Desagradable sorpresa para muchos, dentro y fuera del (ex) British Empire

Las crisis sociales, políticas y de legitimidad que afectan, aunque muy desigualmente, a la Unión Europea y sus Estados miembros, ha tenido la semana pasada una expresión algo pintoresca en el Reino Unido.

En las elecciones a mayor (alcalde) de Londres celebradas la semana pasada, los electores prefirieron votar por SadiqKhan, hijo de un pobre inmigrante de Pakistán, que era conductor de esos pintorescos buses rojos de dos pisos que circulan por Londres.

Para más horror de la “gente normal” –como define nuestra vicepresidenta Michetti a quienes no tienen el “defecto” de ser “pobres”–, SadiqKhan, además de ser abogado en derechos humanos y miembro del Partido Laborista, se reclama musulmán.

Peor aún: en la votación derrotó a un personaje que representaría para la señora Michetti el colmo de la “normalidad”, el candidato del Partido Conservador ZacGoldsmith, quien, como corresponde, es multimillonario.

“El contraste entre ambos candidatos –comentaba el New York Times– no puede ser mayor. Mr. Kahn, hijo de emigrantes musulmanes de Pakistán, fue criado junto con siete hermanos, en un pequeño apartamento de tres habitaciones en un edificio de propiedad del Estado. Su padre manejaba un bus en Londres y su madre era costurera.

“Mr. Goldsmith, por el contrario, creció en una mansión del siglo XVIII, estudió enEton[1] (de donde los expulsaron por fumar ‘porro’) y heredó una fortuna de su padre billonario, el tycoon Sir James Goldsmith.”[2]

Inicialmente, los dirigentes conservadores habrían pensado que un adversario así sería fácil de derrotar. Un buen cocktail de racismo e islamofobia, como campaña electoral contra el candidato de “raza inferior” –y para colmo musulmán!!!– dejaría la capital del Reino Unido en manos de los conservadores, que la administran desde el 2008.

Efectivamente, la campaña conservadora contra SadiqKhan se caracterizó por su desenfreno racista, reaccionario e islamófobo. El aristocrático Goldsmith esperaba, además, impactar en una ciudad que había sido víctima de atentadosyihadistas como los de julio de 2005, con tres explosiones en el metro de Londres y otra en un bus, que causaron 56 muertos y 700 heridos.

Pero el tiro le salió por la culata. El racismo grosero de la campañatory finalmente provocó rechazo en una ciudad cosmopolita como Londres. Pero, además, pesó decisivamente el descontento globalcontra el gobierno conservador, tanto a nivel municipal como nacional.Se vienen sucediendo, en forma intermitente, movilizaciones y protestas, por diversos motivos, contra el feroz e insaciable neoliberalismo tory. Una de las últimas fueron los movimientos masivos de jóvenes médicos contra liquidación del sistema de salud pública. Aunque estas luchas son mediadas y contenidas por el mismo laborismo (incluyendo a Corbin) y por la burocracia de las TradeUnions, reflejan un clima de descontento social.

En Londres, esta atmósfera de enojo social es probablemente mayor que en el resto del Reino Unido. Como sucede con otras capitales europeas, la ciudad se ha ido transformando en un sitio cada vez difícil y costoso para vivir, en primer lugar por la fenomenal carestía de la vivienda, y también del transporte y otros servicios que han venido además empeorando.

Asimismo, en todo el país hay un clima “deliberativo”,que ha llevado la división a las filas conservadoras en una cuestión trascendental. El 23 de junio se realizará el referéndum sobre permanecer en la Unión Europea o romper con ella. Este tema ha partido en dos a los tories. En Londres, uno de sus principales dirigentes, el alcalde conservador saliente, Boris Johnson –también exalumno de Eton, como corresponde–, encabeza una poderosa fracción partidaria del “Brexit”; es decir, de la ruptura con la Unión Europea.

Las limitaciones del laborismo en general y de Corbyn en particular

La derrota conservadora podría haber sido más aplastante en el conjunto del Reino Unido, pero en verdad fue casi un empate. Es que el laborismo obtuvo resultados muy desiguales según el lugar y sin un gran vuelco como el de Londres.

El Labour logró un triunfo muy importante e indiscutible en Londres, con 44% de los votos para Khan, superando en 9 puntos a “Sir”Goldsmith. También el laborismorepitió una buena votación en Gales. Pero en Escocia arrasó el Scottish NationalParty (SNP), partidarios de la independencia escocesa. Ahora el SNP estaría en condiciones de reclamar un nuevo plebiscito (como el del 2014, que perdieron) para volver a poner en debatela separación.Por último, en la decisiva Inglaterra, el laborismo tuvo retrocesos, pero matizados por el hecho de que los tories cayeron más aún. Por último, en Ulster (Norte de Irlanda), volvió a repetirse la tradicional polarización entre “unionistas” (con el Reino Unido) y el Sinn Féin (republicanos irlandeses), que deja poco espacio al Labour.

El balance e interpretación de estos resultados son hoy tema de debate en el Reino Unido. Y con más razón porque el mes próximo se dará una votación aún más trascendental: el referéndum de si el UK continúa o no en la Unión Europea.

Una primera impresiónes que el LabourParty –cuyo “leader” es el famoso Jeremy Corbyn– no ha logrado aprovechar en toda su magnitud el desgaste de los conservadores y la bronca popular contra su neoliberalismo salvaje. Al interior del PL, la política deCorbyn ha sido conciliadora con los dirigentes y parlamentarios laboristas que están mucho más a la derecha y que en el fondo compartenel neoliberalismo de los tories. Por eso, han sido incapaces de combatirlos ni de brindar alternativas, ni siquiera meramente “reformistas” como las de Corbyn.

El mismo SadiqKhan, que protagonizó una batalla (aunque puramente electoral) contra el repugnante racismo tory, está lejos de ser un luchador de vanguardia. Dentro del laborismo, ocupa una posición “intermedia”, centrista, entre Corbyn y la mayoría del bloque parlamentario laborista, casi tan neoliberal como Cameron.

Por supuesto, en ese marco, no es posible llevar adelante una política que logre aprovechar plenamente el descontento de los trabajadores y la juventud.Eso sólo lo conseguiría una política de movilización permanente, hasta echar a la lacra de millonarios ex-alumnos de Eton, que están liquidando las conquistas históricas de los trabajadores británicos.

Notas:

1.- El King’sCollege of Our Lady of Eton (Colegio del Rey de Nuestra Señora de Eton) es uno de los colegios secundarios privados más exclusivos de Inglaterra, donde sólo accede un puñado de hijos de aristócratas millonarios.Allí también cursó el actual primer ministro británico David Cameron.(Nota de SoB).

2.- Steven Erlanger and Stephen Castle, “Britain Grapples With Enduring Questions of Religion and Race”, New York Times, April 25, 2016.

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