismo” no son exactamente lo mismo, si bien tienen importantes puntos de contacto. Podríamos decir que el primero es la forma rebajada y posmoderna del segundo. A principios del Siglo XX, el más revolucionario de la humanidad, la discusión entre reformistas y revolucionarios (que encarna de forma brillante el texto de Rosa Luxemburgo) partía de una importante base: la existencia de una clase obrera socialista, que tenía presente la posibilidad de transformar la sociedad para acabar con la explotación del hombre por el hombre. El enorme legado de Rosa es que puso de relieve que dicho objetivo es sólo alcanzable mediante la revolución social, mediante la lucha revolucionaria de los explotados y oprimidos con la clase obrera al frente. Como señala agudamente en su obra, la vía revolucionaria y la reformista no son dos caminos distintos para llegar a un mismo fin, sino dos fines distintos: el mejoramiento relativo de las condiciones de vida de las masas en el marco de la sociedad existente -mejoramiento que se ve reducido a la nada en momentos por el propio desarrollo del capitalismo y sus crisis- o la destrucción del régimen y sistema actual y la construcción de otro opuesto por el vértice.

En el ciclo actual, incluso la propia idea de que otra sociedad es posible, debe ser defendida frente al entorno ideológico que impera en amplias capas, frente a la apariencia de que vivimos en un “eterno presente” sin posibilidad de dar vuelta la hoja de la historia. Esta idea “posibilista” descarta la factibilidad de una transformación social profunda y tiene como consecuencia la búsqueda de posiciones en las instituciones del régimen capitalista para conseguir mejoras en las condiciones de vida de las masas explotadas… a condición de perpetuar su explotación.

Junto con Rosa, defendemos intransigentemente la idea de que no basta con luchar por lo posible, sino que es preciso hacer posible lo necesario: la edificación de una sociedad socialista, sin explotados ni oprimidos.

Construir el partido como herramienta revolucionaria

En el tercer encuentro nos enfocamos en la organización de los revolucionarios: el partido. Para esta discusión utilizamos el texto Lenin en el Siglo XXI de Roberto Sáenz, dirigente del Nuevo MAS y de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie. En él se retoman algunas de las conclusiones que plasmara Lenin en su obra ¿Qué hacer?, las cuales guardan una validez y universalidad enormes. Es preciso realizar una lectura del gran revolucionario ruso luego de la primera ola de rebeliones populares, y en el marco de un lento pero sostenido proceso de radicalización de la situación política: aun dentro de los márgenes de la democracia burguesa, aparecen elementos tanto por izquierda como por derecha, que preanuncian tiempos mucho más agitados que las últimas décadas del siglo pasado. En estos tiempos el “metabolismo” entre el partido revolucionario, las masas y su vanguardia será un importante elemento que marcará también los alcances y límites de los procesos.

El cierre del taller estuvo a cargo de Sáenz, quien hizo un recorrido por la globalidad de las cuestiones discutidas a lo largo de la semana, aportando también conclusiones surgidas de la experiencia realizada por nuestro partido desde el Argentinazo hasta nuestros días, como una organización en ascenso entre la juventud estudiantil y trabajadora.

Los socialistas revolucionarios tenemos la enorme tarea de superar el “déficit” de partido leninista que heredamos luego del “desierto político” de los años 80 y 90. El surgimiento de una nueva generación abre posibilidades inmensas para la construcción de las corrientes revolucionarias. Desde el Nuevo MAS y Socialismo o Barbarie hacemos nuestros mayores esfuerzos por extraer las conclusiones de la experiencia pasada y presente para dar la batalla por la emancipación de la humanidad, por una sociedad socialista.

Marcos Duch

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