Los resultados de las elecciones a delegados en FATE dan lugar a una serie de conclusiones importantes. La más destacada es la práctica desaparición de la burocracia Violeta-Bordó de Wasiejko y Pieczara (que se presentó como Celeste en este caso). Este sector pro patronal no logró recuperarse nunca de la rebelión del 2008 y hasta el día de hoy sigue knock out.

Por su parte la Lista Negra logró conservar 14 de los 16 sectores de la fábrica, sumando en total 60% de los votos. Las listas cuyas campañas eran opositoras por izquierda han sumado en total un 30%, otro dato de importancia que habla del cuestionamiento a la conducción, más allá de que este no se haya expresado en la obtención masiva de delegados. Sobre todo teniendo en cuenta que no hubo alternativas por izquierda en 6 sectores, lo cual nos deja pendiente un enorme campo de acción y construcción.

La campaña del miedo y el voto conservador

La campaña de “si no votan delegados de la lista Negra no van a tener representación”[1] caló en un sector de compañeros. Esta apretada lamentable y totalmente ajena a los métodos clasistas y opuestos a la democracia obrera fue parte de la política de la lista oficialista. Así consiguieron retener muchos de sus votos.

Por otro lado la política de la administración de los problemas por la vía de la menor confrontación posible con la patronal le ha valido la simpatía del sector más conservador de la fábrica. El accidente del compañero que casi le costó la vida, el cordón de seguridad en la asamblea, y la negativa de la conducción de la Seccional a exigir la renuncia de Gauna, algo que fue votado en asamblea mayoritariamente, ha abierto un nuevo capítulo en la fábrica.

Las conclusiones conservadoras se acentuaron en un sector importante de compañeros y principalmente de la Lista Negra. La patronal aplicó una ofensiva ante la tibieza del Sindicato que se negó a llamar a un paro general para denunciar las condiciones de trabajo que casi le cuesta la vida a un compañero. Al paro respondió con lock out, con descuento de las horas de paro, luego con suspensiones, luego con Gauna paseando por los pasillos…

La concesión no podía pasar sin dejar su huella. Hoy un sector importante opina que el paro no sirve para nada. Encuentran en la Negra la representación momentánea de su voluntad. Momentánea por que el ajuste brutal, la reforma laboral, y el acuerdo del FMI y Macri puede dinamizar hasta a la base más escéptica.

La división de las listas

Otro dato evidente es la división que se dio entre las listas que integran la dirección del sindicato al momento de la elección de delegados en FATE. La presentación de más de una lista “opositora”, llegando incluso a presentarse 4 listas en total para un mismo sector sirvió para evitar lo que hubiese sido una renovación en los delegados de al menos 4 sectores.

La lista Marrón en particular se vio afectada por esa decisión del PTS-Granate (12% de los votos) que para favorecer a la Lista Negra (58%) presento candidato en el sector de Jorge Ayala (con 30% de los votos), evitando la posibilidad de que nuestro compañero  se coloque como delegado alternativo. Para este objetivo, la Granate tuvo que rechazar el llamado a internas que le hizo la lista Marrón para presentar una única opción opositora.

En el Sector Diagonal Tractor y Pasajero la Marrón presento al compañero Darío “Trapo” Jimenez (47%) que hizo una muy buena elección quedando a escasos votos de lograr un delegado compitiendo con la Negra (53%).

Por su parte los compañeros Marcelo “Patán” Quiroz y Adrián More del sector Bambury hicieron una buena elección, teniendo en cuenta que nuestro referente Patán fue cambiado de su sector original en el que fue delegado y enviado recientemente al Bambury como maniobra de la patronal para sacárselo de encima. Este sector no sólo es el sector más explotado e insalubre de toda la fábrica, donde se respira negro de humo permanentemente, sino que además fue la cuna de la burocracia sindical violeta. Allí cada lista presentaba dos candidatos: sacó gran diferencia la lista Negra con el 54% y 57%, la celeste (ex violeta) 8% y 38%, y la Marrón 7% y 8%. Hay que destacar el número elevado de votos en blanco en este sector.

La perspectiva: más organización y conciencia

Los compañeros de la lista Marrón han hecho una gran campaña, dinamizando a un conjunto de compañeros que se identifican y confían en nuestra política. El desafío real que tenemos por delante es la construcción de una agrupación sólida, que dé la pelea en la lucha de tendencias y agrupamientos que existe en FATE, y que organice a los mejores compañeros, a los que tienen más tradición, y a las nuevas generaciones en su color.

Los enormes desafíos que tiene por delante la clase obrera y los trabajadores en todo el país con los ataques brutales que estamos recibiendo y que se van a multiplicar con el acuerdo de Macri y el FMI le ponen a la Marrón el gran desafío de ser una alternativa de lucha en los conflictos que vendrán, y en la pelea por que el sindicato deje de ser un administrador de los problemas para evitar los choques con la patronal, y sea un sindicato de “asamblea, lucha y unidad”.

Este choque entre las clases se vivirá dentro y fuera de FATE. Ser cada vez más conscientes de las enormes miserias a las que nos quieren someter los empresarios y el gobierno, que hay que ganar y organizar a la mayor parte de los obreros con nuestra política es nuestro desafío estratégico. Adelante compañeros!

J.C

[1] En la democracia obrera de la UOCRA del 89 en Neuquén, el delegado (o secretario general, lo mismo da) responde a la base por medio de la asamblea: “entregamos el cuchillo por el mango a los compañeros y lo sostenemos por el filo” en palabras de Alcides Christiansen.

En FATE la política de la Negra funciona al revés de esta tradición, que consideramos condición de clasismo, junto con la independencia de clase. Actualmente los delegados responden a la voluntad de la seccional. Si existe un problema en el sector de trabajo y los compañeros recurren a su delegado, la resolución del reclamo depende de la consideración de la seccional.

El deterioro de la democracia de base en el SUTNA es un elemento que pone las condiciones democráticas por detrás de las obtenidas con la rebelión de base que puso en jaque al burócrata Wasiejko en el 2008. La amenaza de que si no votan a la Negra significa que si no se eligen delegados oficialistas, la seccional no van bancar al delegado en los reclamos que hayan el sector de trabajo.

 

 

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