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Aportes a la lucha de Emfer-Tatsa –

 

Al momento de escribir estas líneas, los trabajadores de EmFer y Tatsa deciden levantar una nueva ocupación de la planta después de haber conseguido, con su lucha, desmantelar la provocación de Cirigliano de los 40 despidos y que el Gobierno se haga cargo del pago de la quincena. Pero saben que la pelea no termina: que las medidas de fuerza para garantizar el cobro de la quincena van de la mano de una pelea de mayor envergadura.

Con la vuelta a la “normalidad” también salen a impresión los afiches por la estatización de las empresas. Porque saben, y así lo han votado en asamblea, que la única defensa real de sus puestos de trabajo es la estatización. Para ello están impulsando una fuerte campaña, con pegatinas, pintadas, charlas, festivales, para instalar masivamente en la opinión pública esta salida. A nuestro entender la nacionalización debe ser con control obrero para que se inscriba en una perspectiva revolucionaria. Desde el Nuevo MAS, ponemos nuestra militancia al servicio de las iniciativas que los trabajadores decidan en el marco de una pelea que apuesta a ser histórica.

 

La lucha por la estatización

 

“Los epígonos han adoptado de una forma puramente mecánica la noción de que el control obrero de la producción, así como los soviets, solamente puede ser realizado en condiciones revolucionarias. (…) estos dos procesos no tienen necesariamente que desarrollarse paralela y simultáneamente. Bajo la influencia de la crisis, el desempleo y las manipulaciones rapaces de los capitalistas, la clase obrera puede llegar a estar preparada en su mayoría para luchar por la abolición del secreto comercial y por el control sobre la banca, el comercio y la producción antes de haber llegado a entender la necesidad de la conquista revolucionaria del poder.”[1]

Coincidimos en que la única defensa de la fuente de trabajo que se impone es la estatización y su expropiación del homicida de Cirigliano; sin indemnización alguna porque ya se la cobró después de años de explotación y a costa de la muerte de decenas de trabajadores en la “tragedia” de Once. De lo que se trata es que el Estado se haga cargo, económicamente, de su responsabilidad en la década de abandono del sistema ferroviario. Pero después de años de abandono y desidia y en el marco del actual ajuste, al Gobierno poco le interesa su estatización y los ojos le brillan ante la “promesa china”. Pretender que esos capitales sirvan a los intereses de la clase obrera y sectores populares, quienes somos los que realmente usamos los trenes diariamente, es un engaño de proporciones, cuando lo único que persiguen son las ganancias que puedan sacar a costa de una mayor explotación y para eso en primer lugar deberán barrer con la organización de los compañeros, es decir, con los cuerpos de delegados.

 

El control obrero de la estatización

 

Es en este sentido que planteamos la necesidad del control obrero de la producción. Es decir, que sean los propios trabajadores quienes decidan sobre cómo y de qué manera se produce y administra con criterios de clase opuestos a la competencia, rapiña, guerra de todos contra todos, y negociados que nos propone la burguesía. Un control desde la perspectiva de los intereses de nuestra clase, aun sabiendo que no es la panacea que resuelve todos los problemas. La necesidad de control obrero pasa porque sabemos que ningún funcionario K dirigiría la empresa en función de ponerla al servicio de esto sino, muy por el contrario, seguiría en el camino de más ajuste para los trabajadores y de negociados y de corrupción como han sido estos años con los Ciriglianos. Ni qué hablar de la política específica que pueda llegar a tener en función de desmembrar la unidad que tienen los trabajadores y desarticular la organización que construyeron los delegados, junto al activismo y la base de las fábricas, a lo largo de sus experiencias de lucha.

 

Control obero y colaboracion con el estado burgués

 

La pelea por el control obrero cobra un sentido estratégico, en tanto permite servir a la conciencia de clase, a la construcción de un nuevo clasismo que se forje al calor de estas luchas y nuevas experiencias desde la perspectiva de nuestros intereses y transformarse en una conquista del conjunto de los trabajadores que se enfrentan al ajuste, en el horizonte de que ayude a la organización, concientización y politización del movimiento obrero desde una perspectiva revolucionaria y no de conciliación o adaptación al Estado burgués.

Dice Trotsky en 1937 en relación a las nacionalizaciones en México: “Sería un error desastroso, un completo engaño, afirmar que el camino al socialismo no pasa por la revolución proletaria, sino por la nacionalización que haga el Estado burgués en algunas ramas de la industria (…) Para los marxistas no se trata de construir el socialismo con las manos de la burguesía, sino de utilizar las situaciones que se presentan dentro del capitalismo de Estado y hacer avanzar el movimiento revolucionario de los trabajadores. (…) Sería inexacto identificar la participación obrera en la administración de la industria nacionalizada con la participación de los socialistas en un gobierno burgués (lo que se llama ministerialismo). Todos los miembros de un gobierno están ligados por lazos de solidaridad. Un partido representado en el gobierno es responsable de la política del gobierno en su conjunto. La participación en el manejo de una cierta rama de la industria brinda, en cambio, una amplia oportunidad de oposición política. (…) La participación de los sindicatos en la administración de la industria nacionalizada puede compararse con la de los socialistas en los gobiernos municipales, (…) mientras la burguesía continúa dominando el Estado y siguen vigentes las leyes burguesas de propiedad. En la municipalidad, los reformistas se adaptan pasivamente al régimen burgués. En el mismo terreno, los revolucionarios hacen todo lo que pueden en interés de los trabajadores y, al mismo tiempo, les enseñan a cada paso que, sin la conquista del poder del Estado, la política municipal es impotente. (…) Los trabajadores las utilizan (la participación en esas esferas de actividad) en favor de sus propios intereses.”[2]

Intereses que, en la actual coyuntura, permitan acompañar y aportar al conjunto de la clase, en materia de conciencia y organización, acerca del papel que tenemos los trabajadores en la producción y en la sociedad; que permitan instalar una referencia en la vanguardia sobre qué hacer ante el ajuste, ante los despidos masivos, ante las políticas de vaciamiento; que permitan imponer una perspectiva que luche por la transformación total del sistema ferroviario en una industria ferroviaria que produzca trenes de calidad en función de los intereses de los trabajadores, quienes verdaderamente necesitamos de un servicio digno, en función de nuestras necesidades sociales y no de la ganancia capitalista.

Desde nuestro partido apostamos a que estas líneas permitan seguir abriendo debates estratégicos al calor de la experiencia viva que están llevando adelante estos luchadores. Y los seguiremos acompañando en sus iniciativas, apostando, en primer lugar, al triunfo y conquista de sus reivindicaciones.

 

Notas

[1] Trotsky, El control obrero de la producción (1931), en https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1930s/08_31.htm.

[2]Trotsky, La industria nacionalizada y la administración obrera, (1939), en https://www.marxists.org/espanol/trotsky/ceip/escritos/libro6/T10V238.htm.

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