Luis Bermúdez


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El debate con el PTS acerca del rol del FIT –

“(…) en estos pocos días del nuevo gobierno, el Frente de Izquierda también ha actuado cómo el único polo de resistencia consecuente e independiente de los gobiernos y las oposiciones que ahora alternaron roles” (“Un gran año del FIT”, Redacción LID, 2 de enero de 2016).

“Pese a las diferencias que podamos tener entre las organizaciones que lo integramos, el Frente de Izquierda se ha convertido en una herramienta unitaria extraordinaria para avanzar en la construcción de la organización revolucionaria que necesitan los trabajadores y los oprimidos para vencer” (ídem, LID).

Nuevamente, como frente a cada evento de la lucha de clases desde su conformación, el FIT ha desaparecido de la escena en estos días. Como si faltaran más prueba de su carácter de cooperativa electoral, resulta ahora que siquiera logra ser un punto de referencia unificado para tareas tan elementales como enfrentar la escalada represiva del gobierno de Macri.

Frente a esta realidad, el PTS ha optado por barrer la realidad bajo la alfombra. O, lo que es peor, mentir abiertamente desde las páginas de LID. Como se ve en las dos citas que encabezan esta nota, lo que se dice en ellas, sencillamente, no es verdad: mientras que el PO acusa al PTS de “alejarse del FIT para conformar un frente antimacrista con los K”, el PTS directamente elude la cuestión y hace como si el FIT fuera sólo él, presentando afirmaciones que son falsas en medio de un balance autorreferencial: afirma, contra toda evidencia, que el FIT está actuando como “el único polo de resistencia consecuente”; para colmo, agrega que el FIT se “ha convertido en una herramienta unitaria extraordinaria”…

Nos dedicaremos a estas afirmaciones a continuación.

Una evaluación autoproclamatoria

El texto en cuestión arranca con un análisis de los resultados electorales del FIT muy característico del PTS: ¡una autoproclamación insoportable que no pasa la prueba de la realidad y que se expone para engañar incautos! No hace falta saber que el PTS y el PO tienen dos balances opuestos del desempeño electoral del FIT en el 2015: mientras que el primero habla de “avance y consolidación”, el segundo caracteriza la actuación de dicho frente como un “frenazo”.

Más allá de esto, el centro de todo el balance del PTS es que en el 2015 se habría obtenido “la mejor elección histórica presidencial de la izquierda”. A esto se le agrega la representación parlamentaria obtenida nacionalmente. Claro que, además, todo lo dicho apunta a señalar, implícitamente, que todos estos “logros” se habrían obtenido gracias al PTS, a sus “bondades”…

En fin: lo real es que la representación parlamentaria alcanzada hasta el momento (no se puede saber cuál será la dinámica electoral del FIT en el futuro), en términos nacionales, es importante dada la histórica marginalidad electoral de la izquierda en el país. Ese punto es cierto y marca una cierta consolidación.

Sin embargo, la evaluación que se hace del resultado presidencial es directamente falso. El mismo no ha sido cualitativo respecto de otras elecciones presidenciales; incluso se llega a comparar con el score presidencial del PST en la década del 70; pero esa comparación suena como ahistórica, porque estamos en condiciones totalmente diferentes, el PST iba solo a elecciones y no en un frente, etcétera.

Ya comparando con las votaciones desde el año 83, no sólo Izquierda Unida obtuvo elecciones bastante semejantes sino que, además, el artículo desliza una valoración del FIT y sus partidos completamente exagerada; se pierde de vista que, guste o no, el Viejo MAS con toda su deriva oportunista, representaba una fuerza militante y orgánica incomparablemente mayor que cualquiera de nuestros partidos (¡incluyendo a los del FIT!) hasta hoy.

En su evaluación de los resultados la nota no dice otra cosa muy importante que ya señalamos en otras oportunidades pero queremos reiterar: la consolidación definitiva del FIT deberá pasar por la prueba de la lucha de clases del próximo periodo; por su capacidad de ser, realmente, una alternativa, por cumplir el papel que el FIT no logra cumplir: ¡ser un punto de referencia de conjunto y no sólo electoral! Cualquier concepción que de manera oportunista desdoble completamente los “éxitos electorales” respecto de la actividad cotidiana del propio frente, terminará estallando por los aires en el choque con la realidad.

La prueba de la lucha de clases

Esto último nos lleva a la actuación del FIT en estos primeros días de la gestión de Macri. El PTS miente cuando afirma que el frente de izquierda se ha constituido “en un polo de resistencia consecuente”. ¿Dónde? ¿Nos habremos perdido algo? Porque en la realidad de todos los días, el FIT, para su vergüenza, ¡no logra ponerse de acuerdo siquiera en una acción común principista por la libertad de Sala frente a la represión del Estado burgués!

Lo lastimoso del PTS (y que muestra bien ese método de secta que lo caracteriza), es que en vez de enfrentar la realidad tal cual es, en vez de señalar esta dificultad que tiene el FIT, elige barrer la realidad bajo la alfombra.

Parece ridículo pero es verdad: porque mientras el PTS afirma que el FIT estaría cumpliendo un rol que nadie ve… el PO dice públicamente lo opuesto: que el PTS se desplaza “en la práctica” –que es “donde más importa”, dice el PO- hacia el “frente único antimacrista con los K”.

Desde ya que la afirmación del PO es falsa. Pero el curso del PTS también es errado: su orientación parece ser apropiarse sólo él del FIT, negar la realidad, actuar como FIT el propio PTS a ver si se puede quedar con la sigla.

Pero esa maniobra no responde al problema real que está planteado. Porque enfrentar el ajuste de Macri es una tarea vital de los trabajadores y los oprimidos: el ajuste y el conjunto de su orientación reaccionaria. Por eso es un error pensar que la amplia vanguardia de izquierda y sus votantes le darán un cheque en blanco por toda la eternidad votando al FIT, incluso si éste es completamente inoperante para tareas tan vitales como enfrentar la represión de Cambiemos.

La tarea de mentir y barrer bajo la alfombra este problema vital no puede solucionar el problema de que el FIT ha venido siendo una mera cooperativa electoral; ese límite algún día podría estallar en pedazos.

La cerrada negativa a abrir el FIT

Pero hay en el artículo del PTS una mentira todavía mayor: la afirmación que el FIT sería una “herramienta unitaria extraordinaria”; ¿dónde, si siquiera en el terreno electoral acapararon los votos de toda la izquierda? Sí, al revés, podría ser que los votos de la izquierda crecieran por fuerza del FIT en la medida que el mismo siga siendo una fuerza sectaria, aparatista y autoproclamaría que no une realmente a nadie más que sus grupos integrantes.

Aquí, nuevamente, las afirmaciones del PTS no responden a la verdad. Porque lo real es lo opuesto: el FIT está concebido, cada vez más, como un “coto privado de caza” donde sólo pueden “comer” el PTS, el PO e IS y se caracteriza por la rotunda negativa a que ninguna otra fuerza ingrese en él; en primer lugar nuestro partido, el Nuevo MAS, que en el 2015 tuvo el inmenso éxito de lograr 100.000 votos con una campaña socialista y de clase por fuera de un frente instalado como el FIT.

Aquí la cuestión nos remite, nuevamente, al tipo de problemas que señalamos en el punto anterior: el FIT no podrá dar el salto en constituirse en una herramienta para la construcción de una organización revolucionaria si se mantiene cerrado sobre sí mismo, no abriéndose siquiera a fuerzas que, como nuestro partido, hacen parte de la izquierda roja, clasista en nuestro país.

Salvo que se lo considere, simplemente, como el vehículo para la propia construcción del PTS o del PO (¡pero esto podría acelerar los tiempos de su estallido porque el PO está en la morsa que ahora dirige el PTS y no ellos el FIT!); es decir, sin pensar que la construcción de un partido revolucionario en la Argentina difícilmente esté exento de confluencias y/o fusiones.

En fin: el mal que aqueja al FIT es profundo; no hay manera de barrerlos bajo la alfombra ni de resolverlos jugando a las escondidas o creyendo que los votos obtenidos solucionarán siempre sus problemas.

¿Quién puede adelantar la decisión que tomará el PO en su Congreso de marzo, desesperado como se lo ve? El único camino correcto sería iniciar una discusión para abrir al FIT a fuerzas como nuestro partido; hacer un debate más de conjunto acerca de la correcta política de los revolucionarios hoy, y dar pasos para que el FIT, al menos en algunos aspectos, deje de ser la cooperativa meramente electoral que es hoy. De no superarse estas inercias, a pesar de la presión porotera que caracteriza al PO como al PTS, terminará estallando: la lucha de clases es más fuerte que cualquier cálculo de secta.  

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