La docencia calienta motores para una nueva lucha –

 

La segunda mitad del ciclo lectivo se viene “caliente”. De la misma manera que los docentes iniciamos la primera parte del año, todo indica que vamos a empezar el segundo: luchando! Es que la situación económica no para de empeorar: crece la inflación, hay suspensiones y despidos, el Gobierno sigue pagando la deuda con nuestra plata, los servicios aumentan! No hay cosa que no aumente…. excepto nuestro salario. Lo que el Gobierno llamó “aumento salarial” en abril… en agosto ya no existe, y para colmo Capitanich ya dijo que no iba dar más aumento este año. Lógico: lo único que tiene en la cabeza este Gobierno es aplicar el ajuste y eso implica bajar nuestros salarios por medio de la inflación. Por lo tanto, para reabrir la paritaria y conquistar un aumento fuerte tendremos que dar una gran lucha. ¡A prepararse!.

 

“El aumento no lo vi”: razones sobran para una nueva lucha

 

La primera cuestión a abordar para salir a luchar es el estado de organización de la docencia. Como venimos sosteniendo desde la Lista Gris, la huelga de 17 días marcó un antes y un después en lo que hace a la conciencia y organización de la docencia en la Provincia de Buenos. Una bisagra que hizo entrar a escena a una nueva generación de docentes luchadores, incorporándola a la vida sindical y política, como expresión del proceso político más general que se vive en el país de ruptura de amplias franjas de trabajadores con el kirchnerismo y el giro a la izquierda de una porción de ese sector. Bajo este proceso es que estamos parados hoy. La huelga, dijimos en su momento, no terminó en derrota pero tampoco en una victoria: se ganó más de lo que quería el Gobierno y no se sufrieron descuentos. Si bien el balance no es sólo ni centralmente “sindical” ni “económico”, el hecho de no haber terminado como el Maestrazo del 88, con descuentos brutales de los días de huelga, marcan un poco las diferencias con el proceso actual. Proceso que dejó “moralizada” a la docencia y con un sentimiento y conciencia de la fuerza que se tiene y con comprensión mucho mayor de lo que significa realmente realizar una lucha que mueva las “estanterías” del Gobierno y lo obligue a ceder.

En estas condiciones favorables está la docencia hoy. Condiciones que sumadas a la situación económica de creciente deterioro y el comentario común en las escuelas de que “el aumentó no lo vi”, dando cuenta de lo bajo que fue y cómo la inflación se lo comió. Estas son las razones que fueron generando que durante los últimos dos meses fuera madurando la idea de que “después de las vacaciones no volvemos a clases”; que terminó tomando la forma en el 4º Plenario Provincial de Delegados de La Plata de un paro de 48 h.s para el 4 y 5 de agosto, los dos primeros días de clases. Este plan de lucha está pensado con asambleas por sección para el día 5 de agosto para evaluar cómo continuar luego de los dos días de paro.

Las respuestas de la burocracia sindical a la largada de este plan de lucha por los SUTEBAs de oposición fue dispar. Al principio Baradel no sacó nada, pero sí lo hizo la CTERA llamando a una jornada nacional de protesta para el día 4 (que a última hora suspendió por pedido del Gobierno!).  Por otro lado, la FEB sí tomó nota del descontento por abajo y llamó a un “no inicio” pero sólo con un paro de 24 hs. el día lunes 4/8. Pero claro, a pocos días del 4/8 la FEB sumó el 5/8 al paro y finalmente a Baradel no le quedó otra y de conjunto el Frente Gremial terminó plegándose al paro de 48 hs. que desde la oposición se había votado más de un mes atrás. Por otro lado UDOCBA, que viene de hacer un paro provincial dos días antes del receso que fue muy masivo, todavía no ha dicho nada. Por lo visto está tratando de enfilar la bronca por abajo para que empalme con el paro nacional de Moyano de las próximas semanas. Es decir: la burocracia sindical sufrió una nueva derrota, teniendo que doblegarse ante la base docente y la nueva dirección anti burocrática que se apoya en los métodos de la asamblea y el plenario provincial para impulsar la lucha.

 

Luchemos sacando lecciones de la huelga de los 17 días

 

A modo de reflexión podemos decir que las condiciones para un plan de lucha están dadas. Lo que no está claro aún es el alcance que pueda tener teniendo en cuenta que no se sale a luchar en un momento “objetivo” como son las paritarias, donde todo el mundo se dispone a eso. Lo que está por verse es la capacidad que tenga la Multicolor de volver a desatar una lucha apoyándose en la experiencia acumulada por la docencia en la huelga de los 17 días, pero también sacando lecciones políticas que sirvan para no cometer los mismos “errores”, cuestiones en las que queremos detenernos.

En primer lugar, lo más provechoso de la huelga fue que se “desató” a pesar de lo que haga la burocracia sindical, generándole un elemento de presión tan fuerte que la obligó a mantener el paro durante 17 días. Es decir: no sólo se la presionó y exigió que haga lo que corresponde, también se le impuso mediante los hechos, llamando a paros y movilizaciones. Esta imposición se logró, en parte, porque el año pasado desde los sectores burocráticos y de izquierda conquistamos varias seccionales de los SUTEBAs, que sirvieron para impulsar la lucha desde abajo, por medio de asambleas y movilizaciones.

El otro elemento que es poco resaltado muchas veces es que durante la huelga se realizaron lo que desde la Lista Gris consideramos medular: asambleas por escuela. La escuela es el lugar de trabajo, es centro neurálgico de la auto-organización de los docentes, el vínculo concreto con los alumnos, los padres y la comunidad en su conjunto. Es el centro de la organización y el poder de los docentes, donde toma forma real y efectiva la democracia de base y la fuerza impulsora de la lucha. En general la forma que tomaron estas asambleas fueron de varias escuelas de una zona organizando una asamblea común. Si pretendemos volver a hacer una lucha semejante no hay otro camino que volver a hacer asambleas por escuela y profundizar este proceso a lugares donde no llegamos antes. Por otro lado, en lo que hace a la cuestión de las asambleas seccionales vemos un “deficit” en la huelga: que no logramos imponer desde abajo la realización de asambleas conjuntas de todos los gremios docentes en cada seccional. Eso hubiese fortalecido la lucha y conquistado en cada distrito un organismo centralizador y coordinador. Insistir sobre esta iniciativa es una tarea pendiente: asambleas unitarias de todos los gremios.

Por último queremos resaltar el papel importante que cumplieron los Plenarios Provinciales de Delegados. Como señalamos en su momento, sin ellos hubiese sido imposible coordinar de forma efectiva la lucha provincial y dotarla de una dirección común. Es que estos plenarios funcionaron como un organismo de dirección alternativa, o mejor dicho: como la dirección de una porción de la docencia que tenía como tarea la de disputar la dirección del conjunto de la base a la burocracia sindical. Y es este punto en el que tenemos una mirada crítica.

A diferencia de Tribuna Docente que repetidas veces señaló que los SUTEBAs de oposición “ya éramos la dirección de lucha”, para nosotros esto no fue ni es todavía así.  Tener este tipo de caracterización ubicaba mal a los docentes en una pelea que había que seguir dando: la lucha por barrer definitivamente a la burocracia sindical. Tarea que consistía centralmente en ganar al conjunto de la base que seguía y sigue pendiente de lo que diga Baradel, Petruccini y UDOCBA a la hora de salir a luchar. Y para hacer eso había que evitar “paralelear” las movilizaciones convocadas por la burocracia [1]; y al mismo tiempo que participar de ellas… ir a pelear porque los SUTEBAs opositores también tengan voz en los actos de las movilizaciones. Es decir: a la burocracia hay que presionarla y al mismo tiempo imponerle las acciones de lucha, y en caso de que no haga nada, evaluar nuestra fuerza conquistada y desbordarla continuando la lucha sin ella.  Sólo mediante una táctica de presión, denuncia y desborde podremos ir logrando que cada vez mayor cantidad de docentes dejen de escuchar a la burocracia y ahí sí transformar a las organizaciones combativas y antiburocráticas en la verdadera dirección de la docencia!

Lista Gris Carlos Fuentealba

 

 

 

1- Cuando hablamos de “paralelear” nos referimos a: convocar marchas sin unificar con la burocracia, en los lugares de autoconvocatoria realizar asambleas “paralelas” en lugar de expulsar a la burocracia donde ella esté, etc. Es decir: una orientación que subestima la pelea por barrer a la burocracia, cosa que se hace luchando contra ella cada vez que ella actúa y convoca a la base.

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