El día 24 de junio apareció publicada en Infobae una nota con un alarmista “información exclusiva” que anticipaba la infamia del título “en su huida hacia el río, Santiago Maldonado les arrojó bombas molotov a los gendarmes, revela una nueva escucha”, firmada por la periodista Loreley Gaffoglio. Allí se afirmaba que Santiago Maldonado les arrojó bombas molotov a los gendarmes el 1 de agosto de 2017, día de su desaparición forzada tras la represión en el Pu Lof de Cushamen. Una nota de igual contenido sale publicada en Clarín. La conclusión de ambas es que en su huida Santiago se ahogó solo. Sí, la víctima se convierte en victimario una vez más.

El vomitivo artículo se desarrolla entre interpretaciones de fuentes sin validez jurídica, específicamente escuchas filtradas de uno de los testigos de la causa: Ariel Garzi. Citamos lo que se escribe en el mismo respecto al valor probatorio de las escuchas:

“La escucha que presenta Infobae es una entre otras intervenciones telefónicas ordenadas por la Justicia Federal cuya legitimidad procesal está siendo revisada por la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia tras un fallo de primera instancia que las declaró nulas e ilegítimas[1] (subrayado nuestro).

Esto no impide verter interpretaciones presentadas como verdades con una tendenciosidad poco disimulada. Se informa que las escuchas a Ariel Garzi son de un llamado telefónico con una mujer de 40 años cuya identidad desconocen. Otro dato que arrojan es que Ariel no estuvo en la represión de ese día. Sin embargo reconstruyen y afirman que:

“Ante su falta de destreza para manejar las hondas de revoleo para el lanzamiento de piedras, los miembros de la comunidad mapuche habían dejado a Maldonado a cargo de una caja con bombas molotov, que el joven utilizó contra los gendarmes y que posiblemente cargó en su mochila antes de zambullirse y ahogarse en el río Chubut. Aunque su mochila nunca fue hallada en ese gélido y torrentoso curso de agua.” [2]

A lo largo del desarrollo de la causa, ha sido una constante la actuación institucional en lo que respecta a encubrir a los responsables o empantanar el camino de la investigación hacia la verdad y justicia por la muerte de Santiago. Es repudiable la actitud de este periodismo militante de los crímenes del Estado y del gobierno contra los luchadores y los derechos humanos.

Estamos frente a un verdadero y escandaloso trabajo mancomunado de miembros del poder judicial, medios de comunicación y el gobierno responsable, con la ministra Bullrich a la cabeza, que tiene un objetivo político claro y declarado, a partir de esta y otras operaciones mediáticas. Quieren generar consenso social para el cambio de carátula de la causa que hoy es el de desaparición forzada.

Leemos entonces,  en otro párrafo cuando se habla de las pruebas consideradas nulas e ilegítimas por la propia justicia que: (…) “Servirían para conocer la verdad sobre cómo y quiénes orquestaron la fábula alrededor de la desaparición forzada de Maldonado. Aunque este punto depende de la decisión judicial.”[3] La coherencia y consistencia no se tienen en cuenta cuando de embarrar la cancha y sostener argumentos reaccionarios se habla.

Se nos impone seguir la lucha por conquistar justicia por Santiago

La cruzada contra el “relato” de la desaparición forzada cuenta con este nuevo capítulo dentro del sistemático hostigamiento y las provocaciones de funcionarios, miembros del gobierno y medios de comunicación contra la familia de Santiago y el pueblo mapuche.  Que continúe la campaña mediática de demonización, buscando movilizar los sentimientos más reaccionarios a partir de inventos descabellados, pistas falsas e información tendenciosa nos obliga a redoblar esfuerzos por impulsar la búsqueda de justicia.

En un comunicado oficial del mes de Mayo de la familia Maldonado se expresa claramente qué significa que los medios y el Estado monten estas provocaciones.

“Somos doblemente víctimas: por la falta de respuesta ante la desaparición y muerte de Santiago, y por comprobar que, en lugar de establecer quiénes son los culpables del hecho, fuimos investigados sin estar imputados en la causa.

Nos hemos visto obligados a impulsar una investigación parcial, lenta e ineficaz y somos objeto de desviaciones maliciosas, de una persecución ilegal y perversa, que construye un escenario de impunidad para los autores del hecho.”[4]

Actualmente los familiares se encuentran apelando el rechazo del juez Lleral al apartamiento de la fiscal Silvina Ávila, con motivo de su colaboración activa en la dilación y provocaciones señaladas en las palabras antes citadas. Sobre todo por su responsabilidad en impulsar las escuchas a Sergio Maldonado junto al ex juez de la causa, Otranto.

¿Por qué es importante la figura de la desaparición forzada y qué implica?

La figura de desaparición forzada hace al trasfondo político de la pelea. No se puede soslayar ni negociar la responsabilidad manifiesta de las fuerzas de seguridad que fueron amparadas y encubiertas, para luego ser premiadas con ascensos por Bullrich. Es el caso del funcionario Pablo Noceti a cargo del operativo de ese fatídico día, que en abril de este año obtuvo un cargo mayor dentro del Ministerio de Seguridad. A su vez, en el boletín oficial se publicaba la resolución 1473/2017 que consagraba el ascenso de Emmanuel Echazú, el único miembro de Gendarmería que sigue imputado en la causa.

La desaparición forzada “es el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o de personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley”. [5]

Cada punto del protocolo que sostiene el derecho internacional y al que suscribe la Constitución fue bochornosamente burlado. Se ampara y legitima la desaparición forzada en el contexto de una represión y se tiene el descaro de montar operaciones para burlar la responsabilidad que le cabe al Estado. Todo tiene un límite y ante cada provocación debe haber respuesta. Es necesario no bajar la guardia porque la flagrancia con la que actúan es inaceptable. Bullrich debe renunciar y la justicia en las calles es la mejor respuesta que nos deja la heroica pelea por la memoria, la verdad y la justicia y los derechos humanos que hoy sigue viva en las nuevas generaciones.

[1] https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2018/06/24/en-su-huida-hacia-el-rio-santiago-maldonado-le-arrojo-bombas-molotov-a-los-gendarmes-revela-una-nueva-escucha/

[2] Idem

[3] Idem

[4] http://www.santiagomaldonado.com/comunicado-la-familia-11-5-18-intervencion-telefonica-ilegal-sergio-maldonado/

[5] https://amnistia.org.ar/wp-content/uploads/delightful-downloads/2017/08/Qu%C3%A9-es-una-desaparici%C3%B3n-forzada.-FINALdocx-2.pdf

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