Ya no son novedad los flagelos que sufrimos las mujeres, sobre todo las más vulnerables de nosotras, puesto que se multiplican día a día en Córdoba y en todo el país. El miércoles pasado desapareció Belén Ñañez, una  jóven de 14 años, en la misma localidad de Estación Juarez Celman, al norte de la Ciudad, donde hace menos dos meses fue asesinada Silvana Córdoba por su pareja Carlos Molina. Belén vive con su mamá, abuela y hermanas en un barrio-ciudad de los tantos que viven en la pobreza, llamado “Ciudad de Los Niños”. El 13 de agosto a las 18 hs. había sido vista por última vez en su colegio Ipem n°333 Anexo cuando estaban izando la bandera. Nadie la vio salir, el portero se encontraba de licencia, ni hubo noticias de su paradero, ya que tenía apagado el celular, hasta la 1 am del jueves siguiente, cuando se comunicó de otro teléfono con una amiga, con el altavoz encendido y la voz quebrada, diciendo que se encontraba bien, en el Barrio Altos de General Paz de la ciudad de Córdoba. Su hermana Marcela dio a conocer que Belén se había estado mandando mensajes de texto con un “chico” llamado Antonio que decía ser de nacionalidad peruana, que le cargaba crédito al celular y que vivía en ese barrio. Otras personas decían haberla visto en la terminal de Juárez Celman.

Sin embargo, la policía ignoró estos datos, y no movió un dedo, sino todo lo contrario: pasearon a la familia de comisaría en comisaría, se negaron a rastrear la llamada porque, según dijeron, “era un trámite de 10 mil pesos”, y recién a las cinco de la tarde del día siguiente les tomaron la denuncia. Estamos hablando de la misma policía que permitió que Molina, luego de matar a Silvana Córdoba, estuviera prófugo 15 días, cuando había información certera que rondaba por la zona.

Ante esta situación, la familia, junto a vecinas y docentes de Juárez Celman, con el apoyo de Las Rojas que nos mantenemos en contacto con ellas por la lucha de Silvana, decidimos salir a las calles a exigir la aparición inmediata de Belén. Así, el viernes por la tarde cortamos la ruta 9 camino a Juárez Celman, hicimos carteles con la foto de Belén y llamamos a los medios. Al día siguiente, cuando se estaba por realizar nuevamente otro corte de ruta, la policía amenazó a la familia que no querían ver más a  “agrupaciones y banderas” y que se politizara la cuestión.

Belén fue localizada ese mismo día por la tarde, luego de que los familiares hicieran averiguaciones por cuenta propia del teléfono desde donde se había comunicado y pudieran reconocer su voz en una de las llamadas que hicieron. Se encontraba efectivamente con un hombre de 26 años y una mujer de 19 años en Barrio Altos de General Paz, quienes la llevaron de vuelta a la terminal de Juárez Celman. La policía tuvo detenido al hombre unas pocas horas y lo liberó con el argumento de que Belén estaba sana y salva, sin investigar las causas reales por las cuales estuvo desaparecida por tres días. Tampoco hubo ningún tipo de evaluación física ni de asistencia psicológica a Belén y su familia, quien hoy en día está en su casa. La intendenta Prunetto, el gobernador De la Sota y su Secretaría de Trata y Prevención (que de prevención no tiene nada) brillaron por su ausencia.

En definitiva, fue la búsqueda de la familia y vecinas y la acción de salir a visibilizar lo que estaba pasando cortando la ruta y haciendo ruido, lo que nos permitió encontrar a Belén.

 

El camino de la trata y la complicidad de la policía, la justicia y el gobierno

 

Es evidente, aunque no para la policía y el gobierno, que aquí hubo un secuestro de una menor. Una niña no se va porque sí de su casa, aunque sea por voluntad propia. Belén fue engañada por un hombre mucho mayor, que le cargaba crédito al celular sin que ella lo conociera, que la trasladó a otro lugar sin autorización de la familia y la dejó incomunicada por tres días. Cuando hablamos de engaño, secuestro, traslado, nos referimos a todos los elementos que forman parte del funcionamiento de las redes de la trata.

Belén se habría puesto en contacto con su secuestrador a través de los “números del ambiente”. Según cuentan sus amigas, este es un sistema tipo “cadena”, mediante el cual las adolescentes pasan sus números a hombres desconocidos, que las contactan mediante mensajes de texto, acuerdan citas amorosas y algunas veces mienten su edad y resultan ser mucho mayores que ellas, como en este caso.

Cientos de mujeres, niñas/os, trans, son contactadas de esta forma y mediante el enamoramiento, ofertas laborales, regalos, entre otros dulces, son convencidas de que se vayan de su casa para luego secuestrarlas y trasladarlas a otros lugares donde son sometidas y violentadas para la explotación sexual. Pero este sistema no podría funcionar sin la complicidad de los gobiernos machistas, como el de Cristina y De La Sota, sus funcionarios, la policía, la justicia patriarcal, quienes se benefician de este multimillonario negocio a costa de nuestros cuerpos. ¿Qué se puede esperar del kirchnerismo si mantiene vinculaciones con la “Chancha” Alé, proxeneta de Marita Verón, en Tucumán? ¿Qué se puede esperar de De la Sota que se dedica a criminalizar, con el Código de Faltas, a las mujeres en situación de prostitución y a someterlas a mayor clandestinidad y abuso policial? Se quiere lavar las manos cuando dice “sin clientes no hay trata”, mientras sigue desaparecida Yamila Cuello y cientos de mujeres más. ¿Qué se puede esperar de una justicia podrida que libera proxenetas, que absuelve femicidas, y violentos?

Las Rojas estamos muy felices de haber podido rescatar a Belén, pero creemos que la pelea no termina ahí, sino que recién empieza. No confiamos en este Estado proxeneta, contra el cual creemos que hay que luchar. El movimiento de mujeres tiene que apoyar a la familia de Belén y salir con todo a las calles, porque como ya lo comprobamos, es la única manera de exigir a la Justicia y al Gobierno que investiguen realmente lo ocurrido, y que se encarcele al secuestrador, a todos los proxenetas y se desmantelen las redes de trata.

 

¡CÁRCEL YA AL SECUESTRADOR DE BELÉN!

¡DESMANTELAMIENTO DE LAS REDES DE TRATA!

 

Flor, Las Rojas Córdoba.

 

 

 

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