A 40 años del golpe militar

El 10 de septiembre del 2014 fui a prestar mi testimonio al tribunal oral en la “Megacausa  La Perla”. Suena irrisorio hablar de ser testigo cuando en realidad fui una testigo-víctima sobreviviente del horror.

Hablar casi en tercera persona  porque a uno mismo le cuesta creerse que eso lo vivió  y también porque fueron muchísimos los años que hubo que esperar para poder recuperar  la palabra.

En esa instancia hubo por un lado equipos especializados que trabajan en la Protección de Testigos así también cómo Psicólogos de apoyo especializados en Victimas del Terrorismo de Estado (Centro Ulloa) que supieron acompañarnos y  contenernos.Por el otro lado, ahí sentados, a tu espalda, los mismos que años atrás te secuestraron, violaron, torturaron,robaron  y vejaron en todo el sentido de la palabra. Esos, que ahora se sienten envalentonados bajo el apañamiento del gobierno  reaccionario de Macri y que sin ningún desparpajo mientras escuchan los testimonios de sus víctimas se dedican a hacer brikolage con la foto de Macri y Sra.en un guiño al poder de turno.

Tal vez sea esto último lo que hace que esté escribiendo este testimonio, porque hay que saber que esto no terminó y que hay que luchar para que los juicios concluyan y para que éstos genocidas sean condenados  y tratados como lo que son, sin privilegios. El presidente Macri quiere reescribir la historia, habla por un lado “del curro de los derechos humanos” y por el otro lado empiezan a dejar correr voces  para poner en un plano de igualdad lo que fue “Terrorismo de Estado” y las acciones de organizaciones guerrilleras.

…Fue en Noviembre de 1977 cuando volvía de mi trabajo a casa a buscar un saquito,  porque en  Córdoba refresca mucho a la noche, teníamos que encontrarnos luego con una compañera porque íbamos a hacer una actividad cultural. Yo vivía con3 compañeras más desde hacía una semana  en un departamento en Córdoba; mi acompañante en el ascensor, al cual yo no registré, era uno de ellos, cuando voy a abrir la puerta del departamento  me empuja  y adentro ya nos estaban esperando. Maniatada, golpeada  y vejada, así me encerraron en la única habitación a la espera de mis otras compañeras.  Ya tenían secuestrada a una compañera, ya que el partido estaba participando de una Asamblea en el gremio de Sanidad  y ella había ido a una cita a retirar volantes. Así esperaron a mis otras dos compañeras. Vendadas y maniatadas nos llevaron a lo que luego supe era La Perla. Es oportuno decir que el resto de los compañeros, hasta el número de 16 en total, fueron  “cayendo”  en los días sucesivos. El Partido en ese entonces no tenía todavía una caracterización acertada de la dimensión del Golpe ni de los  campos de exterminio, así es que se cometieron muchos errores con consecuencias graves.

Afortunadamente, aunque parezca una ironía, todos nosotros, aparentemente por una decisión de Luciano B. Menéndez quien estaba a cargo del 3er Cuerpo de Ejército,sobrevivimos. Luego de un tiempo en La Perla donde nos tuvieron vendados, tirados en colchonetas, donde nos “sacaban a interrogar”, donde algunos de nosotros pudimos ver gente destruida por la tortura, gente que “trasladaban” y también nosotros  con la incertidumbre de cuál sería nuestro destino, nos trasladaron a  La Rivera, otro   campo, donde ya se notaba la acción de la campaña Internacional de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y empezaban a “aflojar”. Ahí estuvimos meses hasta que nos llevaron a la penitenciaría de Córdoba incomunicados, alrededor de un año y luego a Devoto a las mujeres, a Caseros  a algunos  hombres y al penal de La Plata a otros. Yo particularmente salí en libertad vigilada primero y luego en total a los casi 5 años.

Contar todo lo vivido en cautiverio llevaría muchísimo tiempo y espacio. Hay un trauma que nunca se supera y te acompaña toda la vida, pero hay algo que sí me interesaría transmitir a los jóvenes y es que  a sociedad tuvo una actitud de negación de lo ocurrido durante muchísimos años y costó muchos años más y procesos hasta que masivamente se conociera la verdad. Después del Juicio a las Juntas vino la Obediencia Debida de Alfonsín donde dejaba libres de proceso a tipos que habían estado a cargo de los campos de exterminio y después fue Menen con el Indulto. Contra todo esto hubo que luchar. Ahora una vez más vamos a tener que enfrentar todos los intentos de restaurar la represión cómo  método de acallar los reclamos sociales. Los ñoquis de hoy  son los “algo habrán hecho” de entonces.

¡Hay que luchar para que no se criminalice la protesta, hay que luchar por la libertad de Milagro Sala! Pero talvez la pelea más difícil sea la que hay que dar con la conciencia de gente que masivamente votó a este gobierno y que compra el discurso de la “corrupción” justificando así despidos, represión y todas las medidas reaccionarias en contra del pueblo y los trabajadores.No permitamos que la historia vuelva a repetirse!!!!!

 

Gaby

 

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