Por Ana Clío

A pesar de todas las irregularidades que tuvo desde su comienzo la nueva aerolínea FlyBondi (problemas técnicos, desprolijidades económicas, y hasta incidentes operacionales), el ministro de transporte, Guillermo Dietrich, decidió la continuidad de esta low cost perteneciente a la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA).

Durante el receso invernal del presente año, en Iguazú, un avión de esta empresa chocó  con la pista de aterrizaje y generó pánico entre los pasajeros. Luego hubo varios vuelos cancelados por razones climáticas y los pasajeros siguen sin haber percibido la devolución del dinero gastado en los pasajes. Estos “inconvenientes”, sumado a lo sucedido en Misiones, fueron motivos suficientes para que un fiscal federal pidiera que se evalúe la posibilidad de suspender las operaciones de FlyBondi, solicitud que fue muy criticada por el ministro de transporte que lo consideró “imprudente”.

Más allá del cinismo del ministro, la situación de estas nuevas aerolíneas deja al descubierto otro problema aún más grave: las falencias que presenta la seguridad de la aviación civil.  Según los técnicos, la tecnología de los aviones  argentinos son de los años ´80; faltan radares de aproximación y de navegación que ordenen el tráfico aéreo; hay calles que son inadecuadas para el rodaje, como es el caso de FlyBondi, donde la estación aérea posee una pista que no está en condiciones de operar cuando llueve, entre otras deficiencias.

Así y todo, en enero de este año la empresa fue anunciada con bombos y platillos por el mismísimo Dietrich, quien afirmó que iba a generar “más ofertas y mejores tarifas”. Estas  aerolíneas low cost,  como su nombre en inglés lo indica, son de bajo costo.  Se concentran solo en una región y cuentan con una única flota de aviones pequeños: de ahí que su tarifa sea distinta… o no tan distinta. FlyBondi opera con un costo lo más bajo posible, a condición de que sean vuelos de cabotaje (nacionales) y que el pasaje, que incluyee la ida y regreso, se haga 30 días antes del viaje. El hecho de que un pasajero viaje con esta empresa implica que deba pagar por cada  “extra” que quiera agregar, ya sea la comida, equipaje, la elección de su asiento o hasta el cambio de fecha del vuelo. Ahora bien, garantizar el viaje a destino, parecería ser otra cuestión…

Pese a  estos “pequeños detalles”, Dietrich decidió la continuidad de FlyBondi en la EANA, que en su momento perteneció a Agustín Rodríguez Grellet, un ex militante de La Cámpora y uno de los responsables de la Tragedia de once, junto a Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, quienes fueron condenados en Primera Instancia.

Estas son algunas características que explican, en parte, la situación por la que está atravesando la nueva aerolínea y quiénes “garantizan” la seguridad del transporte aéreo en la República Argentina. La prioridad de estos funcionarios y empresarios parecería ser  viajar a toda costa por más que esas “promos” estén teñidas de falencias e inoperancias. Estaríamos frente a una nueva particularidad del “mejor equipo de los últimos 50 años”.

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