El último “decretazo” del gobierno de la provincia de Buenos Aires, junto con otras medidas intimidatorias como la medida cautelar dictada para que se inicien las clases, quieren amordazar la huelga docente. Los trabajadores siguen dando una muestra de combatividad y firmeza en medio de un conflicto durísimo en el que el gobierno quiere imponer su paritaria testigo.

El bombardeo permanente del aparato mediático y todo el arco político K y opositor les tienden un cerco para intentar asfixiarlos. A este coro de demonios se ha sumado también (¿por qué no?) el coro de ángeles de la jerarquía eclesiástica.

La artillería de las “instituciones democráticas”: desempolvaron el “servicio público”

Con el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, a la cabeza, se acordaron de que la educación es un servicio público (¿gratuito también? No, eso se les escapó) y que es necesaria una reforma constitucional para que las “clases sean obligatorias”. Obligatorias por supuesto para los que están al frente de las aulas en condiciones en que las escuelas se caen a pedazos, en que los chicos van mal alimentados, con problemas de violencia y maltrato familiar, en que a ellos no les alcanza el sueldo para pagarse los viajes entre un trabajo y otro.

No se refiere el vicegobernador a la obligación del Estado para garantizar una infraestructura edilicia, un sueldo que arañe fin de mes y condiciones más humanas de trabajo. El maestro tiene que “ir a trabajar como sea”: esa es su obligación. Aunque muchas veces no puedan enseñar nada, solamente intentar sobrevivir ellos y sus alumnos y “pasar el año” para que las estadísticas oficiales no fracasen y muestren la realidad de la educación pública.

Para estos demócratas nac & pop, el derecho de huelga está consagrado por la Constitución Nacional cuando no hay huelgas. Cuando los trabajadores las hacen y no ceden en sus reclamos, ya no les gustan nada esos artículos molestos y hablan de reformarlos. ¡El vicegobernador se acordó de la Constitución de Ecuador!

Esta establece: “Derecho de huelga: (…) La Constitución estipula que está prohibido paralizar las actividades del sector público. La lista de estas actividades incluye la educación, justicia, seguridad social, transporte, servicio de aguas, energía eléctrica y distribución de combustibles, que no entran en la definición que hace la OIT de los servicios esenciales. Según el Decreto 105 del 7 de junio 1967, quienes contravengan esta disposición incurren en penas de cárcel que oscilan entre dos y cinco años. En el sector privado, sólo puede declararse una huelga a nivel de empresa o de fábrica. La ley restringe además este derecho en la mayoría de los sectores, imponiendo un período de reflexión de 10 días –que en algunos sectores, como en la agricultura, se extiende hasta 20 días– antes de poder ir a la huelga. La ley prohíbe que las federaciones y confederaciones lancen una convocatoria de huelga. Las huelgas de solidaridad y los boicots están además limitados a un máximo de tres días.” (survey07-ituc.csi.org)

Este es el modelo más progresista que encontró para prohibir la huelga docente. Por las dudas, también lo puede ir a buscar ante una huelga en la industria privada.

La curia golpea la puerta para no quedar afuera

En ocasión de presentarse “Francisco, un argentino universal”, una muestra en honor al Papa celebrada en Mar del Plata con la presencia del gobernador Daniel Scioli, representantes de otros credos religiosos y funcionarios, el obispo de esa ciudad aprovechó la ocasión para tirar los dardos contra el conflicto docente. “Aprovecho la oportunidad, para pedir, y lo hago con toda cordialidad, que todos reflexionemos sobre este punto. Los debates pueden ser ásperos, exigentes, y puede haber reclamos muy justos, pero implica que se desarrollen con los chicos en las aulas”, expresó el prelado (El retrato de hoy, 16/3/14).

El 18 de marzo volvió a insistir, en una entrevista en Radio 10, con más énfasis: que el derecho de huelga de los maestros debe ser “limitado”. Está apantallando las brasas para que este derecho vaya a parar a la hoguera.

¿Cómo los ministros de Su Santidad iban a quedar afuera de la coalición reaccionaria que intenta quebrar la huelga docente en provincia de Buenos Aires? A un año de la asunción del Papa argentino, sería un deshonor para la tradición eclesiástica del país. Y no sólo de la Iglesia Católica, sino del resto de las instituciones religiosas que estaban representadas en la ceremonia realizada en la ciudad balnearia.

Después de estas declaraciones, fue el mismísimo pontífice el que no dejó a dudas de que era la posición oficial de la institución eclesiástica sobre el histórico conflicto docente. Se mostró “preocupado” por el “ausentismo” en las escuelas. Lo expresó en el marco de una reflexión sobre las faltas reiteradas en el trabajo de las nuevas generaciones que, según el Pontífice, no conocen la cultura del trabajo. Un eufemismo que reconoce, en los hechos, la contundencia de la huelga docente y la disfraza de “ausentismo” para no poner en discusión el sacudón que le está dando al gobierno argentino. Una forma de condenarla sin trasponer los límites de su estilo democrático y “bonachón”.

Huelga que tiene una fuerza y trascendencia que amenazan con desbordar el “tope” del gobierno y las compuertas que le pone la burocracia sindical.

A esta coalición reaccionaria la derrotaremos con la fuerza de los trabajadores y la vanguardia independiente. Hacia esa perspectiva apostamos y nos jugamos.

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