El jueves 17 fue la sentencia del cuádruple femicidio de La Plata. La condena únicamente para Quiroga y la absolución al “Karateca” Martínez fue una noticia indignante para los familiares y para el movimiento de mujeres. Veníamos diciendo desde que empezó que este juicio tenía una importancia enorme para el resto de los casos de femicidio. Hoy, ante la impunidad que garantizaron los jueces Domench, Vitali y Paolini al absolver a uno de los principales sospechosos, no deja más que bronca, rabia e indignación para el conjunto de las mujeres. Sin embargo, como hicimos desde el primer momento, Las Rojas junto a los familiares y algunas compañeras feministas nos hicimos presentes y le dejamos bien en claro a los jueces, a los abogados, a los periodistas y al Gobierno, que no vamos a parar hasta hacer justicia por Bárbara, Susana, Micaela y Marisol.

Jueces garantistas con los femicidas

Como decíamos en la edición anterior, durante más de dos meses de juicio, lo que estuvo latente todo el tiempo fue la implicancia de Martínez en el caso, sobre todo por los testimonios de las amigas y personas cercanas que describían con detalle la relación violenta de Martínez sobre Bárbara. Pero eso sólo lo toma en cuenta el movimiento de mujeres, donde la única “garantía” para un caso así es investigar el caso desde una perspectiva de género. Algo muy lejano a esta justicia patriarcal y de intereses capitalistas. Cientos de ejemplos nos horrorizan todos los días: si una mujer fue violada hay que averiguar si fue con o sin consentimiento, porque capaz quiso; si una mujer desaparece, quizás quiso irse de su casa; si una mujer aparece muerta, quizás se suicidó o algún desconocido porque sí la mato. Este es el accionar “normal” del Gobierno y su justicia: dudar de las mujeres. Aunque las estadísticas nos digan que cada 30 hs. muere una mujer por violencia de género, para la justica esa realidad no significa nada. De Martínez estaban las evidencias de las 15 llamadas por día, los mensajes de texto amenazando para que ella no lo dejara solo, persiguiéndola cuando salía con amigas o con los compañeros del trabajo, pero todo esto para estos jueces no es garantía de nada. Como no se “encontró” ADN, Martínez no tenía nada que ver. Más adelante nos referiremos al accionar de la policía científica. Ahora lo que interesa resaltar es el carácter patriarcal de la justicia. Estos jueces son garantistas, lo que en términos generales está bien, es progresivo en abstracto no mandar preso sin pruebas, pero en términos concretos puede ser de derecha. Lejos de esto, en las cárceles un alto porcentaje de presos prácticamente no tienen condena. Desde este punto de vista podrían ser progresistas estos jueces. Pero esta realidad es clasista. Así como es punitiva para los sectores populares y para las mujeres que abortan, como Romina Tejerina o la actual mujer presa en Jujuy Susana G., punitiva para las que se defienden de su agresor, como las hermanas Jara, es garantista para los femicidas, los represores y las patronales. Que no haya habido prueba de ADN de Martínez no significa que no haya participado; sobran pruebas para condenarlo.

Los jueces argumentaron su fallo diciendo que Quiroga enloqueció e impulsivamente mató a Susana después de tomar mate, asesinando a las otras dos mujeres para que no lo delaten, y por las dudas cuando Marisol toca el timbre atiende con el brazo ensangrentado, la hace pasar sin que ella lo conozca y la mata. Esto no tiene ninguna coherencia con la realidad. Todos los días matan mujeres por violencia de género y no por locos sueltos. Es claro que Quiroga fue parte de este múltiple femicidio, pero no como su principal autor.

La verdadera investigación la aportaron los familiares

El juicio desde su inicio empezó con serias irregularidades. No queda claro por qué la policía científica no relevó bien todas las pruebas del lugar. Llama la atención que no se haya encontrado nada de ADN de Martínez siendo que la noche anterior durmió ahí. Por otro lado, después de tres años, en una reconstrucción de los hechos realizada por los jueces, ellos mismos encontraron un diente. Además, la misma DDI mientras investigaba gente vinculada a las chicas y testigos, a todos les tomaba muestras de sangre para corroborar el ADN, menos a Quiroga casualmente, que sí lo interrogaron a los pocos días del femicidio y que además tenía el brazo lastimado.

Es recién cuando Daniel Galle, padre de Micaela, la nena asesinada, decide ponerse al hombro esta investigación, muchas cuestiones se empiezan a esclarecer. Como sucede en muchos casos, como es el ejemplo de Susana Trimarco, es la investigación de los familiares de manera independiente la que descubre la mayor parte de las cosas. Fue Daniel el que dio con el paradero de Quiroga, quien al ser detenido, denuncia a Martínez. Daniel no sólo movió cielo y tierra buscando por todos los rincones de la ciudad, sino también salió a las calles a manifestarse. A dos meses del femicidio, convocó a una movilización a la cual Las Rojas nos acercamos y empezamos a transitar su lucha, junto a otras organizaciones. Desde un primer momento, le planteamos que esta justicia siempre falla en contra de las mujeres, y que el Gobierno iba a ofrecerle abogados, dinero, pero nunca la verdad. En este marco le propusimos distintas alternativas de lucha. Fuimos con Daniel al Encuentro Nacional de Mujeres a difundir el caso y fue muy bien recibido por la mayoría. Otra de ellas fue el acampe que realizamos en las puertas de Tribunales durante el mes de mayo de 2012 para que Martínez no fuera liberado. Pusimos en pie una Multisectorial contra la Violencia hacia las Mujeres, con la que hicimos varias movilizaciones en las que también participaron familiares de otros casos de femicidio, como el de Mariana Condori, Maru Gunther, Victoria Bertora. Esta lucha es la que permitió que Martínez llegara como imputado al juicio.

Los que beneficiaron a Martínez

Sin embargo, no sólo la justicia falla a favor de los femicidas. Cuentan con el apoyo del Gobierno y todo su aparato represivo. Por un lado, sin entender bien por qué, todos los medios kirchneristas apoyaron desde un primer momento al “Karateca”. Bruera, intendente K de La Plata, aprobó como libro de interés municipal el relato de un periodista, amigo de la familia de Martínez, en el que lo exime de culpas al mismo, y llega al ridículo de querer ensuciar a Daniel Galle, dando a entender que tuvo algo que ver con los asesinatos. Por otro lado, la Policía Bonaerense le ofrece a Martínez su abogado: Julio Beley. Casualmente Martínez, siendo en apariencia un simple trabajador de YPF, tiene a uno de los abogados más caros y polémicos del país. Y lo peor del caso es que Julio Beley es uno de los abogados de los represores del centro clandestino de detención La Cacha. En La Plata se está desarrollando el juicio, y es Beley quien defiende a Garachico, el ex policía de la bonaerense. Garachico había sido nombrado por primera vez como partícipe de la represión por el desaparecido Jorge Julio López.

Salgamos a las calles para hacer justicia por las chicas

Como dijo la tía de Micaela, Lorena, perdimos una batalla, no la guerra. Con esta consigna todo el movimiento de mujeres tiene que salir a revertir este fallo machista. Fue muy importante el escrache que Las Rojas junto a compañeras feministas le hicimos a los familiares de Martínez y a su abogado, el que muy triunfante nos salió a enfrentar y a denunciar, particularmente a nosotras, en los medios. Sin embargo, toda la sociedad se indignó. Fueron muchos los que nos saludaron, nos felicitaron por no habernos quedado paralizadas y salir a denunciar a estos jueces machistas. Cuando la justicia tucumana absolvió a los 13 proxenetas de Marita Verón, no fueron los premios de Cristina lo que hizo que los condenaran después, sino las cientos de miles de personas que se movilizaron en todo el país. Eso es lo que tenemos que hacer. Llamamos a todas las organizaciones sociales, de mujeres, de derechos humanos, a movilizarnos para revertir este escandaloso fallo y hacer justicia por las chicas.

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