Impulsemos la lucha por la estatización de las tres fábricas –

 

El fenómeno de las fábricas ceramistas recuperadas preocupa a la burguesía y al gobierno de la provincia, en tanto ejemplo de organización y lucha, y muestra de la intervención de la izquierda en el movimiento obrero. La reciente puesta en marcha de la fábrica Cerámica Neuquén por sus trabajadores luego del abandono por parte del patrón se suma a otras dos fábricas en iguales condiciones: Stefani y Zanón, pintando un peculiar cuadro de conjunto.Tres fábricas puestas a producir por sus trabajadores, organizadas en un sindicato independiente con fuerte intervención de la izquierda revolucionaria, totalizan la producción de cerámicos en la región. Esta importantísima experiencia que hay que defender incondicionalmente no deja de tener agudas dificultades y contradicciones. La organización cooperativa de estas fábricas debe enfrentar todas las presiones del mercado capitalista en un contexto de crisis y recesión de la economía nacional, sumadas a los constantes ataques, tanto económicos como políticos, del Gobierno y el conjunto de la burguesía. Creemos que es necesario pasar en limpio algunos elementos de análisis de estas experiencias para comenzar a elaborar un programa para dar una respuesta de conjunto a la importantísima experiencia del gremio, que es un importante bastión para toda la vanguardia obrera y luchadora.

 

Una patronal lumpen y parasitaria

 

Partamos de señalar algunas generalidades. En primer lugar que la burguesía argentina no es desarrollista. No le interesa el desarrollo y expansión de la industria nacional, su único objetivo es enriquecerse a la mayor tasa posible. La débil economía argentina, con su escaso desarrollo de fuerzas productivas, es muy poco competitiva para los cánones internacionales, lo que determina que determinadas ramas de la industria argentina sean sumamente dependientes de subsidios estatales. Pero además, esta patronal parasitaria produce sólo en tanto y en cuanto pueda generar una ganancia extraordinaria a costa de la explotación a destajo de los trabajadores y esos mismos fondos del Estado, ahorrando incluso en el mantenimiento de la propia maquinaria, y cuando los números no le cierran comienza a despedir gente o acelerar los ritmos de producción, o incluso no tiene ningún problema en abandonar el emprendimiento para mudar sus capitales a otro sector más rentable, muchas veces a costa de dejar a cientos de familias en la calle. Esto es lo que ha sucedido tanto en Zanón como en Cerámica Neuquén, pero también se ha dado en el conurbano bonaerense en Paty, y la actual lucha de los obreros de EmFer. Queremos destacar esta actitud de la patronal porque consideramos equivocado, en condiciones de abandono total de la fábrica como Cerámica Neuquén, el programa de exigirle a la patronal que vuelva. Esta orientación (sostenida por el PTS) la creemos equivocada porque siembra la expectativa de una posible “conciliación” con la patronal, una patronal que no tuvo tapujos en hambrear durante tres meses a 150 familias. Esta perspectiva desarma frente a los desafíos planteados en el gremio, que no son volver el tiempo atrás sino avanzar en una perspectiva de conjunto para las tres fábricas, exigiendo la estatización, lo que planteará un enfrentamiento con el conjunto de la patronal y el gobierno, para el que hay que preparar políticamente a todos los compañeros.

 

Las dificultades de una  cooperativa obrera bajo el capitalismo

 

Las fábricas recuperadas heredan los problemas estructurales de la atrasada economía argentina, con ello su dependencia del capital estatal, a la vez que lo hacen en condiciones de desinversión y abandono por parte de la patronal, falta de inversión y muchas veces con dificultades para acceder al crédito. Pero además, se ven obligadas a actuar en el marco de la economía capitalista, en la cual el mercado domina la producción. Las empresas deben ser competitivas, producir barato y generar ganancia si no quieren sucumbir ante la competencia y quebrar. Queremos señalar este elemento para definir un aspecto que es central, y que es que en las fábricas recuperadas la explotación persiste, en tanto persiste la necesidad de intensificar los ritmos de trabajo, alargar o acortar la jornada laboral, aumentar o reducir la mano de obra, es decir, practicar los métodos que hacen competitiva a una empresa capitalista.

Además, la explotación se ve agudizada debido al constante accionar del Estado burgués contra el emprendimiento, negándole o dificultándole el crédito para renovar la maquinaria, atacándola políticamente, o fomentando empresas que compitan con ésta, en el intento de ahogar la experiencia independiente de los trabajadores y hacerlos fracasar. Este enfrentamiento se debe a que el Gobierno es garante de los intereses de los capitalistas en su conjunto, en última instancia, la propiedad privada y la explotación, y no puede permitir que, en momentos en que intenta aplicar un duro ajuste recesivo, se propague el ejemplo de la resistencia y organización obreras. Esto plantea que la experiencia de las cooperativas obreras en el gremio está sometida al resultado de una implacable lucha de clases. Es necesario entonces torcerle el brazo al Gobierno e imponerle, con la movilización y la lucha, la estatización de las fábricas, para así poder sustraerse o paliar de algún modo las leyes de la competencia capitalista, que erosionan constantemente esta experiencia e incluso plantean el insólito escenario de que fábricas hermanas, dirigidas por trabajadores organizados en la misma herramienta gremial independiente, el Sindicato Ceramista, se vean obligadas a competir entre sí debido a las leyes del mercado.

 

El Sindicato Ceramista como herramienta política de organización y lucha

 

En este marco se plantea el problema de la organización al interior del gremio. No puede haber política para los trabajadores ceramistas que no parta de la realidad, que es la que mencionamos anteriormente: mientras las cooperativas obreras estén en el marco de la economía capitalista, la dura explotación capitalista se mantiene en forma de auto-explotación. Esto plantea incluso desigualdades salariales grandes al interior del gremio entre las distintas fábricas, por su diferente grado de maquinaria, productividad, cantidad de empleados, etc.

Esto plantea también que, de alguna manera, haya ciertas dificultades objetivas para unificar políticamente a los trabajadores, dificultades que se manifestaron, por ejemplo, en que costó mucho durante el proceso de lucha de Cerámica Neuquén unificarla con la exigencia de créditos que reclamaba Zanón y la estatización de Stefani. Estos problemas deben ser abordados políticamente para poder superarlos. Queremos mencionar que durante los 100 días de acampe en Cerámica Neuquén no se convocó nunca a una asamblea de base de todo el gremio, lo cual estando a escasos metros Zanón de Cerámica Neuquén consideramos un verdadero problema político.

Las dificultades deben ser discutidas en la base sin tapujos bajo los métodos de la democracia obrera, y el Sindicato Ceramista debe ser herramienta para organizar y llevar adelante estas discusiones políticas, que hacen a una mayor comprensión de los problemas y a la posibilidad de plantear la perspectiva de luchar por la estatización, condición necesaria para el avance de la experiencia de conjunto y que no quede cada fábrica librada a su suerte.

Al ser un sindicato dirigido por obreros clasistas y actuante en un gremio donde no hay patronal, el Gobierno se vuelve interlocutor directo de la lucha, se plantea eminentemente  que el sindicato debe jugar un rol político, por un lado de organización del gremio para que avance en su conciencia de clase y dirigir su lucha para imponerle al Gobierno la estatización, pero a la vez debe servir para proyectar la experiencia al conjunto de la clase y la vanguardia, para golpear con un solo puño contra el ajuste del Gobierno nacional, camino que empezamos a recorrer el Primero de Mayo pasado en el gran acto por el Día del Trabajador a las puertas de Cerámica Neuquén.

 

Un programa de lucha por la estatización

 

Que los obreros reciban sueldo bajo convenio como empleados estatales, que todos cobren un sueldo digno, y que el Estado se encargue de aportar los fondos necesarios para la renovación de la maquinaria, a la vez que los trabajadores mantienen el control de la producción a través de sus herramientas de organización independiente. Tal es el programa que sostenemos para la experiencia ceramista. Pero este es un programa que supone un enfrentamiento directo con los gobiernos provincial y nacional, que son en última instancia los defensores de la propiedad privada y la explotación capitalista, así lo demostraron compensando con 20 millones de pesos a la patronal de Zanón o dándole préstamos millonarios a Villafranca, y en contraposición hoy negando un crédito elemental a Fasinpat para renovar su maquinaria.

En momentos en que el ajuste recesivo del Gobierno amenaza con dejar en la calle a miles de trabajadores industriales mientras la burocracia opera para barrer a la izquierda de las fábricas y ahogar las experiencias independientes, más que nunca es necesaria la defensa incondicional de la experiencia ceramista. Pongamos en pie una gran campaña por la estatización de las fábricas bajo control obrero, dándole una perspectiva unitaria al conjunto del gremio y convoquemos a una nueva multisectorial para coordinar junto con otros sectores la lucha por estas reivindicaciones y contra el ajuste K.

Cristian Leiva – Regional Río Negro

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