El “Juicio de los Obreros”   –

Comenzó el undécimo juicio en la megacausa de Campo de Mayo, a cargo del Tribunal Oral de San Martín, en el cual se juzga a Reynaldo Bignone y otros represores que fueron miembros del Ejército, de la Prefectura Naval y de la Policía bonaerense, que asesinaron a trabajadores y sus familiares que estaban bajo la jurisdicción de ese cuerpo de Ejército. Abarca a 60 víctimas, pertenecientes a los astilleros Astarsa y Mestrina, a las ceramistas Lozadur y Cattáneo y a la metalúrgica Bopavi.

Distando mucho de ser los únicos establecimientos donde se secuestraron trabajadores, sí la gran concentración obrera de la Zona Norte hizo que el blanco preferido de la represión al activismo se centrara en las esa zona geográfica del Gran Buenos Aires. Además de los citados en esta causa, empresas como Ford, Mercedes Benz, Del Carlo, son sólo algunos de los lugares más emblemáticos sobre los que se descargó el ataque feroza los luchadores obreros.

En esta verdadera cacería humana no sólo participaron las FFAA, sino también colaboraron activamente proporcionando listas de empleados y marcándolos, las patronales y los dirigentes de los principales sindicatos que agrupaban a esos trabajadores, como son conocidos los casos de SMATA y UOM.

Este juicio revela, con toda su crudeza, la ubicación preferencial de los trabajadores industriales como blanco de los ataques, la orquestación de los planes militares-patronales-burocráticos para liquidar a la vanguardia independiente y revolucionaria.

A contramano de cualquier lógica, por la magnitud de su participación en la represión, la causa Ford queda fuera de este escenario judicial hasta que se resuelvan nulidades presentadas ante la Cámara de Casación Penal de San Martín. La relevancia de la participación de esta patronal, así como la existencia de un campo de concentración clandestino propio en su predio, ponen fuera de dudas la unidad con los casos del resto de las empresas de la Zona Norte y la importancia política que tendría su incorporación, al ser el caso más público, junto con el de los obreros de Mercedes Benz.

En setiembre del año pasado, organismos de derechos humanos pusieron en marcha la campaña Ford Genocida, presentando testimonios de su rol “de suma importancia en la planificación, ejecución y el aprovechamiento del terrorismo de Estado que hoy estamos comenzando a juzgar y condenar”.

De los colaboradores civiles del genocidio, un puñado solamente está imputado y de ellos, menos todavía los que fueron responsables principales. Tres ex directivos de Ford, Carlos Pedro Blaquier(dueño del Ingenio Ledesma, procesado por la Cámara Federal de Salta),Marcos Levin(propietario de la empresa de transporte La Veloz del Norte) así como el ultraderechistaVicente Massot, director del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca.  Ninguno está detenido.

Reformismo parlamentario para que nada cambie

Siguiendo a pies juntillas la propuesta de Horacio Verbitzkyde formación de una Comisión de la Memoria, en su libro Cuentas Pendientes, el diputadopor el Frente para la Victoria Héctor Recaldepresentó en el Congreso un anteproyecto de ley para constituir una Comisión Bicameral de Identificación de las Responsabilidades Económicas con la última dictadura militar, el 17 de abril de este año. “Según Recalde, el objetivo principal de la comisión es la elaboración de un informe que especifique, detalle y desarrolle las consecuencias de la política económica, monetaria, industrial, comercial y financiera que instaló y llevó a cabo la última dictadura y que identifique también, en la medida de lo posible, a los actores económicos y técnicos que ‘contribuyeron con la instalación y el sostenimiento de ese régimen dictatorial y/o se beneficiaron aportando apoyo logístico, económico o de otra índole a él, y aquellos que participaron siendo cómplices o de manera directa con los crímenes de lesa humanidad que se perpetraron entonces’.”(2)

Proyectos parlamentarios que, más tarde o más temprano, morirán en las paredes del Congreso sin que se avance un milímetro en la condena a los responsables civiles si no se acompañan con una activa campaña pública y movilización en las calles.

Un “proyecto” obrero y revolucionario para enfrentar la Santa Alianza

Transcurridos más de 40 años de luchas, donde hubo triunfos y derrotas, los trabajadores de Zona Norte vuelven a estar en primera línea de lucha contra el gobierno, las patronales y la burocracia.

Enfrentan el ajuste con la militarización de sus plantas como en Gestamp, la represión a los cortes de la Pana, las patotas de la burocracia intimidando dentro y fuera de la fábrica. En una situación política muy distinta, donde la lucha obrera y popular tiró abajo la dictadura y “mandó a guardar” a los milicos,  los enemigos que enfrentan, sin embargo, son los mismos.

Así como luchamos por justicia por los compañeros masacrados por la dictadura y sus cómplices, también lo hacemos para enfrentar los atropellos de hoy y los proyectos de ley para reprimir la protesta social que prepara el kirchnerismo para presentar en el Congreso pasado el Mundial.

No hay forma de derrotar los planes de suspensiones y despidos sino es luchando contra las patronales, el gobierno y las instituciones del Estado que las aplican y fallan contra los trabajadores, como el Ministerio de Trabajo.

La necesidad de la organización sindical y política también es la misma. No hay forma de derrotar a los Pignanelli y Caló sino es con la organización independiente de toda orden sagrada de los cuerpos orgánicos.

–          Juicio y castigo a todos los responsables civiles del genocidio

–          Fuera las fuerzas represivas de las fábricas y las rutas

–          Basta de persecución a los delegados y luchadores

–          Abajo la legislación represiva K

 

 

(1) Declaraciones de Ramón Ayala, ex empleado de Astilleros Mestrina y testigo en esta causa: “Fueron los jefes los que les dieron los nombres, los señalaron a todos los muchachos. Los entregaron porque les tocaban el bolsillo”. Página 12, 12/7/14

(2)    Página 12, 5/4/14

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