Enseñanzas de una lucha que no termina

“Hay ocasiones en que las palabras deben de servir de pantalla a los hechos. Pero esto debe hacerse de manera que nadie se de cuenta de ello, y para el caso de que trasluciera, hay que tener preparadas excusas y hacer de ellas uso inmediato.” Maquiavello, Instrucciones a Raffaello Girolami, citado por Arthur Koestler en “El cero y el infinito”.

 

En las últimas semanas el PTS ha hecho una campaña entre los compañeros de Lear diciendo que nuestro partido dio por muerta la lucha y para que no haya dudas al respecto, en su prensa dice, refiriéndose a nuestro partido, “que llegó a decretar la derrota”. Lo que decimos es claro y tiene correspondencia con la realidad.

La lucha sigue y seguiremos apoyando a los compañeros de Lear en su heroica lucha. Como lo hicimos en estos casi cuatro meses, como lo hicimos el jueves pasado llevando 400 kilos de alimentos al acampe. Pero en la tradición del movimiento obrero que reivindicamos, la verdad es revolucionaria y hay que decirla por amarga que sea, no por una cuestión moral sino por una cuestión muy material: saber dónde se está parado para poder elegir el mejor camino para lograr el objetivo, es decir, para ganar.

 

Varias etapas de la lucha

 

Está claro que hubo toda una larga etapa de casi tres meses que se cerró con la segunda asamblea trucha que hizo la Verde en la planta y que destituyó a los delegados. Esa etapa se cerró como quería la patronal, la Verde y el Gobierno. Eso es así le guste o no al Nuevo MAS, al PTS o quien quiera. Esa etapa terminó en una derrota, con la planta produciendo y con el control de la burocracia sobre la base de la fábrica. Eso no lo decretó el MAS. Esos son los hechos y todos los compañeros saben que fue un duro golpe.

Hasta el propio PTS tuvo que reconocer a su manera engañosa la realidad. En su edición del 21 de agosto luego de la asamblea trucha dice: “se abrió una nueva etapa”. Es evidente que si se abrió otra etapa es porque una inmediatamente anterior se cerró, pero el PTS se cuida bien de decirnos cómo se cerró la anterior etapa. Se cerró a favor de la empresa, la Verde y el Gobierno.

El conflicto entendido como lo entendían todos los despedidos de Lear y toda la vanguardia, es decir, la posibilidad cierta de que el ingreso de los delegados, luego de un tiempo razonable adentro, imponga por la vía de los hechos la reincorporación de todos los despedidos se cerró por el momento y habrá que trabajar mucho para revertir la situación actual. Esa es la realidad y la verdad. Toda esa larga etapa dejó una serie de enseñanzas que sería bueno que el PTS piense sobre ellas, en vez de hacer campañas fraccionales contra nuestro partido que objetivamente debilitan la lucha.

 

Una estrategia que fracasó

 

Durante prácticamente tres meses, desde los primeros despidos hasta el 20 de agosto, el conflicto estuvo orientado centralmente con el objetivo de que se reinstalen a los delegados, dado la evidente ilegalidad de la empresa que no dejaba entrar a los compañeros. Se eligió una estrategia centrada en un hecho real: la ilegalidad manifiesta de no dejar entrar a los delegados y para esto se hizo pasar la lucha por acciones desde afuera (los bloqueos) y políticas-mediáticas cortes en la Pana y en diversos lugares.

Pero la legalidad no es el único plano existente. La empresa junto a la burocracia y con la complicidad del Gobierno fueron dando pasos para desbaratar esa estrategia de reinstalación de los delegados.

El desgaste, la división entre los de afuera y los de adentro, y finalmente la recuperación del control de la fábrica por parte de la burocracia, fue una política que se fue llevando a cabo semana a semana y no se le dio una respuesta acertada. Ya en nuestra prensa del 24 de julio (SoB N° 297) advertíamos: “Pero hay otro mundo del otro lado del alambrado, el mundo de la producción, de los “rotarys”, de los mazos que se producen y alimentan las líneas de la Ford. Del otro lado del alambrado hay 400 trabajadores bajo un régimen de terror que son presa fácil de las maniobras y atropellos de la patronal y de la burocracia. Régimen que a veces se hace el ‘bueno’ pero que llega también a aplicar el amedrentamiento liso y llano; como los últimos 4 despidos ejemplificadores que ejecutó la empresa. Dos mundos que se deben unir para ganar, para poder parar la producción desde adentro, para poner de rodillas a la Ford y parar la producción de la terminal. Esa es la clave del triunfo, esa es la llave maestra y por eso mismo es tan complicado y difícil llegar a esa llave”.

A la semana siguiente decíamos: “Desde el comienzo del conflicto, el martes [29/07] fue la primera vez que un número tan importante de compañeros (descontando a los carneros) ingresó a la planta. Esto demuestra que, en las condiciones planteadas, cada día que pasa la pelea por la conciencia de los de adentro se vuelve cada vez más crucial. Obviamente, desde el Nuevo MAS apoyamos y acompañamos cada medida que decidan realizar los despedidos, con sus métodos y su Comisión Interna.

Sin embargo, entendemos que en el marco de ajuste generalizado del Gobierno que implica miles de suspensiones y despidos en la industria (…) las medidas políticas afuera de la planta están muy bien pero son insuficientes. Se vuelve más necesario que nunca hacer entrar en la pelea a los compañeros que conservan su puesto de trabajo para quebrar a la empresa allí donde más le duele: la producción. Más allá de la discusión táctica acerca de si es mejor realizar esto forzando el ingreso de la Interna u ocupando la planta con el conjunto de los compañeros despedidos u otra variante, lo que está en discusión es endurecer los métodos de lucha de los trabajadores para dar respuesta a la determinación de hacer pasar este brutal ajuste.”

Como se ve, desde un mes antes eran visibles los problemas que terminaron por cerrar una etapa, en forma no querida.

Había otros caminos posibles. Por ejemplo, nunca se le peleó al Ministerio de Trabajo para que reconociese al conflicto como un conflicto colectivo y que dictara la conciliación obligatoria, etc.

 

La lucha sigue y debe ganar

 

El país está al borde de una nueva devaluación, lo que va a conmover a toda la clase obrera. Los compañeros de Lear podrían convocar a una reunión amplia en el Bauen para poder organizar entre todos una gran movilización por la reapertura de las paritarias en todos los gremios, por el cese de las suspensiones y despidos y por la reincorporación de todos los despedidos de Lear. Una gran concentración que se centre en la reincorporación, pero que tome las necesidades de todos los trabajadores. Dejamos por escrito una vez más una propuesta para que los trabajadores la evalúen y una vez más reafirmamos nuestro compromiso con la lucha. La única pelea que se pierde es la que se abandona.

¡¡Fuerza compañeros!!

 

 

 

 

 

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