Por Juan Paulo Mara

Los Mineros de Río Turbio hicieron más que simplemente instalar una carpa en Plaza Congreso. Su acercamiento a otros sectores de trabajadores en lucha es ejemplar, su actitud debería ser tomada por toda la izquierda como el camino a seguir, impulsada, acompañada y difundida. Pero un partido que se jacta de “estar en las luchas obreras” simplemente les dio la espalda desvergonzadamente. De la jornada de ayer, el “carbonazo”, participaron sectores de base del Astillero Río Santiago, de PIAP, del Hospital Posadas… compañeros que no militan en la izquierda y tuvieron la conciencia suficiente para identificar la lucha minera con la suya propia. Un ejemplo de germinal  clasismo que no se ve todos los días.

Sin embargo, organizaciones que se han constituido como tal para desarrollar procesos así, como dice hacer y ser el PTS[1], simplemente decidieron borrarse. Del carbonazo de ayer no enviaron ni una delegación formal, ni un banderín, 24 horas después ni siquiera han dicho nada en sus herramientas de difusión. Cero, nada, silencio. Y sin embargo, el día de hoy nos encontramos con un comunicado suyo en el que convocan a un acto (suyo y de nadie más) con las siguientes palabras:

“Durante el acto se realizará un importante anuncio que puede cambiar el escenario del conjunto de la izquierda argentina, en momentos en que es urgente organizarse y unir fuerzas para enfrentar el saqueo de Macri, el FMI y los gobernadores del PJ.” Las palabras resaltadas son del comunicado original. La pomposidad de sus palabras es inversamente proporcional a su credibilidad.

No parece resultarles muy “urgente” enfrentar el ajuste cuando se trata de acompañar peleas que no surgen de un invento de las usinas de su ombligo. Si es tan urgente “enfrentar el ajuste” (que lo es, por supuesto): ¿Por qué se borraron de la lucha de los mineros de Río Turbio? ¿Por qué decidieron darles la espalda después de iniciativas tan importantes como una asamblea común con los obreros del Astillero Río Santiago? ¿Por qué no estaba su militancia presente en el “carbonazo” o en las iniciativas de unidad de los mineros con otros sectores? ¿Por qué ni siquiera se acercaron a hablar con ellos sus militantes en los lugares de trabajo que los mineros visitaron?

Así no se enfrenta ningún ajuste. Estamos frente a un problema que es un vicio demasiado extendido en la izquierda. Acostumbrados a momentos de normalidad, donde las responsabilidades en la lucha de clases no trascienden los marcos de la rutina legalista, organizaciones como el PTS simplemente muestran el propio ombligo como la encarnación misma de la lucha de clases, de la vida total de clases sociales enteras, a sus candidatos como la máxima expresión del enfrentamiento al ajuste.

Y sin embargo, borrados completamente de una iniciativa surgida desde abajo de un sector de la clase trabajadora tan importante como los mineros de Río Turbio, plantean que en un acto de ellos junto a su espejo, pueden ellos solos “cambiar el escenario del conjunto de la izquierda argentina”. Es lamentablemente típico en el PTS. Mientras pomposamente hablan de “luchar contra el ajuste”, se ponen sistemáticamente en contra de intervenir efectivamente en las luchas tal y cual son. Así lo hicieron con la rebelión educativa después de votar contra las tomas de facultades en muchos lugares de estudio, así lo hicieron en el paro general del pasado 25 de septiembre borrándose de garantizar algunos de los cortes más importantes de la jornada (en 197 y Panamericana aparecieron muy avanzada la mañana).

Y resulta que ellos solos pueden anunciarle a toda la militancia de lucha que harán un “anuncio que puede cambiar el escenario del conjunto de la izquierda argentina”. La pedantería sectaria de semejante pretensión es evidente. Se cambia el escenario de toda la izquierda argentina si se logra una unidad efectiva en la intervención de una realidad que es más grande que nosotros mismos, si somos parte de las experiencias reales de los trabajadores y sectores populares, si acompañamos y confluimos con ellos cuando hacen sus experiencias desde abajo, si somos capaces de unificar nuestra intervención en esa realidad. No es cambia la situación de la izquierda en un acto ombliguista autosuficiente. La izquierda hace lo que tiene que hacer si se une entre sí para confluir con los trabajadores. Todo lo demás es mentira sectaria.

 

[1] No se trata solamente del PTS. Las autoproclamadas “direcciones clasistas” de los sindicatos (como la del SUTNA y la UF del Oeste) han hecho también un silencio completo respecto a la lucha minera. No se han preocupado ni un poco por ejercer su “clasismo” ni siquiera cuando los mineros se acercaron a una fábrica de su gremio.

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