por Inés Zeta

Luego de la conquista de la media sanción en diputados, el proyecto de ley de aborto pasó al Senado. Y allí se abrió un “debate” de especialistas de todas las áreas y también algunas activistas de los derechos de las mujeres. La iglesia católica, los sectores reaccionarios y toda clase de cavernícolas han salido a la palestra contra la aprobación de la ley. Primero el Papa salió a acusar a las mujeres de nazis de guantes blancos, dichos que fueron repudiados ampliamente y lo obligaron a llamarse a silencio. Después fue el turno de la vicepresidenta Gabriela Michetti, que exhibió una ignorancia y una sensibilidad dignas de un dinosaurio, al decir que si una mujer o una niña quedan embarazadas por violación, que vayan al psicólogo o que se lo aguanten porque hay cosas peores. También Michetti fue llamada a silencio por el aún más amplio rechazo social ante semejante provocación. Tal es así, que su propio hijo públicamente se manifestó a favor del proyecto de ley. Salieron también los llamados curas villeros, no solo a posicionarse en contra, sino a explicar que están implementando consejerías contra el aborto en las villas. A lo que recibieron por respuesta que muchísimas mujeres y jóvenes de las villas hicieran oír su voz, y el enojo de la población con esas parroquias también se hizo sentir. Luego la cúpula de la traidora CGT se expresó públicamente contra el proyecto de legalización del aborto, utilizando el argumento de que las obras sociales no van a tener fondos suficientes para afrontar el “gasto” que significaría el aborto legal. A pesar de que ya se ha demostrado ampliamente que el aborto legal no solo salva las vidas de las mujeres al rescatarlas de la clandestinidad y de que la legalización bajaría drásticamente el costo para el sistema público de salud, ya que bajarían las internaciones y el uso de las terapias intensivas, producto de los abortos clandestinos que provocan daños gravísimos en la salud de las mujeres, adolescentes y niñas. La CGT se tuvo que aguantar la visita del movimiento de mujeres, que realizó un pañuelazo en sus puertas. Más adelante, los antiderechos quisieron apropiarse de la imagen de la legendaria Mafalda para hacerle decir que está contra el derecho al aborto, conclusión a la que nunca podría llegar un/a buen/a lector/a. Quino, el autor de Mafalda, quien está hace años retirado, salió públicamente a rechazar que se utilizara su creación con elocuencia: “Siempre he acompañado las causas de derechos humanos en general, y la de los derechos humanos de las mujeres en particular, a quienes les deseo suerte en sus reivindicaciones”, esto último en clara alusión a su apoyo al aborto legal. Todas y cada uno de los intentos de los reaccionarios con su campaña oscurantista, han sido derrotados una y otra vez, cada vez que levantan la voz queda claro quién defiende la vida y quién defiende que sigan muriendo mujeres, que niñas violadas sean obligadas a ser madres y un largo etcétera de atrocidades machistas y patriarcales.

 

¿Quiénes son esos senadores para decidir por millones de personas?

El debate dentro del senado, además de reiterar en muchos casos lo que ya se ha dicho en el extensísimo debate en diputados, ha permitido escuchar un rosario de argumentos retrógrados, ultra reaccionarios y de un mal gusto increíble. Como por ejemplo, los del “doctor” Abel Albino, cuya matrícula debería de ser inmediatamente revocada por las autoridades de salud, ya que se animó a esparcir ideas peligrosísimas, como que ¡el preservativo no impide el contagio de HIV!, además de recitar el Martín Fierro para explicar que la obligación de las mujeres en Argentina es poblar el país y que la educación sexual se debe reducir a “educar en el amor”, es decir, se expresó abiertamente contra la anticoncepción. El conjunto de las exposiciones de los anti derechos se pueden resumir en tres: 1. Qué pasa con “mis” creencias, “mis” ideas, “mis” convicciones. Incluso una psicóloga de Catamarca, Roxana Díaz, casi llorando rogó porque su derecho a la objeción de conciencia no sería tenido en cuenta. 2. No importa qué conocimiento aporta el último desarrollo científico, no importa qué dice la Organización Mundial de la Salud, no importa lo que dicen las y los profesionales de la salud que reiteradamente exponen sobre la condena a muerte que es el aborto clandestino, los reaccionarios insisten con el “niñito” por nacer, que el aborto legal es un “genocidio” y no se sonrojan al mentir abiertamente, como la médica Verónica Vergara, quien aseguró que en La Rioja no hay muertes por aborto. La misma que le negó el aborto no punible a una niña de 13 años embarazada por violación.  3. Lo más desopilante, si no fuera trágico, es el reiterado argumento de que el aborto legal es impunidad para los violadores y reclamar que darle a las mujeres el derecho a decidir sobre su cuerpo violaría el derecho de los padres o presuntos padres a opinar o el derecho de las abuelas a ser abuelas. Es decir, siempre el derecho de otros o de otras, nunca el de la propia mujer sobre su propia maternidad, sobre su destino, sobre lo más íntimo, que es su propio cuerpo.

Entre lo más revulsivo, resalta la santísima trinidad compuesta por las senadoras Inés Brizuela, Silvia Elías y Cristina Fiore. Además de exhibir un alto grado de necedad, la brutalidad las ha dejado en evidencia, como se mostró con el viralizado video de Elías a quien el reconocido especialista en biología molecular Alberto Kornblihtt frenó en seco con un “no, no está bien”, ante las barbaridades que decía la senadora. La santísima trinidad está además santificada por los presidentes del debate que, con poco disimulo, permiten que se trate de asesinos y genocidas a los que defienden el derecho al aborto.

 

Derrotar la última maniobra: abajo el “proyecto Córdoba”

El gobierno de Macri está en un laberinto con salida poco clara. Después de haber abierto el debate en un intento por desviar la discusión pública e intentar tapar el ajuste, los despidos, la inflación y todas las penurias que descarga sobre el pueblo trabajador, la marea verde de las mujeres, pibas y pibes, del millón que se movilizó el 13J le impuso al senado la media sanción. Ninguna de las posibles salidas es buena para el gobierno. Si se aprueba el proyecto de ley, Macri se pone en contra al núcleo duro de su base social de reaccionarios a prueba de todo. Si no se aprueba el proyecto, el gobierno termina de ponerse en contra a la gran mayoría social que se ha expresado a favor del aborto. Por eso, los tres senadores de Córdoba han salido al rescate. Presentaron un proyecto de ley alternativo al que obtuvo media sanción en Diputados. Ese proyecto, entre otras cosas, reduce el período de aborto legal de las 14 a las 12 semanas, introduce la objeción de conciencia institucional (es decir, que sanatorios o clínicas enteras podrían declararse objetores de conciencia para no garantizar la práctica legal del aborto), incluye la penalización de la tentativa de aborto por parte de la mujer si llega a un hospital con complicaciones de la práctica (sin causales y después de la semana 12). Es decir, si el Senado aprueba este proyecto, tendría que pasar nuevamente el debate a la Cámara de Diputados, cuestión que le compra tiempo al gobierno para intentar diluir la presión social y la movilización por el derecho al aborto.

¡Inundar el Congreso para que el aborto sea ley!

Es por esto que el próximo 8 de agosto hay que copar la plaza Congreso. Frente al millón de personas que nos movilizamos el 13J, queda claro que un puñado de senadores y senadoras, representantes de los ricachones y los reaccionarios, no deberían poder decidir sobre la abrumadora mayoría social que ya se ha expresado a favor de la legalización del aborto. Los que decían antes del 13J que el debate divide por mitades a la sociedad, se quedaron sin ningún argumento. Fue clarísima la escasísima y marginal movilización de los anti derechos. Fue enorme la movilización por el aborto legal. Tanto que desbordó las fronteras y está ayudando a poner en pie en todo el continente la movilización por el aborto legal. Por eso, el movimiento de mujeres exige que no se divida la Plaza, exige y hace saber que inundará la Plaza Congreso y todos los alrededores, se quedará las horas que hagan falta para imponerles que aprueben el proyecto de ley. Las Rojas ya arrancamos la campaña masiva para invitar a toda la población, a las y los jóvenes, estudiantes y trabajadores a movilizarse, a ser parte de la vigilia y las actividades hasta ¡que sea ley!

 

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