Costa Rica



El pasado viernes 21 de marzo, fue convocada una reunión del activismo LGBTI de Costa Rica con la candidata a la vicepresidencia por el Partido de Acción Ciudadana (PAC), Ana Helena Chacón, y otros representantes de este partido. Esta reunión tenía el objetivo de “dialogar sobre las demandas del movimiento LGBTI”, y la convocatoria fue asumida por una gran cantidad de activistas, incluyendo muchos y muchas de quienes participan en el Frente por los Derechos Igualitarios (FDI).

Como participantes del FDI y militantes que asumimos a fondo la campaña por el Matrimonio Igualitario en Costa Rica, desde Las Rojas y el Nuevo Partido Socialista señalamos que no participaríamos de la reunión, puesto que el PAC ha sido claro a lo largo de su campaña electoral en distanciarse de las reivindicaciones sostenidas desde el FDI: no están por el Matrimonio Igualitario, más aún, se han reunido con las jerarquías de las iglesias católica y evangélicas para garantizarles que no amenazarán sus campañas anti-derechos de las mujeres y población LGBTI.

Desde nuestra perspectiva, no existe ninguna condición para sentarse a negociar con este partido. Creemos que el objetivo de este tipo de “acercamientos” es cooptar políticamente al sector LGBTI, porque hemos sabido imponer la discusión sobre Matrimonio Igualitario en la palestra política nacional y, además, lo hemos realizado manteniendo la independencia política e impulsando movilizaciones en las calles. Para el PAC, a punto de ser gobierno, esto es un problema: con gente defendiendo en las calles un Estado Laico sin concordato y acceso a derechos igualitarios para todas las personas, se les cae su falso perfil progresista.

Por eso, para el PAC resulta importante cooptar al activismo LGBTI, porque desnudamos sus incoherencias, como reunirse con el activismo LGBTI por “empatía” con nuestras luchas y, al mismo tiempo, sentarse a pactar (ahí sí negociar, de verdad) con la Iglesia Católica y otros fundamentalistas para afirmar que no habrá Estado Laico sin Concordato, es decir, que la Iglesia Católica conservará sus privilegios económicos y políticos para intervenir regresivamente en la vida de todos y todas.

Recordemos que cuando el PAC estuvo en la oposición, convocó al activismo a una “mesa de diálogo LGBTI” a la que asistían muchos activistas honestos, con el objetivo de diseñar estrategias legislativas para empujar los proyectos de ley que intentaban obtener derechos civiles mínimos para las parejas del mismo sexo. De esta mesa de diálogo no salió nunca nada, porque el problema nunca fue de estrategia o lobby legislativo, el problema es de fuerza y política.

A mediados del 2013 decidimos construir un espacio propio, un frente de las organizaciones y el activismo LGBTI para impulsar, de una vez por todas, la campaña que nadie pensó en impulsar antes: construimos el Frente por los Derechos Igualitarios y lanzamos la campaña por el Matrimonio Igualitario YA. La preparación del terreno para armar este frente fue, nada más y nada menos, que un año con grandes movilizaciones, como la marcha de Invisibles y la marcha de Incurables, convocadas todas de manera independiente y que congregaron a miles de personas por las calles de San José. La conclusión es clara, cuando nos organizamos y nos movilizamos, cuando no confiamos en nadie más que nuestras propias fuerzas tenemos logros políticos. Lo demás queda en tardes de café y promesas. Ahora que probablemente los del PAC serán gobierno, aplican esta misma táctica de dilución de las luchas proponiendo “mesas de diálogo”, con el objetivo expreso de desmovilizar las luchas en curso.

Hacemos un llamado al activismo LGBTI a cerrar filas para mantener la independencia política de nuestro movimiento, a no confiar en el PAC porque no les debemos nada, lo que han demostrado sin reparo es que son aliados de los explotadores y opresores. Esto no sólo se expresa en sus acercamientos a las cúpulas religiosas más conservadoras, sino que también se refleja en su política fiscal: Luis Guillermo Solís y el PAC, a la vez que declaran que no van a eliminar los enormes privilegios fiscales con que cuentan las Zonas Francas, plantean que van a impulsar una “Ley de Empleo Público” para revisar los incentivos salariales a los nuevos trabajadores y trabajadoras del sector estatal. Con esto, queda claro que el PAC es otro partido más del empresariado, no de los sectores explotados y oprimidos.

El movimiento LGBTI tiene la potencialidad para conseguir todos los derechos, para ir por todo y no solo por las migajas que tal vez, ni siquiera tenemos certeza de ello, nos tirará el PAC para tratar de cooptar a las organizaciones LGBTI. Pero tenemos que garantizar la independencia política del movimiento, que nadie coopte ni intente aprovecharse de nuestra fuerza, este movimiento lo construimos nosotros.

 

Marisa Victoria 

Comité Ejecutivo del NPS

28 de marzo de 2013

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