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Todo comenzó en 1987, cuando una modificación al Convenio Colectivo de los metalúrgicos estableció un seguro de vida y sepelio obligatorio para todo el personal en relación de dependencia del sector, que sería abonado por partes iguales entre el empleador (como contribución patronal) y los trabajadores (como aporte a la Unión Obrera Metalúrgica). Nadie imaginaba que este aparente «sistema solidario» creado para «aliviar a los compañeros que sufran una desgracia» escondía en sus entrañas una estafa a los trabajadores en beneficio de los dirigentes y sus socios en el «negocio».

A partir de ese momento, el sindicato contrató los servicios como aseguradora del Instituto de Seguros S.A., en ese entonces llamado Instituto Cooperativo de Seguros, Cooperativa de Seguros Generales, cuyo dueño era el empresario Julio Raele, de estrecha relación con el entonces secretario general de la UOM Lorenzo Miguel.

El «negocio» en realidad era y es un «curro» perfecto: consistía en cobrar a cada afiliado una cuota y otra suma similar al empleador, a cambio de una indemnización en caso de fallecimiento en concepto de seguro de vida y sepelio. La cuenta es muy simple: el porcentaje de  trabajadores que se mueren es ínfimo en comparación con los que siempre aportan; encima el beneficio termina cuando uno se jubila o es despedido, o sea se puede estar aportando toda la vida, pero una vez que te jubilás o te echan no recibís nunca ningún beneficio.

Los números son infernales. Por ejemplo, desde el 1º de julio del 2015 cada trabajador aporta 68,61$, igual cantidad la patronal. La cifra sumada es de 137,22$ por cabeza, que multiplicados por los casi 300.000 afiliados que tiene la UOM dan la increíble cifra de ¡más de 40.000.000 millones de pesos por mes!

Desde la creación del seguro ideada por Lorenzo Miguel y Julio Raele en el año 87 hasta al menos el año pasado, según consta en la acusación que elaboró la fiscal Gabriela Ruiz Morales, los acusados se repartieron el equivalente al 20% de lo que el sindicato derivaba al Instituto por ese concepto.

La causa comienza el 2 de agosto de 2011, cuando el entonces jefe del área jurídica de la UOM, el abogado Segundo Pantaleón Córdoba, fue sorprendido por personal de Aduana llevando 800.000 dólares en el interior de su vehículo BMW hacia Montevideo, Uruguay. Detenido y acusado de lavado de dinero, testificó que la plata provenía de los pagos que todos los meses recibía de manos de Julio Raele, dueño de la aseguradora Instituto de Seguros S.A., aclarando que la plata venía «en sobres de papel madera» conteniendo 20.000 dólares cada uno para ser distribuidos entre los dirigentes de la UOM.

Hablando en criollo, todos los dirigentes de la UOM desde el año 1987 hasta ahora embolsaron una generosa «coima» por mes; no se salva ninguno. Entre las personas imputadas se encuentran Lorenzo Mariano Miguel, Luis Guerrero (ambos fallecidos), Antonio Caló, Lisandro Zapata, Naldo Raúl Brunelli, Juan Alberto Belén, Hugo Omar Curto, Juan Carlos Chumen, Aníbal Martínez, Alfredo Yáñez, Gregorio Minguito, Enrique Ricardo Salinas, Eugenio Juan Blanco, Carlos Roberto Monteverde, Carlos Enrique Gdansky, Julio César Núñez, Antonio José Cattaneo, Raúl Roberto Torres, Francisco Gutiérrez, Ángel Lucio Recupero, Gerardo Miguel Charadía, José María De Paul, José Luis Ortiz y Francisco Abel Furlan, entre otros.

Después de varios días donde la noticia apareció por varios medios periodísticos que los escrachaban públicamente, Caló y sus secuaces no tuvieron más remedio que dar la cara y pagaron una millonaria solicitada en Clarín donde por supuesto se declaran inocentes y dicen que están «a disposición de la justicia», tratando de zafar echándole la culpa al ex abogado de la UOM Segundo Pantaleón Córdoba, acusándolo de intentar estafar a la UOM. En realidad, por lo bajo lo acusan de «buchón» por prender el ventilador y desparramar mierda para todos lados. Seguramente se trata de un ajuste de cuentas entre mafiosos que se pelean por la torta, todo a costa de los laburantes que ponen la plata. Y no es el único «curro» que hay en la UOM, también se desvían fondos de los afiliados para negocios privados con la gerenciadora de la obra social Forjar Salud, de los hermanos Olmos, que funcionan como testaferros de la directiva, con los que la UOM compró el Diario Crónica, después el Canal Crónica TV, los diarios BAE y El Cronista Comercial, la revista XXIII y otras inversiones.

Todos los laburantes saben que los dirigentes tienen otro nivel de vida, pero la realidad supera lo imaginable: son millonarios, y lo peor de todo es que la fortuna que han amasado ha sido a costa del sudor y el lomo de los metalúrgicos que se matan en jornadas extenuantes de trabajo, traicionándolos y mandando al frente para que lo eche la patronal a cualquier compañero al que se le ocurra cuestionar lo que viene de arriba.

Eso tiene nombre y se llama burocracia sindical, trabajan para la patronal porque ellos mismos son patrones, no tienen nada que ver con los trabajadores. Un gremio con esta cabeza nunca nos va a defender, y la necesidad de defendernos se hace más urgente teniendo en cuenta que gane quien gane las elecciones, viene a imponer un ajuste contra el nivel de vida de los trabajadores. Hay que aprovechar esta oportunidad, abrirles los ojos a los compañeros, hacer conocer esta realidad para que tomen conciencia de que hay que echarlos, organizarse por sección y por fábrica para hacer fuerte a una oposición que enfrente el ajuste pactado entre la patronal, el gobierno y los dirigentes, para que la crisis no la paguen los trabajadores.

 

¡Fuera Caló y todos los chorros y estafadores de la UOM!

¡Por una nueva dirección que defienda a los trabajadores!

¡Basta de despidos y suspensiones!

¡Asambleas y organización de base para enfrentar el ajuste!

 

 

 

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