Día Internacional de la Mujer Trabajadora



La primera marcha del año contra el ajuste y el techo salarial que quiere imponer el gobierno K fue la marcha por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Con las consignas que encabezaban la marcha por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito y contra el ajuste y por aumento de salarios, la movilización, que fue de Congreso a Plaza de Mayo, convocó a más de 10 mil personas. Fue una de las marchas más grandes por los derechos de las mujeres y fue un 8 de marzo que pudo recoger la bronca que hay contra el ajuste que está haciendo pasar el gobierno, con la ayuda de la oposición patronal y de la burocracia.

Este 8 de marzo recogió el clima que hay en todos los lugares de trabajo, sobre todo entre la docencia, de que hace falta unificar las peleas de todos los sectores para derrotar el ajuste feroz que quiere hacer pasar el gobierno.

Uno de los primeros discursos que dio Cristina K este año incluía la orden a todos sus funcionarios y militantes de ir a cada frente de actividad a dar la batalla política. Así, la legisladora del Frente para la Victoria María Rachid y otras miembros de oenegés ligadas al gobierno aparecieron, por primera vez en años, en las reuniones de organización del 8 de marzo. El objetivo: lograr que hubiera una actividad “unitaria” en el Congreso para exigir a los diputados que voten el proyecto de ley del derecho al aborto y que no pase la reforma del Código Civil. Bajo ese rótulo de “unitaria”, en realidad se incluía no decir una sola palabra sobre la responsabilidad del gobierno K en la situación de las mujeres y sobre todo evitar a toda costa que hubiera movilización a la Plaza de Mayo.  Para eso proponían que el eje más importante que debía de tener la marcha este año era la reforma del Código Civil. La “unidad” que proponían era en realidad una mordaza para que no se expresara una postura independiente del gobierno, para que no se expresara la bronca, para que no se expresara la lucha y la comprensión ya más o menos convertida en sentido común de que el gobierno tiene alguna responsabilidad, después de más de una década gobernando, sobre la situación de las mujeres y las y los trabajadores.

Desde muchas organizaciones se proponía también ir al Congreso con esos ejes… tratando de que parecieran algo distinto de lo que proponían Rachid y las K. Pero lo sorprendente fue que desde varias agrupaciones de la izquierda también se proponía el mismo programa: hacer una marcha hacia el Congreso para exigir allí el derecho al aborto y manifestarse contra la reforma del Código Civil. Tanto Pan y Rosas (PTS) como el Plenario de Trabajadoras (PO) sostenían esta postura. Con el argumento de que el kirchnerismo está en crisis y “rompiendo con el gobierno”, se pretendía aceptar que la marcha del 8 fuera muda frente al gobierno.

Es cierto que empieza a haber ruptura de la base kirchnerista con el gobierno a partir de su giro reaccionario en todos los aspectos. Es cierto que miles y miles de trabajadoras y trabajadores que venían acompañando al gobierno están rompiendo con Cristina y están saliendo a luchar. No es el caso de las legisladoras y funcionarias K, que saben ganarse sus exorbitantes sueldos al servicio del gobierno. Y seguro que entregar la independencia del movimiento de mujeres no es parte de profundizar la lucha.

Desde Las Rojas y el nuevo Mas dimos un debate político y encaramos la campaña por el 8 de marzo con la comprensión de que el ajuste que puso en marcha el gobierno K afecta de manera muy directa a las mujeres trabajadoras, porque nos afecta en nuestros sueldos, que el gobierno K intenta por todos los medios mantener muy por debajo de la inflación, y nos afecta porque la carestía hace que el trabajo doméstico aumente de manera exponencial si ya no se puede comprar tanto afuera, si hay que remendar más, si hay que cocinar más en casa, si hay que caminar más para conseguir precios. La lucha por el salario es parte ineludible de la pelea por la independencia económica de las mujeres, parte de la pelea por la emancipación. Por eso decíamos que hacía falta una movilización a Plaza de Mayo contra el gobierno:  por el derecho al aborto, que es sin duda una de las banderas más importantes que viene levantando el movimiento de mujeres, y que enfrenta directamente la negativa de Cristina a que los diputados kirchneristas (que tienen mayoría en el Congreso) aprueben la ley del derecho al aborto. Y para enfrentar el ajuste y luchar por aumento salarial del 50% para todas y todos.

La inmensa movilización que se hizo el viernes 7 de marzo contó con la participación de más de 50 organizaciones de mujeres, de trabajadoras, estudiantiles, de partidos políticos y movimientos sociales. Tras una bandera de arrastre que contenía el acuerdo ahora sí unitario, con las consignas “derecho al aborto legal, seguro y gratuito; no a la reforma reaccionaria del código civil; y no al ajuste, por aumento de salario”,  la movilización fue parando en cada esquina, donde las convocantes iban leyendo la convocatoria y los reclamos.

Con más de 500 compañeras y compañeros, la columna de Las Rojas se destacó por su agitación, su batucada y por contar con la participación de sectores de trabajadoras y estudiantiles, como escuelas de arte en lucha, y de las luchas particulares por ataques hacia mujeres, como la familia de Mariana Condorí o de la nena de Lomas de Zamora, que fue violada por un policía de Insaurralde. Cerramos esta impresionante movilización con el combativo discurso de nuestra compañera Manuela Castañeira.

El movimiento de mujeres ha avanzado cualitativamente en desembarazarse de las presiones que venían del lado del kirchnerismo. Después de muchos años durante los cuales no hubo actos del día internacional de la mujer unitarios, y menos que menos masivos, después de dos años de experiencia y trabajo común a partir de la organización de las actividades del 1ro. de noviembre contra el boicot del gobierno K a la ley del derecho al aborto, después de muchas actividades y movilizaciones comunes, este último Día Internacional de la Mujer Trabajadora deja planteado el desafío de continuar en la construcción y articulación de un movimiento de mujeres independiente del gobierno y de lucha en las calles, ¡para conquistar todos nuestros derechos!

 

Inés Zeta

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