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En estos momentos se siguen acumulando las noticias respecto a diputados que cambian de opinión, que hablan en nombre de su “pueblo”, que se dan aires de importancia, que arengan. En Contraste, la jornada es una verdadera fiesta entre las mujeres que luchan por al aborto legal. Entrar en Plaza Congreso es verdaderamente difícil, olas y mareas de gente van y vienen por todos los costados con sus pañuelos verdes en el cuello, el puño y el codo. Si nos alejamos algunos metros, cosa difícil porque la concentración ocupa muchas calzadas a la redonda, es difícil dejar de cruzarse con las mujeres que van y vienen de la concentración.

En la cueva de bandidos del recinto han olfateado los ánimos populares e incluso entre los más conservadores y reaccionarios están quienes intervienen por la legalización, mientras los “progres” del PJ (en particular los “progre-papistas”) no han parado de intervenir en favor de “la vida” de un embrión y contra la vida de las mujeres. Pasando ampliamente la frontera entre la razón y el delirio, la diputada del PJ de San Luis (al que el kirchnerismo le ha redescubierto su pujante progresismo), Ivana Bianchi, dijo que la legalización del aborto abriría las puertas al tráfico de cerebros de fetos (sí, es literal) para llorar desconsolada al final de su discurso. Uno se pregunta ¿Quién querría comprar un cerebro de feto? ¿Tendrá este negocio algo que ver con la riqueza de las economías europeas? Ese personaje que parecería sacado del Medioevo si no llevara una moderna campera amarillo chillón para llamar la atención, sorprendió con el demoledor argumento de que “la vida es la vida, respetelon” (palabras literales). En cuanto a Carrió, llegó a las 16 y se fue a las 17, sin haber vuelto hasta ahora. La misma que llegó a afirmar que en Argentina “nadie quiere trabajar”. Verdaderamente, un sistema político que encumbra en sus más altos puestos a este tipo de personajes demuestra un nivel de decadencia que sorprende aun a los que estamos acostumbrados a criticarlo.

Los números de la Cámara de Diputados, en la que en este momento votarían 124 en contra y 123 a favor (con algunos negociando entre bambalinas), claramente no reflejan ni a la calle ni a las encuestas. El Parlamento está por detrás de la sociedad, de las mujeres, de amplios sectores de masas. Mientras el primero parece hablar con guion de la Iglesia, la segunda es cada vez más partidaria de la ciencia y el laicismo; mientras la primera miente, la segunda lleva su verdad en los pies; mientras la primera tiene por base a la tercera edad, la segunda cuenta con un promedio de dos décadas de edad; mientras una mira al pasado, la otra muestra el rostro al futuro.

En torno de la delegación de Las Rojas se han concentrado cientos de compañeras que se suman a cantar, que toman el bombo, que debatieron y tomaron posición.

Y a muchos metros de distancia resuena:

“Hoy las mujeres, la voz alzamos

Chau Macri chau, Macri chau, Macri chau chau chau”

La calle ya habló, el movimiento de mujeres ha superado la loza de la Iglesia. Si no se vota hoy el derecho al aborto, hay algo muy claro: la sociedad está por delante de sus “representantes”, que responden a los intereses espurios de quienes dominan a la sociedad teniéndola sometida a sus minoritarios intereses.

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