Declaración de Socialismo o Barbarie, Estado español, 17/06/2016 Ante las elecciones del 26J

 

El domingo próximo en el Estado español se realizarán elecciones generales al parlamento. Son, en verdad, elecciones repetidas. Ya se votó hace unos seis meses, el 20 de diciembre de 2015. Pero, por primera vez desde la instauración en 1978 del actual régimen monárquico-parlamentario, no hubo ningún partido que obtuviese una mayoría de diputados para formar gobierno. Tampoco se pudo llegar a un acuerdo entre distintas fuerzas políticas para constituir una coalición con las bancas suficientes para eso. El impasse llevó finalmente a la disolución del parlamento electo en diciembre pasado, junto con la convocatoria a volver a votar el próximo 26 de junio. Esta situación inédita es producto de la crisis del régimen bipartidista, y el descrédito de sus dos principales organizaciones políticas, el conservador Partido Popular (PP) y el social-liberal PSOE (Partido Socialista Obrero Español) que han quedado en minoría. En la siguiente “Declaración”, los compañeros de Socialismo o Barbarie del Estado español, fijan su posición electoral y analizan esta crisis política, que se da en un momento también crítico de la Unión Europea y de varios de sus Estados. (Redacción de Socialismo o Barbarie)

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El próximo 26 de junio los españoles estamos convocados nuevamente a las urnas. Los resultados de las elecciones del 20D [20 de diciembre del 2015] destaparon la caja de Pandora abriendo una situación política sin parangón, marcada por una alta inestabilidad y fragmentación. Entramos en un escenario completamente diferente a la “estabilidad” del bipartidismo y las mayorías absolutas precedentes.

Ninguno de los candidatos obtuvo los apoyos necesarios para ser investido Presidente. Los votos de las urnas no alcanzaron y los pactos fracasaron y ahora habrá que votar de nuevo. Es un hecho inédito en la historia democrática del país desde la retirada del franquismo, que desnuda la crisis política, institucional y de representación que se vive desde el inicio de la crisis económica y la irrupción del 15M.[1]

El desplome del Partido Popular, el hundimiento del bipartidismo, el desinfle de Ciudadanos (C’s) y el ascenso de Podemos son datos objetivos de las elecciones pasadas, que abrieron un abanico de posibilidades que aún es difícil evaluar con certeza para qué lado irán. Pero han sido reflejos también, aunque de manera distorsionada, de la oposición y el enfrentamiento que se han dado en las calles estos últimos cuatro años contra la política austericida y los recortes del PP.

En este sentido, expresaron un giro electoral a la izquierda y el mensaje emergido de las urnas fue el voto en contra de las políticas de recortes y sumisión a la Troika y de rechazo y castigo a los corruptos partidos tradicionales del bipartidismo PP-PSOE. Esto último quedó más que evidenciado en los votos a Podemos.

Luego, vivimos durante cinco meses el circo electoral donde cada uno, en nombre de la razón de Estado, del diálogo, de la democracia y de las necesidades de los españoles, hizo su jugada para salvar la situación y su pellejo.

Pero también es necesario comprender que por un lado está el análisis de lo que las organizaciones políticas defienden y por otro lo que la gente expresó y expresará al votar por las mismas.

No tenemos ninguna confianza en el PSOE que votó la reforma constitucional con la ayuda del PP para reducir el déficit público y que aplica la austeridad allí donde gobierna. Tampoco desconocemos el giro al centro de Podemos y de su dirección, abandonando todo programa rupturista y su adaptación cada vez mayor a las “reglas del juego” del régimen del 78, razón por la cual consideramos que no era una alternativa de fondo en las elecciones pasadas ni lo será en estas.

Pero estas consideraciones no pueden ocultar o minimizar el hecho de que subjetivamente, una parte importante de los trabajadores y los sectores populares votaron por estas formaciones para que se vaya el PP y se acabe la austeridad. Esto es un elemento esencial, porque ayuda a posicionarse frente a las nuevas elecciones y a comprender los puntos de apoyo con los que contamos para las próximas peleas.

Los últimos datos de las encuestas señalan la posibilidad del famoso “sorpasso” de Podemos al PSOE, al posicionarse en segundo lugar ganando escaños y relegando al tercer puesto a los socialistas. Esta posibilidad hace prefigurar un escenario tanto o más inestable y fragmentado que el actual. Pero también polarizan el escenario electoral entre la derecha representada por el PP y la izquierda de Podemos haciéndose factible la perspectiva de desbancar al Partido Popular.

Las opciones ya están sobre la mesa y la segunda campaña electoral ya está en marcha. Del lado del bipartidismo sabemos que no hay nada que esperar. El PP y el PSOE son los partidos del régimen del 78 y de la austeridad. Tampoco se puede esperar nada de Ciudadanos, la marca blanca del PP que con una cara más joven defiende los mismos intereses.

Y por último, está la confluencia entre Podemos e Izquierda Unida, que aparece ante millones como la alternativa para los que sufrimos las consecuencias de la crisis capitalista. Por eso comprendemos que muchos se definan por votarlos.

Sin embargo, debemos decir que Pablo Iglesias y su formación, lamentablemente, han abandonado toda propuesta rupturista que se enfrente a los intereses capitalistas. Confían en el PSOE y en su ala moderada, y han buscado formar gobierno con Sánchez, sin cuestionar al PSOE como tal. Han reiterado hasta último momento que el PSOE no es el enemigo de Podemos y que la mano sigue tendida. Pero gobernar con un partido de la casta y con un programa más que moderado, ni antitroika, ni anti UE, ni anti deuda, ni que se enfrente a los intereses de los capitalistas, tiene sus limitaciones. No puede ofrecer una verdadera salida de fondo para los trabajadores, las mujeres y la juventud, como lo atestigua el caso de Syriza en Grecia.

Es así que la perspectiva puramente parlamentaria, institucional, electoral, no puede ser una solución de fondo para los problemas de los trabajadores y el pueblo español. En la situación actual, no se trata de plantear la “lealtad institucional”, sino de hacer como en Francia, salir a las calles, coordinar las luchas para hacer saltar por los aires las podridas instituciones del régimen del 78 irrumpiendo con la movilización social, para enfrentar y derrotar todas las políticas anti-sociales, ya sean del PP o de un “gobierno de cambio” que las lleve adelante.

Por todo esto, comprendemos a los sectores que votarán a Podemos y los acompañaremos en su experiencia política, de lucha y en sus justos reclamos ante un eventual “gobierno del cambio”. Pero, a sabiendas de la ilusión y esperanza de muchos, desde Socialismo o Barbarie no apoyamos la candidatura de “Unidos Podemos”. Preferimos sostener en alto la bandera de la independencia política de los trabajadores, porque opinamos que no será un gobierno de ruptura y no ofrece una verdadera salida de fondo para los problemas de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Y eso sólo puede traer frustración y desmoralización.

Nada de esto significa que no haya que participar en las elecciones. Pero se trata de hacerlo “revolucionariamente”, es decir, desde una perspectiva independiente y de clase.

Por esto mismo llamamos a votar y dar el apoyo a candidaturas que reivindiquen y peleen por esta orientación y programa allí donde se presenten. Este es el caso de los compañeros de Izquierda Anticapitalista Revolucionaria (IZAR) que con gran esfuerzo lograron presentar candidaturas en las provincias de Málaga, Granada y Almería.

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Nota de Socialismo o Barbarie (semanario):

1.- 15M: Se refiere al 15 de mayo de 2013, día en que se inicia el movimiento de los Indignados que ocupa la Puerta de Sol en Madrid.

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