La huelga docente en la provincia de Buenos Aires ya es histórica



“A ver Cristina, a ver si no entendemos, por 1.800 pesos, del básico no comemos. Pagaste millones para la Repsol, y ni un solo peso para educación. Los trabajadores salimo´ a luchar, ganamos las calles, huelga general” (consigna cantada en la marcha docente del 19 de marzo en La Plata)

 

Al cierre de esta edición acaba de ocurrir una enorme movilización de la docencia de la provincia de Buenos Aires. Convocada por el Frente Gremial (Suteba-FEB), y con la asistencia de la lista Multicolor (que viene de realizar dos sendos plenarios de delegados con cientos de participantes), se estima que la marcha alcanzó los 30.000 participantes, si no más. Se trata de la mayor acción callejera de la docencia provincial en una década. Y no sólo eso. El paro por tiempo indeterminado que se está viviendo en la provincia también es histórico. Se llevan diez días ininterrumpidos de paro total, paro que rememora el histórico Maestrazo de 1988 (si bien esa lucha fue de más de 40 días y en el orden nacional).

Los docentes de Buenos Aires (a los que se suman Chubut, Neuquén, Mendoza, La Rioja, Misiones, entre varias provincias más) son la punta de lanza de un proceso de incipientes luchas contra el ajuste del gobierno. Junto con ellos, aunque en menor escala, está la movilización de los estatales de ATE provincial (el resto de los gremios ya arregló con Scioli), la movilización de los metalúrgicos en Río Grande contra los despidos y una miríada de pequeños conflictos (Valeo, Kromberg, Liliana) en desarrollo.

Si los docentes lograran quebrar el techo salarial, estarían obteniendo un triunfo no sólo para ellos sino para todos los trabajadores del país. Empezarían a poner en cuestión el brutal ajuste de Cristina, sostenido por una Santa Alianza de toda la patronal, la oposición política y lo más granado de la dirigencia sindical (que lo está dejando pasar sin hacer nada efectivo).

Estamos ante la más grande lucha contra el ajuste K, de ahí que no haya tarea más importante que ayudar a que triunfe tomando todo tipo de iniciativas en su apoyo, y apostando al desborde por la base en cuanto Baradel y Petrocini se jueguen a quebrarla a partir de alguna componenda con Scioli (ver aparte en esta edición).

 

La base económica de una lucha política

 

¿A qué se enfrentan los docentes? Sencillo: a un aspecto que está en el corazón del plan económico: la reducción de los salarios reales de los trabajadores. De ahí que la pelea contra el ajuste no se trate de una mera lucha económica, sino que esté planteado adquiera elementos de lucha política de conjunto y coloque el problema de la huelga general en su apoyo (no es casual que en estos momentos Moyano esté meneando el tema de un posible paro general en abril, volveremos sobre esto abajo).

Pero antes de proseguir con los aspectos abiertamente políticos que plantea la lucha de los docentes, démosle una ojeada a la lógica íntima del plan económico. En pocas horas la devaluación hizo su trabajo, que significó una transferencia de recursos desde los asalariados (que ven hundidos sus salarios reales en términos de “moneda dura” y de poder adquisitivo) hacia los sectores industriales exportadores, los productores del campo, los que producen para el mercado interno, e, incluso, los ingresos del Estado, todos beneficiados a costa del bolsillo del trabajador.

¿Cómo ocurrió esto? Los exportadores (industriales y agrarios) se benefician de una reducción de los costos en dólares, al obtener más pesos por cada dólar exportado. La patronal que vende en el mercado interno se beneficia por el aumento de los precios. Y el Estado gana ingresos debido a que el ritmo inflacionario tiende a aumentar su recaudación. Los únicos que pierden son los trabajadores: su salario pierde valor en dólares y contra los precios.

Claro que los empresarios quieren más. De ahí que el gobierno ya esté adelantando, extraoficialmente, que se viene un aumento de tarifas y la quita de subsidios, presumiblemente después de que se firme la mayoría de las paritarias, durante el Mundial…

El Estado achica sus gastos avanzando en el “sinceramiento de las variables” de manera tal de hacer nuevamente rentables los servicios públicos y dejar de depender de los subsidios, poniendo límites a la emisión de moneda y el déficit fiscal (que alimentan la escalada inflacionaria). De esta manera, además, se hacen de recursos para pagar la deuda externa volviendo a los “mercados de capitales internacionales” (uno de los objetivos de la actual gira de Cristina, es arreglar con los acreedores del llamado Club de París, a los que se “adeuda” unos 10.000 millones de dólares).

Pero esta brutal transferencia de recursos, este colchón de ganancias que se embolsa la patronal, tiene su propia lógica: funciona en la medida en que los salarios no aumenten en proporción a los precios y el dólar. Si esto ocurriera, se retorna al punto de partida y habría que volver a devaluar, con los consabidos elementos de crisis, inestabilidad, posibles corridas cambiarias, retorno del debate sobre la gobernabilidad, etc.

El cuadro de disciplinamiento de la fuerza de trabajo se completa con las tendencias recesivas en aumento en la economía. La apuesta es a que si los asalariados perciben que el trabajo comienza a escasear, privilegien sus empleos por encima del reclamo salarial. Conclusión: el ajuste pasa y Cristina llega tranquila a 2015. 

 

Los ataques al derecho de huelga

 

En momentos que está ocurriendo esta lucha histórica de la docencia de Buenos Aires, Cristina se da el lujo de pasear por París. ¿Cómo se explica esto cuando hace sólo dos meses su gobierno parecía zozobrar? Sencillo: el plan económico de ajuste ortodoxo lanzado a partir de la devaluación de enero es sostenido por lo más granado de la burguesía del país. Se ha establecido una férrea unidad de los capitalistas en su defensa. Cristina está haciendo los deberes, llevando adelante el trabajo sucio de recuperar el margen de las ganancias empresarias y la capacidad de pago del Estado. Las peleas de la oposición parlamentaria, como las de la reforma del Código Penal y Civil, o alrededor del narcotráfico, son sólo para la TV, para mantener el perfil opositor hacia el 2015 y refieren a aspectos secundarios que no son lo central: el ajuste y la gobernabilidad para sostenerlo. 

La férrea unidad política alrededor del ajuste se expresa también en el intento de imponer una limitación reaccionaria al desarrollo de las luchas. Ahí está la aberrante condena a perpetua para los petroleros de Las Heras. Pero también hay otras manifestaciones en ese sentido. Las declaraciones de Mariotto, vicegobernador de Scioli y abanderado del “progresismo” K, de que habría que declarar “servicio esencial” a la docencia son una provocación. Que va en la línea de lo declarado por Cristina en la sesión de apertura del Congreso en el sentido de que debería promulgarse una ley de “convivencia ciudadana”. Esto significa limitar el derecho de huelga, el derecho a la protesta, el derecho a cortar rutas y calles, abriendo la posibilidad a una mayor criminalización la protesta social.

Estos ataques reaccionarios tienen su lógica, no son un factor aparte. Se trata de una parte componente de la aplicación del brutal ajuste económico, de bajar el nivel de conflictividad para que pase. De ahí que la pelea contra el ajuste económico K y contra la criminalización de la protesta social deban ir de la mano, combinadas, no separando una de la otra.

 

La desorientación política de una parte de la izquierda

 

Como está dicho, hay una verdadera “Santa Alianza” de todos los sectores burgueses para que sea la clase obrera la que pague la cuenta de la crisis. Las elucubraciones de que se venía un “golpe de Estado” contra el gobierno se vinieron abajo en cuestión de días. Una posición así abre las puertas a una política oportunista: que el centro no está puesto en la pelea contra el gobierno, sino en defenderlo del posible “golpe”.

Esto tiene, además, otra derivación: la cuestión de que el gobierno sea echado mediante la movilización. Esto no está, en este momento, a la orden del día. La Santa Alianza funciona, precisamente, para garantizar el calendario electoral, la gobernabilidad.

Sin embargo, otra variante del oportunismo es afirmar que el plan económico no sería encabezado por Cristina Kirchner, sino que le habría sido “impuesto” por no se sabe quién, y sus responsables serían Kicillof y Capitanich…

Se entiende entonces la dramática parálisis del FIT en todos estos meses. Mientras el PO se armaba políticamente en la pelea contra el “golpe de Estado” (el centro de su debate hacia el próximo Congreso), el PTS consideraba a la lucha contra el ajuste como una mera pelea “económica”, de segundo orden. Conclusión: el FIT no fue capaz de tomar ninguna iniciativa de conjunto. Por esto el PO no erra del todo cuando ve en el exitoso encuentro que realizamos el pasado sábado 15 en Atlanta “un bloque contra el FIT”. Sin embargo, no se trata exactamente de eso, sino de la primera iniciativa de conjunto desde la izquierda contra el ajuste en la perspectiva de organizar de manera democrática al activismo antiburocrático.

Pero si no se concibió como un encuentro “contra el FIT”, sí ha sido revelador de una crisis política dramática de éste: la incapacidad, a lo largo de meses y meses, de tomar una sola iniciativa política en conjunto contra el ajuste económico K, cuyo costado político es que de su éxito depende la estabilidad del gobierno. Frente a ese ajuste el FIT debería haber sido un polo político. No lo fue, y ese vacío lo vino a llenar el gran encuentro de Atlanta.

 

 

 

El 24, todos a la Plaza de Mayo

Contra el ajuste, por el triunfo de la lucha docente,

contra la represión y por la absolución de los petroleros de Las Heras

 

En esta coyuntura que tiene por centro la lucha de los docentes se va hacia una nueva jornada del 24 de marzo. También arrecian los intentos de criminalizar la protesta social. Y, por otra parte, Moyano y Barrionuevo parecen comenzar a barajar la posibilidad de llevar adelante un paro general. Lo suyo es muy cuidadoso. Están jugados a la estabilidad del régimen, a la transición ordenada en el 2015, y a una transición de la que emerja como presidente Massa.

Sin embargo, tampoco pueden dejar pasar el incremento de las luchas que muestra la pelea de los docentes sin hacer nada de nada. De ahí que hayan comenzado a hablar de un posible “paro general”, que debería ser convocado de inmediato en apoyo a la lucha docentes, antes de que comience a desgastarse o sea traicionada por Baradel y Cía.

Con las banderas de la lucha contra el ajuste económico, el triunfo de la lucha histórica de los docentes, con la exigencia de la huelga general, contra la represión y por la absolución de los compañeros de Las Heras y en memoria de Carlos Fuentealba, Mariano Ferreyra y Julio López, el Nuevo MAS marchará con todas sus fuerzas de Congreso a Plaza de Mayo el 24. Invitamos a sumarse a nuestra columna a todos nuestros simpatizantes y amigos.

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