Desde el 29 de mayo la autopartista Lear suspendió a 330 trabajadores; todo del turno tarde y parte del turno mañana. La supuesta razón es la importación de 50.000 mazos de cables de una filial europea del grupo.
El gobierno, que ha hecho de la industria automotriz uno de los motores del modelo y la ha favorecido con acuerdo comerciales especiales (mientras pone trabas a las importaciones para conseguir dólares para hacer frente a los pagos de la deuda externa), a esta autopartista proveedora de Ford le permite importar y, por ende, poner en juego las fuentes de trabajo de los más 600 operarios. Una nueva muestra de cómo defiende los puestos de trabajo “el gobierno nacional y popular”.
En las semanas siguientes, se levantaron parcialmente las suspensiones: aproximadamente 110 trabajadores regresaron a sus puestos de trabajo, y cerca de 200 siguieron suspendidos por tiempo indeterminado.
Las suspensiones fueron denunciadas en el Ministerio de Trabajo, que el día 17 las declaró ilegales. Pero la empresa redobló la apuesta, y al cierre de esta edición despidió a dos activistas y suspendió a 60 trabajadores sin goce de sueldo en una abierta provocación.
Este ataque se da en un contexto muy preciso, el conflicto de Gestamp, que puso sobre el tapete la persecución de la conducción del SMATA, encabezada por Ricardo Pignanelli, de toda interna, delegado o trabajador que quiera defender sus derechos enfrentando su abierto alineamiento con las patronales y el gobierno.
Las solicitadas del gremio pidiendo la represión de los compañeros que ocupaban la planta, las declaraciones sobre “infiltrados”, la nula democracia sindical, las amenazas abiertas del uso de patotas, muestran la crisis y el verdadero método de conducción: el terror, la amenaza de despidos y el uso de la violencia contra los trabajadores. Esa es la verdadera cara de la burocracia sindical; esos son los “amigos” de Cristina, de Scioli, de Massa y de Macri. Burocracia que tiene en su legajo haber ayudado a desaparecer a decenas de delegados y activistas de Ford y Mercedes Benz. Burocracia corrupta y descompuesta que tuvo que correr al “Gordo” Rodríguez de la conducción por el juicio penal por vaciamiento de la obra social y la “desaparición” de 120 millones de dólares.
En este contexto, todos los pasos deben ser sobre terreno firme, pero nunca perdiendo de vista que, en definitiva, lo que decide las cosas es la lucha. Desde el Nuevo Mas nos solidarizamos con los compañeros y nos ponemos a disposición de todas las medidas que decidan. Como estuvimos el martes pasado en el corte de Callao y Corrientes. ¡Fuerza compañeros!
Corresponsal, regional norte.

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