MULTITUDINARIAS PROTESTAS CONTRA EL AUMENTO DE LA GASOLINA

Por Johan Madriz

Desde el viernes anterior (06/07/2018) las barricadas, los neumáticos quemados y las vidrieras rotas son parte del panorama en Puerto Príncipe, capital de Haití, y con forme pasan los días también de otras ciudades. El país se encuentra paralizado debido a una amplia movilización contra medidas adoptadas por el gobierno. Así, este lunes las gasolineras, bancos, negocios, mercados, oficinas públicas y hospitales estuvieron cerrados.

El hecho desencadénate de las protestas fue el aumento de un 38% en el precio de la gasolina, un 47% en el diésel y un 51% en el queroseno. Este último ampliamente utilizado por la población más pobre como fuente de energía para iluminación y cocina. La justificación de los aumentos es el supuesto desbalance financiero que provoca el subsidio de los hidrocarburos. La medida es un ataque directo a las condiciones de vida de los más pobres.

Las protestas han ido escalando en su radicalidad hasta la convocatoria a una huelga general para los primeros días de esta semana. Ante la contundencia de esta rebelión el sábado anterior el Primer Ministro, Jacques Guy Lafontant, tuvo que dar marcha atrás con la medida “por tiempo indefinido”. Al mismo tiempo que pidió paciencia “porque nuestra administración tiene una visión, un programa claro”. Ese programa es el del ajuste neoliberal clásico.

En sintonía el presidente Jovenel Moise hizo un llamado a “irse a la casa” porque ya se “han escuchado sus clamores y revertido la medida”. Pero esa decisión llegó tarde, el hartazgo del pueblo haitiano parece haber llegado a su límite y las protestas no hacen más que extenderse.

El gobierno se ha propuesto ‘modernizarse’ y ponerse a tono con el resto de países del continente, que en otras palabras quiere decir aplicar un ajuste contra la clase trabajadora y los sectores más explotados y pauperizados. Para esto se ha apoyado en el FMI, institución con la que firmó una hoja de ruta para aplicar ese ajuste. Que mejor instrucción que esta, que tiene como objetivo someter a los pueblos al imperialismo yanqui, para dictar los lineamientos a seguir.

Recordemos que Haití es el país más pobre del continente con un 70% de la población que vive con dos dólares o menos por día. Donde la esperanza de vida es de tan solo 62 años y hay 40 mil personas que aún viven en carpas en campamentos improvisados tras la destrucción del huracán Matthew en 2016 donde murieron más de 200 mil personas.

Ante la masiva movilización la burguesía está saliendo del país, principalmente hacia Republica Dominicana, donde se cuentan por decenas los vuelos privados y la llegada de jets con altos funcionarios y empresarios, entre ellos el ex presidente Michelle Martelly y su familia.

Asimismo, Dominicana ha desplegado al Ejército y a la Armada para vigilar las fronteras y evitar el paso fronterizo. Este país ha implementado en los últimos años una reaccionaria y racista política anti migrante sustentada en una ley que desnacionaliza a los dominicanos cuya ascendencia sea de haitianos que llegaron a ese país de forma ilegal.

Esta rebelión del pueblo haitiano forma parte de una coyuntura de bipolaridad a nivel mundial y que está teniendo se expresión en América Latina con diferentes procesos abiertos. Por un lado están los planes de ajuste que todos los gobiernos de la región están tratando de implementar para cargarle los costos de la crisis capitalista resultado de la larga desaceleración económica abierta en 2008. El aumento de posturas racistas y xenofóbicas por las migraciones provocadas por un sistema político y económico que no tiene reparo en descarar a millones de personas en su apetito de ganancias. Es la avanzada reaccionaria de las iglesias en la política contra los derechos democráticos. Son los más de 300 muertos en protestas en Nicaragua.

Pero ante ese panorama hay resistencia y movilización. Son las mujeres contra Trump. Es el gigantesco movimiento de mujeres en Argentina y Chile por el Ni una menos y el aborto legal. Es la juventud nicaragüense enfrentando al gobierno de Ortega con tranques y morteros. Todas expresiones de una nueva generación que está haciendo sus primeras luchas retomando los métodos históricos de resistencia.

En ese sentido, América Latina se está moviendo y si bien es cierto el péndulo se encuentra hacia la derecha comienzan a sentirse fuerzas que tironean hacia la izquierda. Es así que el pueblo haitiano tiene que recuperar su tradición histórica de lucha, recordar la revolución que en 1804 independizó al país del imperialismo francés, eliminó el sistema de castas y abolió la esclavitud. Hay que revivir el espíritu de los esclavos que rompieron sus cadenas y tomaron el destino en sus manos.

¡Fuera Moise y Lafontant! ¡No al ajuste del FMI! ¡Por una Constituyente que refunde el país desde los explotados y oprimidos!


Reproducimos el informe de Henry Boisrolin corresponsal del medio Resumen Latinoamericano:

“Compañerxs: les cuento en apretada síntesis que la situación en Haití sigue en estado de ebullición y que se ha profundizado la crisis de manera muy grave. Hace días se vive un estado insurreccional en casi todas las regiones del país. Las rutas están cortadas, hay incendios, barricadas y enfrentamientos violentos en diferentes lugares. Esta situación es resultado de una acumulación de conflictos, descontentos y enfrentamientos de toda clase que están desarrollándose desde hace años, frente a las políticas antipopulares y de saqueo que lleva adelante el gobierno títere del actual presidente ilegítimo Jovenel Moïse.

“El último detonante ha sido el anuncio del Gobierno de un aumento brutal en el precio de los combustibles. (Es necesario aclarar que los principales combustibles utilizados por el pueblo para cocinar, son el carbón y el kerosene, porque no existe suministro de gas, salvo para las clases acomodadas y la élite dominante). Este aumento había sido anunciado previamente, y las organizaciones populares habían advertido que si lo cumplían, iba a desatarse una insurrección popular. Es lo que está sucediendo ahora.

“El estado insurreccional actual ha sobrepasado las posibilidades de contención por parte de las fuerzas represivas. La magnitud del estallido es monumental, ni en la caída de la dictadura de Duvallier se había registrado un levantamiento de estas características.

“La Policía Nacional está acuartelada y lo ha informado a través de un comunicado. Esta decisión “rara” indica que el presidente Jovenel no tiene el control sobre su principal fuerza de represión. Tampoco hay presencia de la Policía de la MINUJUSTH (ONU) en las calles. Hasta ahora el Gobierno no ha emitido declaración oficial alguna.
El elemento fundamental a comprender es que el estado de sublevación de las masas trasciende por completo el hecho del aumento de los combustibles. Esto ha sido “la última gota que rebalsó el vaso”, como solemos decir. El hartazgo y clamor popular expresado en las barricadas y en las calles exige la renuncia del Presidente, reclama la caída del Gobierno.
Cientos de miles de manifestantes se desplazan por las calles, levantando barricadas, incendiando estaciones de servicio, concesionarias de autos, locales, viviendas, etc. y se está convocando a ocupar el centro de la capital, donde se encuentra el Palacio de Gobierno.

“No hay medios de transporte, todos los mercados están cerrados, los medios de comunicación (radios, canales, etc) no están emitiendo información porque los periodistas no consiguen trasladarse hasta sus centros de producción, aunque en algunos casos la omisión de información es intencional. Sin embargo, comunicadores de medios populares están intentando recomponer de alguna manera la cadena de información.

“Es importante destacar que por el momento, ninguna fuerza política está comandando las acciones, si no que se están desarrollando en forma descoordinada. Las organizaciones están intentando articularse para dotar a este levantamiento de una dirección política más clara y evitar que la situación termine en una violencia generalizada sin control.”[i]

[i] http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/07/07/haiti-3-muertos-en-protestas-contra-precios-de-combustibles/

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