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El Nuevo MAS es quinta fuerza en Córdoba

 

 

Fernando Dantés

 

Nuestro partido acaba de hacer una elección histórica, completamente estratégica para nuestra construcción nacional. Alcanzando prácticamente los 27 mil votos, nos colocamos por primera vez en perspectiva de superar en agosto las PASO con un 1,43% a gobernador y un 1,58% a legisladores. Esta es una conquista cualitativa: el piso proscriptivo sigue siendo una espada de Damocles que pende sobre la cabeza de la izquierda (¡aunque algunos se hayan olvidado de denunciarlas hace ya largos 4 años!).

 

Nuestra campaña fue (y aún más deben serlo las Primarias) una escuela para la nueva generación partidaria. Nuestra militancia comienza, en experiencias como esta, a adquirir el oficio necesario para la construcción partidaria pues, en estas circunstancias históricas, no hay partido sin campaña electoral. Pues bien, en esta elección nos anotamos varias conquistas.

 

Las conquistas

 

En primer lugar estuvo la construcción del perfil de campaña. Hacer política revolucionaria con un diálogo de masas no es tarea fácil y el Nuevo MAS lo logró. Había que partir de las determinaciones concretas de una elección provincial y lo hicimos. Nuestro perfil, marcadamente de clase y socialista, estuvo centrado en la consigna “por una Córdoba de los trabajadores, las mujeres y la juventud” (que ya habíamos usado en 2013).

 

Partiendo de ahí, llevamos a todos los rincones de la provincia las reivindicaciones de los explotados y oprimidos: la necesidad de un aumento general de salarios, de terminar con los despidos y suspensiones, de acabar con la precarización laboral, etc. Fuimos los únicos que hablaron acerca de la nueva generación obrera luchadora y denunciamos a la burocracia sindical.

 

Denunciamos también que la provincia está a merced del negocio de la soja, que causó catástrofes como las inundaciones de febrero, y planteamos la necesidad de un plan económico y de producción agropecuaria que esté al servicio de las mayorías populares. Levantamos las reivindicaciones de la juventud, la derogación del Código de Faltas, denunciamos a la infame policía cordobesa y sus abusos. Llevamos a todos lados la defensa de los derechos de las mujeres, la necesidad de terminar con los femicidios y todas las formas de violencia de género. Fuimos los únicos en inscribir en nuestra bandera, sin especulaciones electoralistas, la bandera del derecho al aborto, legal, seguro y gratuito. Por último, pero no menos importante, denunciamos a los candidatos capitalistas como lo que son: los representantes del ajuste que viene.

 

Una segunda conquista es la construcción de las figuras públicas de Eduardo Mulhall y Julia Di Santi. Esta es una tarea específica, con sus propias dificultades y determinaciones, que no puede ser diluida en el conjunto de presiones que implica la campaña. Esto es así porque sin figuras no hay voceros de nuestras posiciones. Pues bien: nuestros compañeros aparecieron en spots y medios plantando nuestro perfil, se referenciaron en amplios sectores que los conocieron y tomaron la tarea de “hacerse conocer” como una actividad específica, lográndolo categóricamente. Un gran ejemplo fue la excelente intervención de Mulhall en el debate televisivo de candidatos a gobernador, instancia en la que fue el único en hablar del ajuste que viene, de la nueva generación obrera luchadora y del derecho al aborto, entre muchos otros asuntos. Logró, así, dejar asentado un claro perfil político vinculado también a su propia trayectoria como luchador obrero. Al día siguiente tuvimos un reflejo de eso en las calles de gente que nos felicitaba por dicha intervención y por su claridad. Logramos así acompañar “por arriba” la campaña “por abajo”.

 

Finalmente, está el asunto de la adquisición de “oficio” militante, de la agitación y los carteles. La comprensión de la importancia de las elecciones puede ser entendida “intelectualmente” y que eso no necesariamente se traduzca en “comprenderla” en sus determinaciones concretas, en el esfuerzo necesario, en las medidas que es necesario tomar como situación excepcional de diálogo con sectores de masas. Cuando hay campaña electoral hay que “matarse” para llevar la oportunidad que ella implica hasta sus últimas consecuencias, llevar a todos los rincones nuestra política, “empapelar” las ciudades, etc. Pues bien: nuestra joven militancia acaba de hacer una inmensa experiencia en este terreno.

 

Los desafíos… ¡Rompamos el piso proscriptivo el 9 de Agosto!

 

Para concluir, queremos decir que la enorme conquista del 9 de Julio nos abre un escenario de gigantescas oportunidades y grandes desafíos. El primero, y más claro, es que estamos en condiciones de pasar las PASO en un mes. Eso significa que es un deber redoblar los esfuerzos para romper ese piso.

 

Con los resultados en la mano, y más aún si llegamos a romper el piso en las Primarias, nuestro partido está en condiciones de dar un salto cualitativo en su construcción, su inserción y extensión en una de las provincias más estratégicas del país, más proletarias.

 

Es una necesidad imperiosa agotar todas las “puntas” que se nos han abierto, redoblar la campaña en el interior provincial y (fundamentalmente) hacer parte de la campaña a todos los compañeros que se nos han acercado.

 

Si concretamos este desafío, podemos salir de Agosto con decenas de compañeros y lugares nuevos de intervención, laborales, estudiantiles y geográficos. ¡Tenemos una enorme oportunidad! ¡Adelante compañeros!

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