José René Tamariz C.



 

La huelga indefinida de los trabajadores de los muelles de Moín y Limón, ubicados en la Provincia de Limón, lleva doce días. Esta huelga estalló porque el gobierno de Solís se niega a renegociar, a pesar de que en el programa de gobierno del PAC se planteaba la renegociación de los contratos de concesión de puertos, la cláusula 9.1 del contrato de concesión de dichos muelles a la empresa holandesa APM Terminals que le otorga la exclusividad por 33 años para la carga y descarga de los llamados buques portacontenedores, a cambio esta transnacional construirá un megapuerto valorado en unos $1 000 millones.
Los muelles de Moín y Limón son estratégicos y fundamentales para las exportaciones del país, ya que por ellos se envían más del 80% de los productos que se venden en el extranjero. Según el gobierno en diez días de huelga se han perdido unos 235 millones de colones. Evidentemente esta huelga afecta directamente el eje del modelo neoliberal que son las exportaciones e importaciones que constituyen el 60% del Producto Interno Bruto (PIB). De aquí se deriva y desprenden los violentos ataques y chantajes del gobierno de Solís en contra de esta huelga, sus trabajadores y el sindicato de trabajadores de Japdeva.
Es importante señalar que la construcción y entrada en operación del megapuerto significaría, en el corto plazo, la bancarrota de la empresa nacional y, por ende, el desempleo de 1 500 trabajadores, así como de miles de empleos indirectos. Los muelles de Moín y Limón solo tendría la operación de los denominados barcos mixtos que representan apenas el 40% de la carga y descarga de los productos.
Es importante señalar que las dirigencias de los bloques sindicales de Patria Justa (ANEP, FIT-ICE, SITRAPEQUIA, INS) y BUSSCO (APSE, ANDE, UNDECA, SINTRAJAP, FOROS Y OTRAS ORGANIZACIONES SOCIALES) que, dicen representar a 50 mil y 200 mil trabajadores, previo al conflicto de los trabajadores de los muelles se encontraban en una especie de “luna de miel” con el gobierno de Solís, con el cual se encontraban en una mesa de diálogo y negociación sobre diversos temas de interés. Sin embargo, como suele suceder en los procesos sociales, la lucha de clases se encargó de romper ese proceso de diálogo y negociación, así como la efímera luna de miel entre las dirigencias sindicales y el gobierno de Solís, en el cual esas dirigencias habían depositado una gran esperanza.
Esta heroica huelga de los trabajadores de los muelles de Moín y Limón han logrado mostrar el verdadero rostro de Solís y de su gobierno: un gobierno anti-obrero y represor de los trabajadores, entreguista de los bienes y de la soberanía nacional, defensor de los intereses de las empresas y capital transnacionales y, por tanto, un gobierno al servicio de la burguesía nacional y transnacional.
A las 40 horas después de haber estallado la huelga en los muelles, la policía en un operativo sorpresivo y represivo asaltó las instalaciones portuarias, desalojando, golpeando y encarcelando por unas horas a los trabajadores que tenían tomados esos muelles. Luego soltó a los trabajadores, pero le abrió causas penales, procurando con ello judicializar la huelga y atemorizar a los trabajadores. Por esta acción represiva el gobierno de Solís ha sido alabado por las cámaras empresariales y los sectores neoliberales. Antonio Álvarez Desanti, diputado del PLN y empresario bananero, señaló que “Ni siquiera los gobiernos de Óscar Arias o de Laura Chinchilla actuaron con tanta rapidez…”. (La Nación, 29 de octubre del 2014). El asalto y represión en los muelles fueron decidas por Celso Gamboa, actual Ministro de Seguridad y viceministro en el gobierno de Laura Chinchilla, y, respaldada incondicionalmente por el flamante Presidente Solís.
Pero el chantaje, represión y arremetida en contra de los trabajadores de los muelles avanzaron mucho más. El gobierno de Solís, además pasó de las palabras a los hechos denunciando ante el Ministerio del Trabajo, paso previo para eliminar las conquistas sociales, la convención colectiva de Sintrajap que se vence en el mes de diciembre. También el gobierno ha contrato esquiroles nacionales y extranjeros para que sigan operando los muelles. A su vez, el Tribunal de Trabajo de Limón, a petición del gobierno de Solís, declaró ilegal la huelga de los muelles, bajo el argumento de que la carga y descarga en los muelles son un servicio público que se puede paralizar por una huelga, lo cual abre el camino para rebajar salarios y, eventualmente, despedir a los trabajadores. Sin embargo, Sintrajap apeló esa resolución. Además al gobierno se le dificulta realizar despidos porque la convención colectiva estipula un mecanismo bipartito para poder realizarlos.
En Limón se ha realizado diversas movilizaciones de apoyo a la huelga de los muelles, también se han realizado fuertes y numerosos bloqueos con incendios de llantas en diversas comunidades. La situación es muy tensa en esa provincia, porque podrían estallar otros tipos de manifestaciones, ya que en Limón circulan muchas armas y es una zona muy violenta.
No obstante lo anterior, la verdad es que la huelga está sola, no existe un apoyo y solidaridad material y efectiva. Las dirigencias de los bloques sindicales Patria Justa y BUSSCO no han pasado de la solidaridad en los comunicados, prensa y habladas. El bloque de BUSSCO, el cual integra Sintrajap, no ha querido lanzar un día de huelga en solidaridad con el movimiento huelguístico en Limón. La dirigencia de APSE ha manifestado que no puede realizar la huelga porque en secundaria los exámenes de bachillerato comienzan el martes 4 de noviembre, además, como una excusa para no hacer la huelga, señalan que ellos están en contra de toda la concesión no solo de la cláusula 9.1 del contrato. La dirigencia de la ANDE, al parecer, va hacer un llamado a un día de huelga y está apoyando con dinero y víveres la huelga. Está por verse cuanto de real será ese llamado. El problema es que hay una política del gobierno en curso tendiente a reventar y derrotar esa heroica huelga. Hay que evitar a toda costa que esta huelga sea derrotada. La política de la burocracia sindical pone en riesgo el futuro de esta grandiosa huelga.
Por otra parte, la política del Frente Amplio (FA), un partido reformista y aliado incondicional del gobierno de Solís, aunque apoya la huelga y el jefe de fracción, Gerardo Vargas, acompaña a todas las negociaciones a los dirigentes sindicales de Sintrajap, lo cual le ha dado protagonismo y posibilidades de crecimiento en el movimiento sindical, sin embargo, no han llamado a la huelga de solidaridad de un día con el movimiento huelguístico en los muelles ni han realizado ninguna convocatoria a la movilización de apoyo a la huelga.
El entorno del proceso huelguístico se ha complicado. El gobierno ha realizado un cerco y atornillado la huelga. El proceso de negociación de propuesta y contrapuesta, tiene marchas y contramarchas, sin embargo, existe un punto muerto: el gobierno no está dispuesto a renegociar la cláusula 9.1, porque sería enviar una mala señal al capital transnacional. A su vez, la presión sola de los trabajadores de los muelles no es suficiente para obligar al gobierno a la renegociación con la transnacional de los términos del contrato. Se requiere del apoyo material y una huelga de solidaridad para modificar la correlación de fuerzas que se ha producido alrededor de esta huelga. El proceso está abierto, el día viernes Sintrajap rechazó en asamblea de trabajadores la propuesta del gobierno y envió una contrapropuesta.
¿Cuál debe ser la Política Para que la Huelga Triunfe? Llamamos a las dirigencias de los bloques de Patria Justa y BUSSCO a que convoquen a una huelga de solidaridad de un día con la huelga de Sintrajap, además de brindar todo el apoyo material a los trabajadores en huelga, recursos financieros y víveres. Llamamos a la fracción parlamentaria del Frente Amplio (FA) que rompa su política colaboracionista con el gobierno de Solís y llamen a la movilización para apoyar la huelga. Estamos en contra del contrato de concesión a APM Terminal, no solamente de la cláusula 9.1 como lo plantea la dirigencia de Sintrajap, sin embargo, esa diferencia con la dirigencia de Sintrajap no disminuye para nada la política revolucionaria que se ha señalado anteriormente.

 

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