Las elecciones se realizaron después de un año con importantes luchas estudiantiles y una de las tomas más largas del CNBA en mucho tiempo. En las asambleas fuimos Tinta Roja y Oktubre (PO), la actual conducción del CENBA, las dos agrupaciones que defendimos la postura de tomar el Colegio junto a los demás secundarios en defensa de la educación pública y en contra de la NES. El Eternauta (K), Claustro Central (Franja Morada) y Consciente Colectivo (CoCo, autonomismo centrista) se opusieron sistemáticamente a la toma.
Durante ese proceso de lucha, las autoridades amenazaron con sancionar a quienes participaban de la toma y llegaron al punto de irrumpir una madrugada en el Colegio tomado, fotografiando y filmando a los alumnos, e intentando levantar la toma por la fuerza. Desde Tinta Roja sostuvimos que, teniendo en cuenta la avanzada represiva del rector, había que seguir tomando el colegio exigiéndole que no hubiese ningún sancionado por luchar en defensa de la educación pública. Lamentablemente los compañeros de Oktubre (PO) pecaron, como mínimo, de ingenuos, y propusieron levantar la medida sin garantizar que no hubiese sanciones. Un mes después Zorzoli sancionó a 25 compañeros, dejando libres a 10 de ellos. El CENBA, con gran responsabilidad de Oktubre no supo levantar un plan de lucha real que las repudiara y exigiera su anulación. También se demostró una vez más que el Consejo de Convivencia y el Consejo Resolutivo, sin movilización estudiantil detrás, son completamente funcionales a las autoridades, dado que se negaron rotundamente a sacar las sanciones.
En ese marco de ostigamiento, las autoridades anunciaron las elecciones a Consejo Resolutivo, que históricamente son acompañadas por las de Centro de Estudiantes. Su objetivo era claro: normalizar la situación del colegio y barrer el conflicto de las sanciones debajo de la alfombra. El Eternauta, Claustro Central (Franja Morada) y CoCo se prestaron a ayudar al rector, lavándole la cara sin decir una sola palabra ante la inminencia de las elecciones con sanciones de por medio. Tinta Roja le propuso a todas las agrupaciones no presentarnos a la Junta Electoral porque era inaceptable sentarnos a organizar las elecciones con las autoridades cuando por otro lado sancionaban y dejaban libres a compañeros, pero sólo Oktubre apoyó nuestra iniciativa, por lo que estas se realizaron de todas formas.
Ante la avanzada de las autoridades y la adaptación de las demás agrupaciones, decidimos conformar “La Izquierda al Frente” junto con Oktubre, con la perpspectiva de enfrentar el autoritarismo de Zorzoli y defender la independencia del CENBA, y remarcando la necesidad de un centro combativo, que enfrente a las autoridades y que defienda los intereses de la comunidad educativa, aún más de cara a la elección antidemocrática del rector del CNBA en 2014 (puesto a dedo por el Consejo Superior de la UBA).
Siguiendo la tendencia de las elecciones a Consejo de Convivencia de mitad de año, el CoCo ganó el centro con 400 votos y en CER también salió primero, obteniendo 3 de los 4 consejeros (Claustro Central salió segundo en CER, metiendo el cuarto consejero). Su eje de campaña fue “mayor participación de los estudiantes en el CENBA” y “por un centro que represente a los estudiantes”, conceptos abstractos y vacíos viniendo de un proceso de lucha que supo poner en pie a un sector muy amplio de estudiantes, sin mencionar en ningún momento las sanciones de la toma y desviando el eje de la cuestión a “¿Qué son las sanciones?” en abstracto. Su postura dialoguista con las autoridades y su oposición a cualquier plan de lucha son suficientes para demostrar que su autodenominación “de izquierda” es una farsa.
Por su parte, La Izquierda al Frente obtuvo 300 votos para CENBA, segundo detrás del CoCo, y terceros en CER. En comparación con las elecciones de Convivencia de mitad de año, en las cuales el frente no existió, la izquierda de conjunto perdió 200 votos.
El hecho de que el centro haya quedado en manos de una agrupación centrista es, en parte, consecuencia de un balance negativo o, por lo menos, “indefinido” de la toma que hubo entre un sector de estudiantes, quienes responsabilizaron al CENBA y a la izquierda por los incidentes de la iglesia y no a los cinco estudiantes que cometieron ese acto a espaldas de los intereses del conjunto, además de la posterior inacción de la conducción para enfrentar las sanciones por la toma. Esto a pesar de que fue una de las tomas más politizadas y apoyadas de los últimos años, con asambleas a claustro lleno refrendándolas.
La Izquierda al Frente hizo una campaña de izquierda y combativa, a diferencia de las campañas anteriores de Oktubre, mucho menos politizadas y apuntando al “voto simpatía”. Tinta Roja siempre fue consecuente y llamamos a la unidad y la participación estudiantil para enfrentar el autoritarismo a través de la movilización y dentro de este marco es que los 300 votos obtenidos son muy valiosos. No hay que marearse con un gran resultado electoral pero sin contenido político, porque en esas circunstancias los votos van y vienen. Y en este marco el frente con Oktubre fue un acierto porque la unidad de la izquierda luchadora es imprescindible cuando se ven fortalecidas agrupaciones funcionales a las autoridades como el CoCo, Claustro y los K.
            Nuestra gran responsabilidad mirando ya al 2014 es movilizar a los estudiantes y presentar una alternativa combativa al CoCo y compañía para enfrentar los grandes desafíos que se avecinan como la lucha por la democratización en el CNBA y también las que haya en conjunto a los demás secundarios, porque es luchando la única forma de que los estudiantes podamos conseguir nuestras reivindicaciones.

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