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Contra el Estado policial

 

Apenas 4 días antes del ballotage, se realizó en Córdoba la 9na Marcha de la Gorra. Su contundencia sorprendió a propios, extraños y neo-extraños. Esta Marcha, fenómeno muy particular de la provincia, se ha logrado instalar como un evento político contundente casi “institucionalizado” como jornada de lucha de todos los años (comparable con el 24 de Marzo). Este año se hizo bajo la consigna “En tu Estado policial, te marchamos de frente mar”.

 

Su origen, hace 9 años, se remonta a la convocatoria de grupos de la juventud de los barrios de tendencia política heterogénea con el objetivo de exigir la derogación del infame “Código de Faltas” de De la Sota y Schiaretti. Dicho código es prácticamente la legalización de la arbitrariedad policial. Por ejemplo, uno de sus puntos más escandalosos y cuestionados es la figura del “merodeo”. Literalmente está legislado de la siguiente forma: se puede castigar con arresto a todo aquel que camine en “actitud sospechosa, sin una razón atendible” ¡Dar un paseo es casi un crimen! El resultado es que se calcula que en la provincia hay alrededor de 200 detenciones arbitrarias por día.

 

La gran convocatoria del 18 pasado refleja algo enormemente progresivo: amplios sectores de la juventud repudian activamente las arbitrariedades de la podrida institución policial, que incluso hace dos años estuvo salpicada por el escándalo de la complicidad de sus cúpulas con el narco. La marcha se ha convertido en un canal de expresión de un repudio de amplios sectores de la juventud, estudiantil y popular, que no es sólo provincial.

 

El boicot K

 

Hasta el momento, las organizaciones kirchneristas venían participando activamente de la Marcha de la Gorra. Su dirección jugaba a “opositora” a nivel provincial y sus bases de los barrios sentían directamente las consecuencias del Código de Faltas. Pero este año fue distinto. Con la excusa del ballotage y la veda hicieron públicos intentos de suspender la convocatoria. Por abajo fue aún peor: hicieron una campaña de desmovilización, planteando que la marcha “no sirve”. Las excepciones fueron contadas con los dedos de una mano.
Esta política tuvo sus consecuencias. Miles de jóvenes se movilizaron desoyendo los consejos del kirchnerismo y, luego de años de llevar las columnas más importantes, su presencia en la calle fue casi marginal. La política de boicot fue derrotada.

 

Ahora bien ¿Por qué el giro de los K? Los motivos son evidentes. En primer lugar, frente al escenario del ballotage, hicieron todo lo posible para dejar fuera de la agenda las reivindicaciones que surgen desde abajo. Había que dejarle la vía libre a Scioli. En segundo lugar, los K vienen mirando con ojitos seductores al Gobierno provincial desde el 25 de Octubre pasado. Luego de años de denunciar a De la Sota como “la derecha”, ahora vienen intentando cerrar filas dentro del peronismo y eso incluye al “gallego”. Hay negociaciones públicas para formar un inter bloque en la Legislatura provincial y sectores de lo peor del PJ delasotista hicieron campaña por Scioli. Su lógica es luchar contra “la derecha” aliándose con “la derecha”. En tercer lugar, quieren llevar la normalización del país hasta el final. Sus corrientes barriales no son “organizaciones populares” como les lavan la cara algunos reformistas, sino organismos de encuadramiento. Y la política de vaciar las calles para llenar las urnas (de votos a empresarios) es parte de su ADN.

 

Las perspectivas

 

Es evidente que la Marcha de la Gorra, que logra instalar entre amplios sectores el cuestionamiento al aparato represivo, puede ser un importante punto de apoyo en la lucha contra el ajuste que viene. Que miles y miles de jóvenes se movilicen todos los años en repudio al “Estado policial” habla de que, a pesar de la normalización, no todo está dicho.

 

La tarea de la izquierda es impulsar que este importante fenómeno vaya más allá, que esos miles sean parte de las peleas cotidianas contra el ajuste, que llenen la calle junto a los trabajadores. El eje de nuestros esfuerzos debe ir en ese sentido. Convertir la lucha antirrepresiva en un punto de apoyo para todas las peleas que vienen.

 

Fernando Dantés

 

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