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Honduras: POR EL RELANZAMIENTO DE LA LUCHA POPULAR

Presentamos a continuación un importante documento firmado por varias organizaciones revolucionarias de Honduras a posteriori del fraude electoral en las recientes elecciones presidenciales, documento que esta suscripto también por nuestra organización hermana Socialismo o barbarie Honduras.

Las Organizaciones de Izquierda Revolucionaria, luego de un análisis de la situación nacional tras las fraudulentas elecciones de noviembre del 2013, nos dirigimos a la clase obrera, campesinos, pobladores y todos los sectores populares del país –en particular a la mujer y la juventud–, en los siguientes términos:

  1. Reafirmamos que a partir del 2009 estamos ante un régimen de facto, dictatorial y fraudulento, al servicio de la política del imperialismo norteamericano”. Por lo que las viciadas elecciones que tuvieron como objetivo “relegitimar la imposición del régimen” ante el pueblo hondureño y la comunidad internacional, fueron reconocidas internacionalmente, tanto por gobiernos de derecha como de izquierda y avalados por los participantes en el proceso fraudulento pese a las tímidas protestas legales de algunos partidos políticos.
  2. Amparado en esta legitimación, el régimen profundiza “la miseria y la inseguridad para los trabajadores y el pueblo en general” mediante el criminal paquetazo neoliberal aprobado por el Congreso Nacional en la oscuridad de la noche, ejerciendo así el control absoluto de las instituciones del Estado y otorgando poderes extraordinarios al presidente Juan Orlando Hernández impuesto por el TSE y la embajada norteamericana en Honduras.
  3. Ambos hechos: el viciado proceso electoral y las medidas económicas neoliberales, responden totalmente a los intereses económicos, políticos y militares del imperialismo norteamericano, que a través de su embajada, los organismos financieros y el Comando Sur, se erige como el verdadero poder tras el régimen dictatorial, mostrando su descarado y abierto intervencionismo en Honduras, igual o superior al de los tiempos de las compañías bananeras en la primera mitad del siglo XX y el de los oscuros años del embajador John Dimitri Negroponte en los 80.
  • Medidas económicas: Logrado el reconocimiento y con el control absoluto de las instituciones estatales, el régimen Lobo-Hernández aprobó la Ley de Ordenamiento de las Finanzas Públicas, Control de las Exoneraciones y Medidas Antievasión, que generará un abusivo incremento de precios en los productos y servicios de consumo popular. A la par se aprueba un raquítico aumento al salario mínimo válido por tres años, con la complicidad y traición a los intereses de la clase trabajadora por parte de las burocracias sindicales. Esto significa una reducción del poder real de compra del salario debido al impacto producido por estas medidas, mayor que el efecto que pueda lograr el pírrico incremento aprobado para los asalariados; así también serán afectados sectores de la población sin empleo o con ingresos fijos como los jubilados, quienes verán mermadas sus condiciones de vida; asimismo se profundizará la ruina y cierre de micro, pequeños y medianos negocios que ya venían soportando las crisis que desencadenó el golpe, y como consecuencia más trabajadores sin trabajo.
  • Medidas administrativas. Con la próxima aprobación de las “Medidas para eficientar la administración pública, mejorar los servicios a la ciudadanía y fortalecimiento de la transparencia en el gobierno” se le otorgan poderes absolutos al presidente de la república para “intervenir, crear, disolver o fusionar otras instituciones del Estado sin muchos procedimientos”, incluyendo el incremento a los servicios públicos, así como poderes especiales para el despido de empleados por contrato. Esta medida cachureca neutraliza las tan esperadas “medidas de protección” al pueblo por parte del nuevo Congreso Nacional.
  • Medidas represivas. Se “blindó” la Policía Militar de Orden Público elevándola a rango constitucional, al mismo tiempo que se incrementa la presencia militar norteamericana. Avanza el control absoluto del Poder Judicial mediante la separación arbitraria de los pocos jueces honestos del sistema y el incremento de la impunidad y la criminalización de la lucha popular.
  1. Todas estas medidas vienen a profundizar el curso entreguista, explotador y represivo del régimen garantizando la impunidad y la corrupción del sistema capitalista hondureño, en particular el saqueo de los bienes naturales y la eliminación de los servicios públicos básicos como el agua, la educación y la salud, que se entregan a los capitales nacionales y extranjeros, provocando una verdadera tragedia social reflejada en los escandalosos índices de delincuencia, homicidios, feminicidios, migración forzosa y desigualdad social para el pueblo hondureño, en particular la juventud y la mujer.
  2. El régimen tuvo a su favor para implementar sus políticas antipopulares la desmovilización y desarticulación del movimiento popular y social, cuya dirección subordinó la independencia de las organizaciones y la lucha por sus propias reivindicaciones a la estrategia electoral burguesa e imperialista en el marco del régimen golpista. El resultado ha sido catastrófico: derrota en las calles y derrota en las urnas.

En base a la anterior realidad nacional, la Izquierda Revolucionaria de Honduras presenta al pueblo trabajador, explotado, marginado y excluido NUESTRA PROPUESTA:

  1. Reorganizar, articular, recuperar y movilizar el movimiento popular y social hondureño desde las bases para enfrentar al régimen represivo, antidemocrático y fraudulento y sus nefastas medidas económicas neoliberales. Es necesario abandonar toda política de colaboración de clases impulsada por la actual conducción que sólo derrotas nos ha traído. Este cambio radical y urgente de rumbo debe asentarse en tres pilares fundamentales:
  • Independencia de clase: Hay que recuperar la independencia del movimiento popular y social de la injerencia del Estado, las ONG’s y los partidos políticos. Toda la historia de la lucha de clases de Honduras nos demuestra que ningún triunfo se ha obtenido siendo apéndice de las clases dominantes, al contrario, sólo la lucha decidida del pueblo trabajador nos ha producido verdaderas conquistas económicas y sociales.
  • Democracia directa: la reorganización desde las bases implica acabar con el poder autoritario de las cúpulas. Todas las decisiones deben ser acordadas en las bases (seccionales, filiales, comunales, municipales, departamentales y regionales). La democracia debe garantizar la subordinación de los dirigentes a los mandatos de las bases. Sin esta condición fundamental será imposible recuperar la confianza y la articulación del movimiento popular y social caracterizado por su diversidad.
  • Movilización permanente: La historia nos demuestra que la desmovilización sólo beneficia al orden burgués, siendo la movilización unitaria y nacional nuestra única y más poderosa arma, siempre y cuando responda a las condiciones objetivas y subjetivas reales de las organizaciones y el pueblo hondureño.
  1. Estos tres aspectos son básicos para una auténtica reorganización del movimiento obrero, popular, social y comunitario que nos lleve a romper con la conciliación de clases y la subordinación del movimiento a intereses ajenos a los sectores explotados y oprimidos y que permitirá una auténtica articulación democráticamente decidida por los luchadores y luchadoras de las centrales obreras, el FNRP y las organizaciones independientes como la Plataforma del Movimiento social y popular de Honduras, los grupos feministas y juveniles, que pueda hacerle frente al régimen dictatorial, construyendo un programa político-social surgido de la propia lucha de todos los sectores y articular un plan estratégico de lucha. En este proyecto unitario nacional es fundamental el rol protagónico de las y los trabajadores organizados y no organizados.
  2. Las organizaciones firmantes creemos que es necesaria la construcción de un Instrumento Político de las y los Trabajadores y los sectores populares explotados y oprimidos, al calor de la lucha contra el régimen, que retome las enseñanzas de la mejor tradición de lucha del pueblo hondureño. La lucha de clases nos muestra que no hay una solución reformista del sistema capitalista hondureño, por lo que la refundación de Honduras deberá responder a verdaderos cambios revolucionarios en materia económica, política y social que sólo el pueblo explotado podrá llevar a cabo construyendo poder popular, en lucha permanente contra los sectores dominantes: la burguesía financiera, empresarial y terrateniente de Honduras, así como las instituciones multinacionales y consorcios extranjeros.

Finalmente, las organizaciones de Izquierda Revolucionaria hacemos un llamado de alerta frente al peligro del oportunismo que pretenda subordinar las necesidades y la lucha popular y social al parlamentarismo del régimen golpista, profundizando y favoreciendo la desmovilización y aumentando la frustración popular.

¡Abajo el paquetazo neoliberal del régimen dictatorial!

¡Por una salida anticapitalista a la crisis económica, política y social en Honduras!

¡Por la reorganización democrática del movimiento obrero, campesino y popular de Honduras!

¡Por un plan de lucha por la defensa de la soberanía ante la voracidad del capital transnacional en Honduras!
¡Por nuestra segunda y definitiva independencia política y económica!

¡Por un Frente Nacional de Resistencia antiimperialista y verdaderamente democrático, incluyente y popular! 

¡CONSTRUYAMOS LA ALTERNATIVA POLÍTICA REVOLUCIONARIA DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO HONDUREÑO!

Tegucigalpa, 11 de enero de 2014

IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

Socialismo o Barbarie (SoB)

Unión Revolucionaria del Pueblo (URP)

Círculos Bolivarianos Morazanistas de Honduras (CBMH)

Bandera Socialista de Honduras (BSH)

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