El pacto de Irán con el 5+1 (EEUU, Francia, Inglaterra, China y Rusia + Alemania)

 

“Podríamos resumir así la situación de Medio Oriente: no hay nadie capaz de poner orden por sí mismo… Al mismo tiempo, EEUU ya no puede ni quiere involucrarse de manera directa en Medio Oriente. Tiene preocupaciones geopolíticas mucho mayores: el ascenso de China le impone a EEUU la necesidad de un ‘giro estratégico’ hacia el Asia-Pacífico… […] En este marco… sacarse el ‘problema nuclear’ de encima permite a EEUU retomar vínculos con Irán… Esto facilita, a su vez, incluir a Irán en un esquema de poder regional, que garantice que cada uno colabore a su manera con el mantenimiento del orden… EEUU avanzaría de esta manera en una ‘tercerización’ del poder de policía en la región, que le permita salirse de en medio y preocuparse por problemas mayores.” (Ale Kur, “Obama intenta un ‘giro histórico’ en Medio Oriente”, Socialismo o Barbarie nº 326, 09/04/2015)

El 27 de septiembre de 2013, Obama descolgó el teléfono para hacer una llamada poco frecuente. Era para Hassan Rohani, nuevo presidente de Irán que estaba en Nueva York para una reunión de las Naciones Unidas. Así (re)comenzó un complicado proceso de negociaciones entre el gobierno de Irán y el “5+1” (EEUU, Francia, Inglaterra, China y Rusia + Alemania). Finalmente se llegó a un acuerdo que el lunes pasado tuvo además el respaldo unánime del Consejo de Seguridad de la ONU.

Las causas y el contexto geopolítico de este pacto, que introduce cambios importantes en el panorama de Medio Oriente, ya fueron analizados en el artículo de Ale Kur citado más arriba (puede leerse completo en http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=4598 ). Aquí sólo veremos algunos puntos en especial.

Ratificamos una posición política ante el acuerdo

En los últimos días, todo el mundo ha tomado una posición política ante el pacto. En general, se lo celebra como un “paso positivo” hacia “la paz”, un “entendimiento histórico”, etc., etc.… aunque recomiendan la precaución de controlar de cerca a esos orientales, enigmáticos y malignos por naturaleza.

Que en esos ámbitos las voces “opositoras” sean personajes como Netanyahu y sus amigos del Tea Party y la extrema derecha yanqui, fortalece por contraste el coro de aplausos al acuerdo de Irán y el 5+1. Lo mismo se puede decir en relación a Arabia Saudita, que también lo rechaza aunque con menos ruido.

En el coro de alabanzas al pacto, se alinea también el “progresismo” latinoamericano, con los gobiernos de Cuba y Venezuela a la cabeza. Ellos le agregan, además, una pintura benigna del régimen de los ayatolas en Irán, presentándolo como “antiimperialista”.

Nuestra opinión diverge de todas esas posiciones, tanto de los que apoyan como de los que critican (por la derecha) a ese pacto.

En primer lugar, reiteramos una posición básica. Es una gran hipocresía festejar este acuerdo como el modo de evitar el peligro de una guerra nuclear. Eso no se garantiza desarmando a Irán… que no posee armas atómicas. En la zona, está Israel, un estado colonizador, racista y genocida, que organiza regularmente masacres de palestinos y que posee centenares de bombas atómicas… sin que ningún hipócrita de la ONU o del 5+1 haga objeciones, ni exija su desarme.

Además, en la región operan otras potencias nucleares, desde Francia y Rusia hasta EEUU… que es el único Estado que ya usó esas armas, exterminando en 1945 a la población indefensa de Hiroshima y Nagasaki.

La amenaza de un genocidio nuclear regional o mundial, sólo puede eliminarse realmente con el desarme atómico de todos los Estados, en primer lugar de las grandes potencias comenzando por EEUU. A escala de Medio Oriente, el gran peligro es Israel y no Irán. No sólo porque posee armas nucleares sino también porque el nivel de delirio racista de esos colonizadores va peligrosamente en aumento, algo que en la historia ha sido justificación y motor ideológico de los genocidios, al considerar al “otro” como un sub-humano, un animal dañino al que se puede y debe aniquilar.

La paz de los cementerios

Pero este acuerdo tampoco “trae la paz a Medio Oriente”, como dicen los falsimedios… salvo que se trate de la paz de los cementerios.

La “tercerización” del poder de policía en la región, que (en parte) se le concede a Irán, no será una novedad. De hecho, lo viene ejerciendo en Irak desde hace mucho tiempo… con la bendición tácita de EEUU. Ahora, esa situación  se “blanquea”.

De la misma manera, Arabia Saudita ejerce ese papel de gendarme en la región aledaña, la  península arábiga. Fueron sus acciones políticas y sobre todo militares, las que aplastaron la Primavera Árabe en esa zona.

Pero por sí mismas, esas “delegaciones” que hace EEUU no resuelven las cosas. Por el contrario, son más leña al fuego. Ahora, en Yemen, Arabia Saudita está masacrando a la población y destruyendo ciudades milenarias con aviones facilitados por EEUU, para hacerle la guerra a los hutis, secta religiosa derivada del chiismo… apoyados por Irán. (Ver “Yemen – Un nuevo escenario de la pelea por la hegemonía en Medio Oriente” en http://www.socialismo-o-barbarie.org/?p=4555 )

A su vez, en Irak, la lucha del gobierno de Bagdad contra el Estado Islámico está de hecho conducida por generales iraníes y llevada adelante principalmente por milicias sectarias chiítas. Las atrocidades que comenten contra los iraquíes sunnitas, no tienen nada que envidiar a las del Estado Islámico contra las poblaciones de otros credos.

Los falsimedios que aplauden este pacto EEUU-Irán, no informan que Irak también fue parte de la Primavera Árabe. Bagdad tuvo su Plaza Tahrir, y allí y en otras ciudades hubo grandes movilizaciones integradas por jóvenes laicos y de todos los credos, codo a codo. El gobierno afín a Irán y apoyado por EEUU las liquidó con una brutal represión y, simultáneamente, exacerbando al máximo el sectarismo religioso. Muy poco de eso trascendió en Occidente…

Esa política de aliento al sectarismo, ya había sido central en la ocupación de EEUU. Luego, el gobierno de Bagdad afín a Teherán la continuó y potenció al máximo.

Es a partir de allí que nace y se desarrolla el Estado Islámico. El resultado horrendo de esa política es que buena parte de los sunnitas –sector de fuertes tradiciones laicas y de izquierda– terminan prefiriendo al Estado Islámico como mal menor. Eso, además, explica en buena medida las sucesivas derrotas de las tropas de Bagdad cuando tratan de avanzar contra los bastiones del EI en territorios de mayoría sunnita.

Las derrotas del Estado Islámico a manos de las milicias kurdas –armadas con ideologías laicas y no sectarias– y, en contraste, el fracaso del régimen sectario chiíta de Bagdad respaldado por Teherán y Washington, es un test poco alentador para los dos principales firmantes del reciente pacto.

No va a ser fácil apagar las llamas de ese infierno que encendieron en Irak. Primero, con la agresión de 1990/91, lanzada por Bush (padre). Después, con la invasión y ocupación desde 2003, con Bush (hijo). Finalmente, con el régimen sectario montado en la “retirada” yanqui de 2011. En esa caldera  del infierno, engendraron finalmente al Estado Islámico.

El imperialismo yanqui (y sus socios europeos) tienen la responsabilidad principal. Pero el régimen de los ayatolas es también culpable. Alentó las divisiones sectarias en Irak, se opuso a la unidad de la resistencia antiyanqui por encima de las confesiones y sectas, y promovió la colaboración con los gobiernos títeres montados en Bagdad por EEUU. ¡Estos son los resultados!

 

 

Alerta en Teherán

Puede crecer el descontento contra el régimen teocrático

“El dinero de EEUU está detrás de la influencia marxista en las universidades de Irán. Dividir a los estudiantes universitarios es una gran bendición para ellos y una de esas divisiones es hacer que el marxismo esté vivo de nuevo.” (Ayatollah Ali Khamenei, “líder supremo”, Al Monitor, Teherán, July 13, 2015)

Durante el largo tiempo en que Irán estuvo amenazado de ataques armados de EEUU (o de su cría, Israel), nuestra posición fue la defensa incondicional de Irán, a pesar de su repugnante régimen de dictadura teocrática. Ahora, Teherán ha pactado con EEUU y en Irak operan juntos en el terreno militar con el gobierno de Bagdad.

Al mismo tiempo, Irán sufre una “invasión desde Occidente”… pero no precisamente armada. A  la vanguardia está Alemania. El martes pasado, un cable de la Agencia EFE informaba sobre las hordas de capitalistas que aterrizan en Teherán:

“Alemania arrancó ayer sin disimulo y con toda su artillería pesada el asalto a la economía persa… Cuando aún no está seca la tinta del acuerdo de Viena… la visita alemana constituye la vanguardia de una auténtica invasión de ministros y representantes empresarios europeos… El vicecanciller alemán, Sigmar Gabriel, desembarcó en Teherán con 60 empresarios, entre ellos responsables de empresas como Siemens, Volkswagen, Daimler, BASF o la energética Linde…” (EFE, 21/07/2015). Tras los alemanes, en los próximos días, llegarán misiones parecidas de Francia, Suecia, Austria, etc.

El giro político y económico del acuerdo con el 5+1 va a llenar los bolsillos de los grandes burgueses iraníes y de los administradores de esta dictadura teocrática. Pero, al mismo tiempo, le va a quitar legitimidad a este régimen retrógrado. Las protestas contra la salvaje represión de las huelgas obreras y los movimientos estudiantiles, contra la barbarie de la opresión de la mujer y demás bestialidades del régimen, se las desestimaba con el argumento de que debilitaban el enfrentamiento a los imperialismos de Occidente, en primer lugar, EEUU… Los imperialismos con los que ahora han pactado y se han aliado.

Al mismo tiempo, la sociedad iraní se va modernizando cada vez más, en especial en las grandes ciudades como Teherán. Para amplios sectores (entre ellos, el estudiantado y el activismo sindical), son tan ridículas como intolerables las normas retrógradas de la barbarie religiosa. Esto salió a la luz en el estallido político de 2009/10. El fraude electoral fue la chispa de una rebelión que cuestionó al régimen en su conjunto.

Ahora, la excusa del enfrentamiento a EEUU bajó objetivamente de la cartelera. Las tendencias hacia la modernización, y el fin de la barbarie religiosa y su régimen opresor, van a ser mayores.

Sin embargo, el “líder supremo” de la teocracia, Ali Khamenei, sigue predicando la misma razón de existir. Por eso, hace una amalgama entre el crecimiento del marxismo en las universidades y el “dinero de EEUU”. Pero después del pacto con el “5+1”, ¿quién se la va a creer?

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