En el momento en que publicamos esta nota se está desarrollando una importante movilización de trabajadores de prensa y el SIPREBA en rechazo a los despidos en Télam. De ella están participando importantes delegaciones de organizaciones de trabajadores solidarias, entre las que se cuentan la corriente sindical 18 de Diciembre y el Nuevo MAS. Reproducimos aquí mismo una galería de fotos de la marcha que va del Obelisco al CCK.

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por Trabajador de Télam

El pasado martes 26 de junio 354 compañeros de la agencia de noticias Télam fueron dejados en la calle en un plan de achicamiento del Estado anunciado por distintos voceros y que tomó una de sus caras más brutales con el despido discrecional del 40 por ciento de la planta y el desguace de la agencia noticiosa de bandera.

Los telegramas comenzaron a llegar desde la mañana y en una comunicación periodística con Jorge Lanata en Radio Mitre cerca del mediodía, el titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, dio la cifra oficial de 354 despidos (que se sumaron a otros tres de semanas anteriores, llegando a la cifra de 357).

En ese momento y desde ese día hasta hoy, en la Agencia no hubo personal jerárquico, ni listas de despidos, sino una suerte de vaciamiento ausente del lugar por parte de la dirección.

A las 10.50 de ese martes 26, más de 400 trabajadores recibieron a su vez un cínico correo electrónico en el que se les informaba que eran parte “de la nueva Agencia Télam”.

La carta, firmada por el directorio de la empresa decía: “Confiamos en vos para la construcción de una agencia profesional, pluralista, democrática y federal,

con capacidad para producir contenidos informativos confiables que nos permita abastecer a la industria periodística basada en el desarrollo de las nuevas tecnologías”, nada de lo cual es cierto ni posible con una agencia desguazada y que quedó herida de muerte en su operatividad periodística con el desmantelamiento entero de secciones, la reducción de otras a su mínima expresión y la desaparición de las corresponsalías de 5 provincias argentinas.

Ese día, en que la Selección Argentina jugaba contra Nigeria, un compañero de la sección Deportes, con 22 años de trabajo en la Agencia, twiteó “mis hijos lloran y me abrazan por los goles de Argentina y yo lloro porque no les puedo decir que hoy me despidieron de Télam”.

Como no hubo ningún contacto con las autoridades de la empresa, se establecieron tres categorías de compañeros: los materialmente despedidos (con telegrama correspondiente), aquellos invitados a la “nueva Télam” que estarían conservando el trabajo y un tercer grupo de compañeros que no recibieron ni telegrama ni correo electrónico de “bienvenida” y a los que decidimos nombrar como categoría “limbo”.

El martes 29 esta situación quedó saldada cuando la patronal depositó en las cuentas bancarias de los compañeros despedidos la indemnización correspondiente, momento en que los “limbo” pasaron a ser “despedidos”.

Otro compañero, de 33 años de trabajo en Télam en la sección Expedición, mujer y siete hijos, escribió en un grupo de mensajes interno: “Hola, soy Orlando, hoy me llegó la liquidación pero no la carta de despido, no toqué nada porque esa plata no es mía, quiero mi puesto. Entré en Télam con 17 años y tengo ahora 50, toda mi vida estuve allí y hoy me corren como un perro”.

La siguiente es una aproximación para ver cómo quedó la agencia de bandera argentina, que también cumple la tarea de ser el contralor de la pauta publicitaria oficial (que este gobierno le quitó, pasándola a la órbita de la Jefatura de Gabinete) a consecuencia de los despidos:

Se cerraron 6 corresponsalías: Catamarca, Formosa, Chaco, Misiones, Chubut y la localidad de Viedma, con lo cual borran 5 provincias del mapa comunicacional y periodístico de la Argentina, en otras 10 corresponsalías (Mar del Plata, Bariloche y Jujuy, entre ellas) queda una sola persona a cargo, imposibilitando su operatividad. Esto destruye la estructura y el proyecto de agencia nacional y federal de noticias.

Desaparecieron secciones enteras, o fueron reducidas a su mínima expresión secciones fundamentales para la operatividad de Télam como agencia periodística y como contralor de la pauta publicitaria oficial. Entre ellas: la sección de Infografía, pasó de 12 a 1 profesional; la sección Sociedad pasó de 21 periodistas a 11 despidiendo a las periodistas especializadas en temas de género; en Archivo Periodístico, producto de los despidos, se pasó de 22 a 2 personas; en Deportes de 31 periodistas quedaron 17; en Administración de Ventas -sector clave de Publicidad- echaron a todo el personal; en Coordinación Periodística (sector clave para organizar la cobertura de las notas) quedó una sola persona.

La dotación de personal total de Télam al momento de los despidos es de 878 personas, agencias internacionales como EFE de España tiene una dotación de 1.500 personas, la BBC del Reino Unido 21.000.

El directorio dice que la dotación de personal creció exponencialmente en los últimos años pero la realidad es que en 2000 Télam contaba con 700 trabajadores sólo para tareas de redacción, fotografía, administración y publicidad. En 2001, luego de un proceso de Retiros Voluntarios, el personal cayó a 450 trabajadores. En 2016 el personal es de 916, pero esto se relaciona con la aparición de nuevas secciones y plataformas informativas producto de la digitalización y el cambio tecnológico, los nuevos empleados de la década pasada engrosaron la redacción gráfica de noticias para obtener un servicio informativo más sólido pero también se sumaron a la agencia debido a la creación de áreas nuevas como Audiovisual (produce contenidos televisivos, transmisiones vía streaming y contenidos especiales), un Portal Digital de Noticias, un servicio especial de Radio; el trabajo de Digitalización del Archivo periodístico y fotográfico.

 

 

El despido de 357 compañeros de Télam (el 40% del personal), tiene cuatro cuestiones fundamentales a considerar:

  1. Se trata del primer despido masivo de trabajadores del Estado en relación de dependencia de un organismo público luego de que el gobierno de Macri haya sellado el acuerdo con el FMI y de haber recibido la primera cuota de 15.000 millones de dólares. En este sentido es un caso testigo sobre el desguace del Estado y la puesta en marcha de planes de despidos masivos en la Administración Pública.
  2. Se lesiona un patrimonio cultural, comunicacional e informativo, que hace a la soberanía del país como es la Agencia Nacional de Noticias (la principal de Latinoamérica), en una continuación del desguace del Estado iniciado en la década del 90. De prosperar los despidos, la Agencia de Noticias Télam tal como la entendemos al día de hoy es inviable.
  3. El drama personal, familiar y social de 357 familias que pasan a engrosar el descomunal ejército de desocupados que ya existía y aumenta a la velocidad de  la luz el gobierno de Macri, con las consecuencias por todos conocidos de esta situación (desde la asunción de Macri en el gremio de Prensa despidieron a 3.500 trabajadores).
  4. Representa un ataque furioso a la libertad de prensa y expresión, no sólo porque se despide a periodistas por sus elecciones “ideológicas” (como dijo el presidente de Télam, Rodolfo Pousá) sino porque al quedar inactiva Télam toda la agenda periodística nacional queda en manos de los monopolios informativos de La Nación y Clarín ante los cuales, con sus más y sus menos, Télam oponía una suerte de contrapeso.

 

En términos de la respuesta de los trabajadores, se decidió de inmediato un paro indeterminado en Télam y la ocupación pacífica de los dos edificios de la Agencia, que se mantiene hasta la actualidad con altísimo acatamiento y decisión de lucha tanto de los compañeros despedidos como de los compañeros “invitados a la nueva Télam”. La respuesta ha sido homogénea y contundente  porque aun aquellos que no fueron despedidos entienden que de prosperar el plan de despidos estaríamos ante el fin de la Agencia de Noticias pública.

Hubo marchas y movilizaciones y una actividad fuerte en redes sociales así como una inmensa ola de solidaridad y cercanía de todo el pueblo argentino, entendiendo la brutalidad de la operación patronal, el destino al que se somete a 357 familias trabajadoras y la importancia de Télam como agencia de noticias de bandera y como bien público de todos.

En este sentido, sólo la capacidad que tengamos los compañeros de Télam de transformar esta lucha en una lucha de alcance nacional nos dará la posibilidad efectiva de un triunfo, con la reincorporación de todos los compañeros.

Ante un gobierno de las brutales características del actual -impermeable a las presiones y tensiones que se suscitan en el campo popular- las  posibilidades son sólo dos: triunfo o derrota.

La posibilidad de transformar a Télam en una lucha de alcance nacional depende en principio de la fortaleza, decisión e inteligencia política de los propios compañeros de Télam, pero no es una ilusión vana sino que se sustenta en una serie de razones objetivas: es el primer despido masivo de estatales luego del acuerdo con el FMI y preanuncia un plan; más que 357 compañeros, se trata de defender un bien público, patrimonio cultural y comunicacional de todo el pueblo; la situación de incendio y “virtual implosión” de la administración Macri genera fuertes solidaridades y disposición a la lucha de miles y miles de argentinos.


¡Todos adentro!

Reproducimos en este número una muy completa crónica de la lucha en curso de los trabajadores de la agencia Télam. Se trata de una de las luchas de trabajadores más importantes del momento. El zarpazo macrista sobre la agencia tiene dos rasgos bien claros. En un sentido, es una continuación del ajuste de Macri sobre el Estado, que ha dejado el tendal de enfermeras, administrativos, trabajadoras de la línea 144 y un largo y terrible etcétera, en la calle. Por otro lado, se trata de una política sistemática de vaciamiento de uno de los pocos contrapesos al monopolio informativo de Clarín y La Nación. No está de más señalar que el ataque a Télam viene con apenas unos días de diferencia de la aprobación de la fusión de Cablevisión y Telecom, logrando así el Grupo Clarín dar un paso importante en su constitución en Monopolio en el sentido más literal del término.

Es claro que, con todas las características específicas de esta lucha, de todas formas no puede más que fortalecerse si pelea de forma unitaria contra los despidos junto al resto de los estatales en lucha, como los compañeros del Hospital Posadas y del INTI, que llevan ya varios meses de pelea. El ataque es general y los trabajadores tienen un mismo enemigo, el gobierno de Cambiemos.

Finalmente, consideramos necesario dejar expresada aquí nuestra posición de que no se puede confiar en los tiempos del Congreso ni en la presentación de leyes, que pueden dormir años y años en los despachos de los parlamentarios mientras los compañeros despedidos viven una acuciante situación ya mismo. No se puede confiar ni un segundo en esa cueva de bandidos. La lucha en las calles es la única vía realista de torcer la voluntad del gobierno nacional y revertir los 357 despidos.

En Télam todos adentro!

Defensa de los puestos de trabajo y el Estatuto del Periodista

Basta de despidos!

Unidad de Télam, Posadas, Inti, Mineros de Río Turbio y todos los estatales para luchar contra el plan de ajuste de Macri-FMI

Basta de autoritarismo y persecución

Defensa de la libertad de información y opinión

Fuera Lombardi y sus secuaces privatizadores

 

Corriente Sindical 18 de Diciembre

 

 

 

 

 

 

 

 

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