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Sobre el “ENCUENTRO DE LOS PUEBLOS” 

Más de ochenta organizaciones sociales argentinas están convocando para este 12 de diciembre al primer “Encuentro de los Pueblos en Plaza de Mayo para comenzar a debatir “un verdadero programa popular para la etapa que viene”. Entre los referentes convocantes están Carlos “Perro” Santillán (dirigente del SEOM Jujuy), Marcelo Parrilli (ex MST), Jorge Sanmartino, Pablo Bergel, Jorge Cardelli (todos ex Proyecto Sur), “Pepino” Fernández, Claudia Korol, Eduardo Lucita, Claudio Katz, Miguel Mazzeo, María del Carmen Verdú (Correpi) y los artistas Sara Hebe, Vicente Zito Lema y Norman Briski. También los referentes del autonomista MTD de Solano y sus aliados del Colectivo Situaciones. Entre las organizaciones se encuentran el FPDS-CN, el SEOM (Jujuy), Confluencia La Dignidad-Katari-OPSA, UTD Mosconi, MTL Rebelde, TPR, CTEP, CORREPI, etcétera.

El carácter que tendrá el encuentro será el de foros simultáneos por sector y la convocatoria incluye la realización de una serie de foros previos sobre distintas temáticas a realizarse en Capital Federal y el conurbano. Las temáticas propuestas para los foros son: Mujeres; Tierra y Vivienda; Extractivismo y Bienes Comunes; Salud; Educación; Medios y Comunicación; Cultura; Economía Popular; Antirrepresivo y Derechos Humanos; Estudiantil; Sindical; Derecho a la Ciudad.

Entendemos que estos sectores buscan capitalizar el espacio vacante como dirección de la resistencia al ajuste dejado por el kirchnerismo en crisis (que habrá que ver cómo se reconfigura), el derrumbe de los espacios de centroizquierda que supieron albergar a muchos de estos grupos/referentes (Proyecto Sur, etc) y la falta de iniciativa política común del Frente de Izquierda (FIT) de cara al nuevo escenario.

Lo que queremos aquí es analizar algunas de sus apreciaciones y expectativas y alertar sobre las consecuencias negativas que, según consideramos, puede acarrear un llamado de amplitud tan ilimitada para una estrategia de emancipación social.

 

Una convocatoria de contornos poco definidos

 

Leamos en qué consiste la propuesta de convocatoria a dicho encuentro. La transcribimos completa para poder criticarla con mayores fundamentos (las negritas son nuestras):

“El resultado de las últimas elecciones terminó de consolidar lo que para muchos constituye el peor de los escenarios posible. Frente al umbral de una etapa todavía incierta ya podemos vislumbrar algunos signos en la coyuntura que anticipan el tono de lo que se avecina. En este contexto el mayor riesgo es el de la inmovilidad. Es el momento de unificar y desplegar aún más nuestra creatividad, nuestras iniciativas y deseos en un proyecto alternativo de sociedad.

“No podemos quedarnos a la espera de lo que venga. Debemos ya ponernos a trabajar en un verdadero programa desde y para los pueblos, que recoja lo mejor de las experiencias que hemos podido construir durante estos años y que tenga la capacidad de ponerlas a dialogar.

“Una propuesta de país para la vida digna en el marco de la diversidad cultural. Si en estos años hemos podido poner de pie herramientas de organización y resistencia popular, hoy es urgente construir plataformas amplias que puedan comunicarlas, articularlas y potenciarlas. Debemos construir los lenguajes que permitan articular las diferentes realidades, luchas y resistencias. Pensarnos desde la interculturalidad, como el derecho a poder vivir en la diversidad. El desafío es construir un espacio común desde donde elaborar un programa de los pueblos, democrático, amplio y popular.

“Sabemos del tamaño de la tarea, y es por eso que entendemos la urgencia por comenzar a transitarla entre todos y todas. Una urgencia nacida de lo que fuimos y de lo que podemos ser. Por eso creemos que no podemos darnos el lujo de “desensillar hasta que aclare”, tal vez el amanecer también dependa de nosotros y nosotras. Imaginamos un encuentro de los pueblos con foros en simultáneo donde cada sector en lucha pueda construir sus propios programas y las herramientas que se requieren para esta etapa. Un encuentro que sea poroso, para que esos programas entren en diálogo. Un encuentro que no se quede en la mera deliberación, que se ponga tareas, que sea resolutivo, que tenga proyección y que defina su propia continuidad, que priorice los acuerdos y que se potencie con las diferencias.

“Encuentro sindical, cumbre de naciones y pueblos indígenas, encuentro de mujeres, encuentro antirrepresivo y derechos humanos, encuentro de educación, encuentro de estudiantes, encuentro de comunicación alternativo, encuentro de la cultura popular, encuentro por la tierra y la vivienda, encuentro por los bienes comunes, encuentro de asambleas por el medio ambiente, encuentro de la economía popular. Queremos construir un encuentro de los pueblos que convoque a todos/as los/as que no se conforman ni se acomodan, para los/as que creen que sólo los pueblos movilizados pueden ampliar el horizonte de lo posible.

“A esto nos convocamos, a esto los/as convocamos.”

En primer lugar es necesario señalar que el documento de convocatoria no plantea con claridad a qué/a quiénes nos enfrentamos. Se habla muy genéricamente del escenario poselectoral como “el peor de los posibles”, dando a entender implícitamente que el triunfo de Scioli hubiese sido un escenario preferible (lo “menos peor”), razonamiento con el que no estamos de acuerdo, y se dice que la etapa que se abre es “todavía incierta”, no definiendo con claridad el carácter de revancha clasista que tendrá el próximo gobierno, que viene a normalizar el país reabsorbiendo lo más posible las mediaciones y concesiones (100% burguesas) que puso en pie el kirchnerismo.

Por supuesto coincidimos en que no nos podemos dar el lujo de la inmovilidad, quedándonos “a la espera de lo que venga”, y que es necesario avanzar en la unidad y en la propuesta de un “proyecto alternativo de sociedad”, pero no creemos en que dicha unidad vaya a surgir de encuentros superestructurales o de programas que diluyan el rol central de la clase obrera en las luchas, sino que consideramos que lo que hace falta en este momento es la más amplia unidad de acción en las luchas para derrotar el ajuste y a este gobierno reaccionario.

 

En segundo lugar, vemos que se le da más importancia a las formas que al contenido del programa que se pretende elaborar. A esto creemos que se refieren cuando afirman la necesidad de “construir los lenguajes que permitan articular las diferentes realidades, luchas y resistencias”, mientras que en relación al contenido, se plantean rasgos más bien generales como la “interculturalidad”, el derecho a una “vida digna” y a “poder vivir en la diversidad”, agregándose que el programa a elaborar sea “un programa de los pueblos, democrático, amplio y popular”. Nada se dice respecto de si debe tratarse de un programa anticapitalista, antiimperialista, socialista o simplemente uno que luche contra el neoliberalismo o neoconservadurismo de Cambiemos para poner en su lugar a otro gobierno burgués más o menos nacionalista y más o menos “humanista”.

Además, con el uso tan genérico de la categoría “pueblo” o en su plural (utilizados indistintamente) se licúan los diferentes sujetos que integran el pueblo y sus diferentes programas, sin aclararse cuál de ellos debería estar a la cabeza: ¿la clase trabajadora? ¿el campesinado? ¿la pequeña burguesía? ¿la burguesía nacional? Cuando se quiere alcanzar una síntesis mezclando sujetos diferentes se omite reconocer que siempre alguno de ellos termina en la práctica encabezando e imponiendo sus intereses al resto. Nunca la suma de elementos distintos es igual a cero. Creemos que justamente ahí, en el contenido de la alternativa a construir y del sujeto a encabezarla, se encuentra el principal meollo del asunto del programa.

Nuestra perspectiva surge de un balance de las experiencias de lucha del siglo XX, particularmente de la Revolución Rusa (la única que llegó a ser verdaderamente socialista y a constituir un estado obrero). Y creemos que la experiencia histórica de los principales procesos revolucionarios ha demostrado que si no es la clase obrera, con sus organismos y partidos la que encabece el proceso revolucionario en un sentido socialista e internacionalista, subordinando al resto de las fracciones de clase que luchen consecuentemente contra la opresión capitalista, no puede haber una salida consecuente.

 

¿De qué “amplitud” se habla?

 

Volvamos ahora a la definición de elaborar un “programa de los pueblos, democrático, amplio y popular”. ¿De qué amplitud se habla? En función de esto, consideramos necesario hacer balance de las experiencias progresistas y “de izquierda” latinoamericanas como las del “Frente Amplio” uruguayo, el PT brasilero, el MAS boliviano, el chavismo venezolano, así como de las europeas: Syriza y Podemos. Incluso de experiencias argentinas como el Encuentro de Organizaciones Sociales (EOS)(1), la COPA(2), la COMPA(3) y Proyecto Sur, de la que muchos de los convocantes a este encuentro formaron parte.

Más allá de las diferencias entre cada una de ellas, todas tienen en común haber construido fuerzas sociales cuyo objetivo fue o es hacerse del poder del estado capitalista para reformarlo pero no para destruirlo. Es decir que se trata de fuerzas cuyo programa es reformista y no revolucionario (mucho menos socialista). Se trata, por el contrario, de formaciones políticas dominadas por sectores sociales medios o burgueses. Actualmente el Frente Amplio y el PT ya no suelen ser reivindicados como ejemplos a seguir, habida cuenta de lo burguesas que han sido sus experiencias de gobierno. No así el resto de las experiencias mencionadas, que siguen despertando fervores o ciertas expectativas en muchas organizaciones populares, a pesar de sus cada vez más evidentes fracasos en construir una alternativa de sociedad diametralmente opuesta a la vigente.

Este año propinó una serie de duros cachetazos a varias de estas experiencias reformistas, como la rapidísima capitulación de Syriza a la Troika -traicionando el mandato popular que votó NO (“OXI”) en el referendum(4)-, la enorme derrota del pasado domingo al chavismo en las urnas, en el marco de una economía devastada, y la crisis de fondo del PT, agudizada por el giro neoliberal de Dilma y el escándalo de corrupción partidaria que le dio la excusa perfecta a la derecha para avanzar con su proyecto de juicio político (Impeachment)(5). Por su parte, Evo Morales y el MAS acompañaron explícitamente la candidatura de Daniel Scioli, sin plantear la más mínima diferenciación programática. Capítulo aparte merece otra de las experiencias que se suele reivindicar: el castrismo cubano, que este año avanzó a paso firme en el sentido de la restauración del capitalismo en Cuba, pactando alegremente con la principal potencia imperialista y lavándole la cara al Papa reaccionario.

Sin embargo, vemos que la mayoría de estas organizaciones y referentes convocantes al Encuentro de los Pueblos se niegan a tomar nota de que lo que lleva a todas estas experiencias al fracaso o a traicionar a sus bases populares es precisamente su amplitud y su programa reformista. Sólo un programa socialista y una organización hegemonizada por la clase obrera, con conciencia de sus intereses históricos, es capaz de barrer con el capitalismo y poner en pie una sociedad sin explotadores ni explotados.

 

¿Qué encuentro necesitamos los trabajadores y la izquierda?

 

Desde el Nuevo MAS venimos planteando hace varios meses la necesidad de poner en pie un encuentro nacional de trabajadores para principios del año próximo que nuclee a la vanguardia obrera y los luchadores en función de ponernos en guardia de cara al duro ajuste que se viene. Algunos de los convocantes al Encuentro de los Pueblos fueron parte de la convocatoria del Encuentro de Atlanta, pero ese espacio no tuvo continuidad debido a las mezquindades políticas del FIT (el PO se negó a convocarlo con el argumento sectario de que dicho encuentro atentaba contra el FIT, IS y el PTS se negaron a convocarlo en medio de las luchas de Gestamp y Lear) y a la ausencia de luchas significativas en el año que está terminando.

Pero el año que viene no será de calma chicha y en ese sentido, un encuentro obrero de carácter nacional es más que necesario. Es por eso que convocamos nuevamente al FIT y a las organizaciones obreras clasistas a tomar en sus manos junto a nuestro partido esta primordial tarea para aportar al desarrollo del proceso de recomposición de los trabajadores y a la derrota del ajuste y el gobierno de Macri.

 

Federico Sager

 

(1) “El Encuentro de Organizaciones Sociales (EOS) fue la primera experiencia de coordinación estable de un amplio espectro del nuevo movimiento social con el objetivo explícito de revertir la fragmentación del campo popular. Duró algo más de dos años, se realizaron seis encuentros a los que asistieron unas 200 organizaciones sociales de todo el país (en las que participaban entre 2000 y 4000 personas)”. “Genealogía de la revuelta”; R. Zibechi (2003), Letra Libre, La Plata, pp. 107-108.

(2) La COPA fue una coordinadora de organizaciones de desocupados, estudiantiles, campesinas, etc, surgida del EOS a finales del 2001/principios de 2002, que luego sería la base organizativa del FPDS.

(3) La COMPA fue un nucleamiento de coordinación nacional de organizaciones, de corta duración, hegemonizado por el FPDS (antes de su ruptura) y La Mella. Ver “Crítica de los Diez Mandamientos de la COMPA. Un debate de estrategias con el FPDS y la Mella”; F. Dantés; SoB Nº216, págs. 15-16, 22/12/11. http://issuu.com/prensasob/docs/216
(4) “Por qué fracasó Syriza”; A. Kur; SoB Nº346; 27/8/15. http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=5841

(5) “Processo de Impeachment de Dilma Roussef é aberto”; Declaração de Socialismo ou Barbárie – Brasil, 04/12/2015. http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=6932

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