por Laui Roja

1968, convulsionado momento de politización de los explotados y oprimidos a nivel mundial. Fue entonces que grandes franjas del movimiento estudiantil universitario y secundario mexicano se pusieron al frente de la pelea contra el gobierno del PRI, que llevaba ya más de 30 años ininterrumpidos en el poder y que lo mantendría firmemente en sus manos durante otras tres décadas. El movimiento mexicano de 1968 fue parte del proceso abierto de luchas en todos los costados del globo que tuvo al Mayo Francés como su más paradigmático caso. La particularidad de México es que la pelea estudiantil culminó en una derrota impuesta a sangre y fuego, con una verdadera masacre que quedaría profundamente marcada en la piel del régimen político “priísta”.

Las revueltas estudiantiles

La situación en México estaba enmarcada por la brutalidad del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y de la policía hacia los estudiantes que se organizaban en colegios y universidades. Subproducto de la indignación que generaba esta política y el contexto convulsionado mundial, muchísimos jóvenes comenzaron a incorporarse a los debates que llevaban adelante diversos grupos y organizaciones estudiantiles.

A lo largo del año 1968, estudiantes de distintas escuelas se organizaron en asamblea y presionaron a la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET) para organizar una marcha contra la represión y la brutalidad policial.

(cartel del movimiento estudiantil de la UNAM, 1968)

La marcha fue convocada para el 26 de julio de 1968 y se dirigía de la Plaza de la Ciudadela al Casco Santo Tomás. Este mismo día, el Partido Comunista realizaba un acto en conmemoración del XV aniversario del asalto al cuartel de Moncada[1].

Alrededor de las 19:30 un grupo de alrededor de 5000 estudiantes se moviliza hacia el Zócalo. A través de las calles, se reúnen con más estudiantes y se dirigen hacia la plaza de la Constitución. Allí se desarrollan enfrentamientos entre los estudiantes y la policía, que reprimen duramente a los estudiantes de la Preparatorio 2. Éstos buscaron refugiarse en su escuela y la policía, violando su autonomía, entra por la fuerza. De esta forma se generalizan los enfrentamientos entre grupos de estudiantes de bachillerato, infiltrados por pandilleros y provocadores con nexos políticos con el PRI, luego de la violenta represión policial del bachillerato que dependía de la UNAM.

El sábado 27 de julio son tomadas las preparatorias 1, 2 y 3 de la UNAM por los propios estudiantes, en señal de protesta por la represión y el encarcelamiento de sus compañeros el día anterior. Por su parte, en la Escuela Superior de Economía del IPN se realiza una asamblea, la cual define paro y convoca a los estudiantes politécnicos a una huelga general a partir del lunes 29 de julio.

Distintos estudiantes de diversas escuelas toman la convocatoria en sus manos y realizan asambleas definiendo paro indefinido que no se levantará hasta que renuncie el jefe y subjefe de la Policía Preventiva del D.F., generales Luis Cueto Ramírez y Raúl Mendiolea Cerecero, respectivamente., y la desaparición del Cuerpo de Granaderos. También repudian a la FNET por ser aliada al gobierno del PRI.
El domingo 28 se reúne el Comité Coordinador de Huelga en el que participaban estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Sus reclamos principales son:
1. Desaparición de la FNET, de la Porra Universitaria y del MURO.
2. Expulsión de los estudiantes miembros de las citadas agrupaciones y del PRI.
3. Indemnización por parte del Gobierno a los estudiantes heridos y a los familiares de los que resultaron muertos.
4. Excarcelación de todos los estudiantes detenidos.
5. Desaparición del Cuerpo de Granaderos y demás policías de represión.
6. Derogación del artículo 145 del Código Penal, que sanciona los delitos llamados de “disolución social”.
Con descarada brutalidad, la madrugada del día 30 de julio los militares destruyen con un disparo de bazuca la puerta de la Preparatoria I y toman las preparatorias 2, 3 y 5 de la UNAM y la Vocacional 5 del IPN.
Al día siguiente el general Alfonso Corona del Rosal recibe por la mañana a los dirigentes de la FNET. Es la primera y única vez que las autoridades dialogan con estudiantes. Como resultado de aquella reunión, el mismo general justifica la intervención del ejército a las dependencias universitarias y la FNET es acusada por todo el activismo de traidora.
El 2 de agosto se conforma el Consejo Nacional de Huelga (CNH) con la participación estudiantil que se forjaba al calor de los enfrentamientos, sus representantes serán elegidos por asamblea.

A lo largo de varios meses se repiten estos episodios de tensión de los estudiantes con la policía.

El miércoles 2 de octubre miles de estudiantes se concentran en la Plaza de las Tres Culturas, convocados por el CNH. Cuando el último orador hablaba frente a los estudiantes que se hallaban allí, un helicóptero que sobrevolaba la zona lanzó bengalas de color rojo y verde. Esta era una señal del ejército que daba orden a su tropa para comenzar con la matanza. Las FFAA atacaron con ametralladoras, tanques y francotiradores. Participaron grupos parapoliciales e infiltrados. El saldo fue de más de 300 muertos, 700 heridos y 5 mil estudiantes detenidos.

La masacre de Tlatelolco fue un durísimo golpe para el movimiento estudiantil y marcó la situación política mexicana por muchos años. Durante largas décadas, el régimen mexicano fue particularmente estable, con la mayoría de sus trabajadores sumidos en la más absoluta pasividad política de la derrota. La estabilidad del PRI como único e incuestionable dueño del Estado mexicano durante unos 60 años fue la forma gubernamental derivada de una realidad derechizada. La “alternancia” con el PAN a partir de los 90’ fue poco más que un cambio de figuras dentro de un casi mismo partido. Por eso las recientes elecciones que erigieron a López Obrador como futuro presidente tienen tanta importancia; no porque MORENA tenga alguna intención de transformar profundamente el reaccionario régimen político mexicano, sino porque ponen sobre la mesa una nueva realidad: millones de trabajadores, estudiantes y campesinos mexicanos acaban de romper políticamente con los partidos que son el centro nervioso del Estado capitalista del país de la revolución de 1910 y las movilizaciones estudiantiles de Tlatelolco.

[1] Ataque a la segunda fortaleza militar de la isla, ubicado en Santiago de Cuba, realizado por la juventud del Partido Ortodoxo el 26 de julio de 1953 con el fin de derrocar el régimen dictatorial de Fulgencio Batista. Esto tiene un elemento histórico que remite a las Guerras de Independencia

 

 

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