Declaración de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie, 16/11/15

 

Ni barbarie imperialista, ni barbarie terrorista.

La salida está en la libre autodeterminación de los pueblos de Medio Oriente

 

Ayer, domingo 15, el Estado imperialista francés comenzó a bombardear la ciudad siria de Al Raqqa, bastión del Estado Islámico, en respuesta a los brutales atentados de Paris.

Desde la corriente internacional Socialismo o Barbarie rechazamos estos bombardeos, porque consideramos que ninguna salida progresiva a los problemas de Medio Oriente puede venir de la intervención imperialista, que además conlleva una “declaración de guerra” a su población.

El legítimo repudio del pueblo francés contra los brutales atentadosdel viernes 13, no debemos aceptar que sea instrumentalizado por el imperialismo para sus propios fines.

En este caso, los bombardeos ni siquiera servirán para disminuir la capacidad operativa del “Estado Islámico”. El mayor daño lo sufre la población civil, a través de los “daños colaterales” –los incontables civiles muertos– y la destrucción de sus viviendas e infraestructura. Los ataques del imperialismo han sido precisamente uno de los caldos de cultivo para ganar apoyos a este grupo archi-reaccionario.

La barbarie del Estado Islámico puede y debe ser frenada con la resistencia de los propios pueblos de Medio Oriente. Así es cómo los kurdos derrotaron en Kobane al bestial ataque de los fundamentalistas religiosos, y lograron expulsarlos de una larga franja de territorio en el norte de Siria.

Por el contrario, en la última década, el mundo entero vio cómo las intervenciones imperialistas en Medio Oriente agravaron cualitativamente todos los problemas de la región. En primer lugar, la invasión estadounidense de Irak en 2003, luego de causar un millón de muertes y la destrucción del país, dio lugar al nacimiento del propio Estado Islámico. Las intervenciones directas e indirectas de la OTAN en Libia y en Siria en los últimos años, sólo contribuyeron a aumentar las fuerzas del “jihadismo” y sentaron las bases, también, para que se puedan realizar atentados como los que ocurrieron recientemente en París (atentados que, de cualquier manera, deben ser repudiados de manera incondicional).

Hollande pretende ahora “apagar el fuego echando nafta”. Declara el “Estado de guerra” de su país con ISIS, llama a la “unión sagrada” para acabar con las movilizaciones dentro de Francia, medidas que apuntan a un giro reaccionario en la situación política de ese país. Estas medidas no son la solución al drama del terrorismo jihadista y la crisis en Medio Oriente. Las soluciones sólo podrán venir de la libre autodeterminación de sus pueblos a decidir sus propios destinos, y de la movilización independiente de la población en el país galo.

Llamamos a todos los trabajadores y el pueblo de Francia, de Europa, de Medio Oriente y del mundo entero arechazar la intervención imperialista y a movilizarse por una salida de los propios pueblos, una salida que comience rechazando todo intento de criminalización de la población inmigrante en la Unión Europea.

 

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