por Juan Paulo Mara

En declaraciones a INFOBAE, algún funcionario vidalista de gordos bolsillos afirmó que su última oferta-provocación salarial del 16,7% garantiza “que los docentes no pierdan contra la inflación”.

Veamos. Lo acumulado de los aumentos de luz del 2015 a hoy nos da en abril arriba del 562%, el agua más del 300% y el gas más del 220%. De 2015 para acá, los aumentos docentes de la provincia acumulan algo más del 60%… De diciembre a julio, el peso se devaluó alrededor del 50%, y con la competencia directa con los productos del exterior debido a la apertura de importaciones eso se traslada casi linealmente al poder de compra fronteras adentro. Incluso las más pesimistas previsiones de que los aumentos de precios de este año alcanzarán un 30% son (en cuanto al efecto real sobre los salarios) globo-amarillistamente optimistas, exageradas hasta para los ideólogos de la “pobreza cero”. Y sin embargo, la oferta inicial de la paritaria de un 15% se hizo sobre la base de una estimación-mentira del 15% de inflación anual para 2018. Y llaman al 16% con una inflación del 30 una “propuesta superadora”. Por una vez podemos estar de acuerdo: han “superado” el récord de su propio cinismo. Proyectemos paritarias como esta para los próximos diez años y los docentes de la provincia deberán combinar su tarea educativa con alguna otra actividad, como buscar comida en la basura.

Nos dice Clarín: “En todo momento, Vidal le exigió a sus ministros ‘ser realistas’ con el manejo de los números. ¿A que se refiere?. Un solo punto de aumento salarial a los 300.000 docentes y auxiliares supero los 1.000 millones de pesos.” Entonces, un aumento del 30% implicaría un gasto de 30 mil millones de pesos para todo el año, cosa evidentemente “poco realista” si hablamos de los pretenciosos docentes, que evidentemente no se dan cuenta que no es cosa de maestros tener dinero en el bolsillo… o luz eléctrica, o tres comidas diarias. Lo que es sí completamente realista para el macrismo es venderle (o más precisamente, casi regalarles) a un puñado de especuladores más de 10 mil millones de dólares de reservas en dos meses (mayo y junio). Es decir, con la cotización actual, más de 280 mil millones de pesos. La diferencia real entre la cotización de la venta del BCRA y la producida por la corrida supera ampliamente los 30 mil millones de pesos. El gobierno pretende darle en un año a 300 mil docentes un 5% de lo que “reventó” en dos meses para un par de especuladores de la bolsa. Repitamos todos juntos: “Los ricos son ricos porque se esforzaron, los que no lo son es porque no quieren trabajar”. Si hay una carrera entre docentes, inflación y especuladores; los primeros la arrancan con una bola de plomo atada a los pies, la segunda va en auto deportivo y los terceros en sus cómodos jets privados, comprados con el dinero de las reservas del Banco Central.

La paritaria docente es ya la más larga en mucho tiempo, seis meses y van. Durante 95 días, Vidal no quiso recibir a los dirigentes sindicales, que tampoco hicieron más que convocar a 5 paros convenientemente alejados en el tiempo entre sí. En el medio, la gobernadora sumó provocación tras provocación: los cierres de los EOE, cierres de cursos y colegios, etc. Evidentemente, la fórmula de “negociar con los chicos en las aulas”, predicada por los dialoguistas sordomudos del gobierno provincial, no sería una fórmula muy eficaz. No hacer ninguna propuesta que no implique el empobrecimiento generalizado de los docentes es un claro llamado a los docentes para que hagan huelga. “Que vengan, les daremos batalla” dice Vidal. Le sobra confianza para pasarlos por arriba porque cuenta con la inestimable ayuda de Baradel y compañía, que no hacen otra cosa que echarle agua helada a los caldeados ánimos de la base. El no inicio del segundo semestre es un primer paso… que si no cuenta con la continuidad y la amplia participación de las bases docentes en una lucha que es dura será insuficiente. Hay que decir las cosas como son, para torcerle el brazo a Vidal hay que prepararse para una pelea dura y sostenida, las reuniones en las oficinas de algunos funcionarios sobrealimentados no alcanzan, no alcanzaron nunca y no alcanzarán jamás. Los macristas entienden sólo un idioma, el mismo que han tenido que aprender todos los patroncitos prepotentes, el de la lucha de los trabajadores.

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