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El regreso de Cristina a la escena política luego de su citación judicial parece haber opacado las otras novedades de las últimas semanas. En su discurso en Comodoro Py, Cristina habló de la puesta en pie de un “frente ciudadano”. Lo que esta formulación esconde es lo que ocurrió con su propio partido político, el P.J.

El Partido Justicialista se encuentra en un proceso de renovación de autoridades, bajo la presión de una posible intervención judicial en caso de no cumplir con los plazos legales. Parece un problema puramente técnico pero no lo es:  la discusión acerca de quién encabeza al P.J. es la discusión de qué rol político va a jugar este histórico partido en la Argentina del PRO.

El problema que subyace es la rebelión de gran parte del aparato peronista tras la derrota del FPV en el ballotage de noviembre. Esto tiene dos grandes componentes. El primero y principal, es que toda la estructura territorial del PJ está concebida como un apéndice del Estado. Al perder el acceso a las cajas estatales (centralmente a la de Nación y la Provincia de Buenos Aires), este aparato entró en una crisis existencial. Por eso los grandes “barones del PJ”, los gobernadores provinciales y gran parte de los intendentes, se apresuraron a escaparse del bote que se hunde para tranzar con los ganadores. Solo así se garantizan el financiamiento necesario para seguir a flote.

El otro gran componente es la adaptación al clima político imperante, donde las amplias masas recién están comenzando su experiencia con el macrismo. Aunque esta experiencia pegó un salto en las últimas semanas (con los tarifazos, despidos, el escándalo de los Panamá Papers, etc.), todavía se sigue en líneas generales en la situación abierta en noviembre de 2015: una situación en la que el kirchnerismo es políticamente minoritario en la sociedad (aunque sigue conservando influencia de masas, como se pudo observar en Comodoro Py), y en la que se impone a grandes escalasun sentido común conservador.

Para decirlo en dos palabras: dinero y votos. Estas son las razones por las cuales la enorme mayoría del aparato del PJ, de carácter indiscutiblemente mercenario, le dio la espalda al “cristinismo”.Esto se empezó a manifestar por arriba con el alejamiento del gobernador salteño Urtubey. Luego siguió la ruptura del grupo de Bossio en la cámara de diputados. Se mostró en todo su esplendor con el voto de 26 senadores del FPV –encabezados por Pichetto-gracias a los cuales se aprobó el acuerdo con los “Fondos Buitre” (contra lo que era hasta ese momento la línea declamada por el cristinismo).

Pero el hecho que terminó de cristalizar esta rebelión es la conformación de una “lista unitaria” para la conducción del PJ, encabezada por José Luis Gioja (ex gobernador de San Juan y actual diputado nacional) y secundada por el mismísimo Daniel Scioli.A tal punto esta lista NO responde al cristinismo, que este último decidió NO participar de la misma, para “evitar toda responsabilidad” en lo que haga el PJ de ahora en más.Esto significa que hasta la Cámpora sabe lo siguiente: que un PJ comandado por Gioja es un PJ puesto al servicio del gobierno de Macri.

Las estafas políticas a la base progresista del kirchnerismo

Si uno tomara al pie de la letra los discursos “de barricada” de los sectores más combativos del kirchnerismo, podría esperar que estos presentarían una lista de oposiciónpara pelearleel PJ a su ala derecha. De hecho, eso es lo que vienen amenazando hace meses con hacer. Más aún, hicieron una campaña masiva de afiliación al P.J. invitando a la gente a “votar en la interna” para que Cristina pueda seguir siendo su referente indiscutida.

Pero lo que ocurrió en la realidad es todo lo contrario. En un primer momento, el cristinismo amenazó con presentar su propia fórmula para la interna: GIldo Insfrán– Guillermo Moreno. Esto ya de por sí hubiera decepcionado las expectativas de los sectores más progresistas de la base K, que difícilmente puedan tragar a un personaje como Insfrán -responsable del asesinato de Qoms en Formosa para satisfacer los intereses de los grandes terratenientes. Pero ni siquiera esto se llevó hasta el final: el cristinismo terminó bajando su lista pocos días después de presentarla, lo que en los hechos significa que le regalaron el PJ al ala más adaptada al macrismo.

En síntesis: el cristinismo hizo que la gente se afiliara al PJ, con la expectativa de combatir contra el “peronismo PRO”, pero luego el kirchnerismo se retiró de la pelea, entregando el PJ al “peronismo PRO”. Conclusión: ahora el PJ adaptado al PRO está lleno de afiliados cristinistas que fueronsencillamente estafados.

Las estafas políticasa la base progresista del kirchnerismo ya son hechos más que reiterados, son sistemáticos. Podemos citar otros ejemplos muy inmediatos. El ex-candidato a presidente Scioli, votado por millones en el ballotage como (supuesta) alternativaal ajuste macrista, se mostró ahora abiertamente solidariocon Macri en el caso de los Panama Papers. Allí primó por sobre todas las cosas la unidad de clase: entre multimillonarios no conviene atacarse en base a irregularidades en el patrimonio, porque finalmente terminarían cayendo todos.

Ni que hablar de los que votaron a los senadores K teniendo expectativas de que enfrentaran a los Buitres. Allí directamente su voto fue tirado a la basura: el único “mandato” que reconocen los mercenarios es el del poder de turno.

El mismo “regreso triunfal” de Cristina con la citación en Comodoro Py es muy tardío y revela que hasta el momento había estado ausentedel escenario político. Cuatro meses enteros en los que el macrismo avanzó con su plan de ajuste brutal, y a los que la supuesta “líder de la resistencia” solo le contrapuso su “respetuoso y democrático silencio” (palabras textuales del discurso del 13/4/16[1]).

El llamado en su discurso a la conformación de un “frente ciudadano” para “reflexionar” y “presionar al Congreso”, deja a las claras que Cristina se pone por detrás de la situación real que viven cientos de miles de trabajadores: las decenas y decenas de pequeñas luchas cotidianas contra los despidos, las manifestaciones de bronca contra los tarifazos, etc. Luchas que muchas veces son protagonizadas, entre otros, por los propios simpatizantes kirchneristas y no por las organizaciones K.

Se hace cada vez más necesario que el conjunto de los trabajadores y los sectores progresistas, incluidos aquellos que se reivindican kirchneristas, saquen las conclusiones que la situación impone. Porque no son “jornadas de reflexión” las que hacen falta sino jornadas de lucha y un gran paro general para derrotar al gobierno de Macri y a su ajuste.

 

AK.

 

[1]“Cristina convocó a “un frente ciudadano para defender los derechos arrebatados”, Página 12 (versión online), 13/4/16 –http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-296882-2016-04-13.html

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