Los trabajadores no tienen nada que ganar con esta “nueva” pandilla

Por Claudio Testa

La semana pasada, nuestro artículo sobre la crisis política en Italia [1], finalizaba informando cómo no se había logrado formar un gobierno desde las elecciones de marzo de este año… pero al poco tiempo, volvieron a la carga y lo lograron. Es útil explicar cómo y por qué sucedió esto.

El presidente Sergio Mattarella había vetado al candidato a ministro de Economía –Paolo Savona– propuesto por la alianza de la Lega (ex Lega Nord), encabezada por Matteo Salvini, y del Movimento 5 Stelle, liderado por Luigi di Maio.

La razón del veto del presidente Mattarella consistía en que Paolo Savona era extremadamente crítico del euro –del que proponía desligarse– y también de la misma Unión Europea y, en especial, de Alemania, que de hecho la comanda.

Al fracasar en la formación de gobierno luego de tantos meses, se anunció que el presidente Mattarella descartaba volver a intentarlo con la Lega y el 5 Stelle. Se llamaría entonces a nuevas elecciones programadas para antes de fin de año. Mientras tanto se formaría un “gobierno técnico”, encabezado por un funcionario del FMI. Se trataba de Carlo Cottarelli, más conocido como “Mr. Tijeras”, que ya había participado anteriormente en la aplicación de planes de “recortes” y “ajustes” que llevaron a un amplio sector de trabajadores al desempleo y la miseria.

El presidente Mattarella suponía que tanto Salvini y su Lega, como di Maio y el 5 Stelle habían quedado “incinerados” políticamente por los meses perdidos en negociaciones, tretas y volteretas, algunas tragicómicas… y que en esas nuevas elecciones recuperarían terreno los partidos y los políticos “serios”, como los del Partito Democratico y otros similares…

Pero las encuestas que inmediatamente se hicieron sobre las nuevas elecciones, dieron resultados muy diferentes de los que suponían Mattarella… y también la “prensa seria” de Italia. El veto presidencial no hizo más que enfurecer a los cada vez más amplios sectores que detestan a la Unión Europea y/o al euro, y también a sus “patrones” de Berlín que dictan los libretos de la UE y la Eurozona.

Efectivamente, las encuestas pronosticaban un aumento importante de votantes irritados, a favor de la Lega y el M 5 Stelle.

Esto determinó casi inmediatamente dos volteretas dignas de acróbatas de circo. Primero, la del presidente Mattarella, que olvidó su dura excomunión al dúo Salvini–di Maio (y también su propia convocatoria a nuevas elecciones). La segunda voltereta fue la de ese dúo, que se avinieron a un acuerdo por el cual no tocarían ni un pelo al sometimiento a la Unión Europea y en especial no intentarían salir de la Eurozona.

Como garantía de esto último, el nuevo ministro de Economía no es el eurófobo Paolo Savona, que días antes había hecho explotar todo, sino un devoto siervo de Berlín-Bruselas y por supuesto neoliberal garantizado. Se trata de Giovanni Tria, profesor universitario en Roma.

Pero en las negociaciones por debajo de la mesa, no lograron deshacerse totalmente del “antieuropeo” Paolo Savona. Entonces Savona fue nombrado… ministro de Asuntos Europeos… ¡y todos contentos!

 

¡Ninguna ilusión en el nuevo gobierno! ¡Son una pandilla de servidores de las burguesías de Italia y Europa, que ahora apelan al racismo para dividir y neutralizar a la clase trabajadora!

Las campañas demagógicas tanto de la Lega como de su actual socio el M 5 Stelle han aprovechado el justificado descontento de los trabajadores y los sectores populares con una situación social que ha ido empeorando día a día y desde hace muchos años.

Los partidos tradicionales, de derecha e “izquierda”, bajo el paraguas de la Unión Europea (de los explotadores), se fueron sucediendo en el poder, para ir recortando una conquista tras otra. El nivel de vida de las amplias masas trabajadoras y populares fue cayendo. Y la mayoría de la juventud, aunque haga los mayores esfuerzos de estudio y trabajo, hoy enfrenta un infierno de precarización del empleo y de un porvenir aún más sombrío e incierto, incluso para las minorías que tienen acceso a la universidad.

Las corrientes políticas tradicionales en las que confiaban la mayoría de los trabajadores (como el Partido Comunista y otras) los traicionaron, reciclándose en engendros como el Partito Democratico, que cuando gobernaron, arrasaron con conquistas históricas, e impusieron una precarización total del empleo y salarios a la baja, sobre todo para las nuevas generaciones.

Por su parte, los sindicatos burocráticos, como la CGIL (Confederazione Generale Italiana del Lavoro) han sido cómplices en impedir que la clase trabajadora diese una respuesta combativa y de conjunto a esta ofensiva.

Ante la migración de poblaciones de África y Medio Oriente, permitieron, sin mover un dedo, que la burguesía los utilizase para ponerlos a competir con los trabajadores italianos. ¡Aunque muchos de estos burócratas se decían “socialistas” y “comunistas”, se “olvidaron” que en 1864 Marx funda la I Internacional, entre otro motivos, para hacer frente a esa maniobra de los explotadores, que ya funcionaba en Gran Bretaña y otros países!

La crisis de las masas trabajadoras y populares con sus viejos partidos (que en buena parte se decían de “izquierda”, y todos reivindicaban a la Unión Europea), hizo que esta crisis política se decantara hacia la derecha. ¡En eso, Italia no es un fenómeno único ni excepcional! En mayor o menor medida, también sucede en otros países de Europa.

¡Enfrentar la campaña racista de deportaciones!

Esto pone a la (verdadera) izquierda italiana, a los luchadores obreros y juveniles, ante un desafío de enorme magnitud y consecuencias. Y lo mismo implica para todo el activismo europeo.

La coalición Lega–5 Stelle que ha llegado al gobierno, se aprovecha de esta situación para desviar el justo descontento de los trabajadores italianos. ¡En vez de hacerlos apuntar contra sus explotadores y los políticos a su servicio, pone en la mira a sus hermanos de clase de otros países y continentes!

Este gobierno ha lanzado la campaña de deportar a unos 500.000 inmigrantes. ¡¡Son en su gran mayoría refugiados de las guerras y la miseria auspiciadas por los imperialismos, entre ellos los de la Unión Europea!!

¡Esto no sólo es una atrocidad inhumana! ¡Al mismo tiempo es un negocio en el que sólo sectores de la burguesía se van a beneficiar! ¡Quieren ilusionar a los trabajadores italianos que con esta barbarie van a lograr más y mejores empleos! ¡Pero eso no ha sucedido jamás cuando se han tomado medidas por el estilo! ¡Es una operación política que, al mismo tiempo, si se la apoya, implica un suicidio como clase trabajadora! Los pone en guerra fratricida contra sus hermanos de clase… ¡y eso en un mundo cada vez más globalizado!

Y esto no sólo atañe a los trabajadores en cuanto tal. También es imprescindible dirigirse y unir a este combate a todos los movimientos progresivos que se han desarrollado en los últimos tiempos, por ejemplo, el de mujeres. En Italia, el “Non una di meno” (“Ni una menos”) ha realizado importantes movilizaciones… ¡Y no se puede, en verdad separar la violencia que sufren las mujeres, de otras violencias y opresiones, como las que sufren los migrantes obligados a dejar su suelo natal!

Para poder movilizar un amplio espectro, deberemos explicar a los más amplios sectores una simple verdad:

¡Los únicos que saldrán ganando de todo esto, serán los explotadores y opresores de todos los colores! ¡Para ellos no hay mejor negocio que los seres humanos a los que oprimen y explotan –sean blancos, negros, amarillos, italianos, turcos o libios, hombres o mujeres– se dividan y se enfrenten entre sí! ¡Cuanto más enfrentados estén, más fácil será dominarlos y/o explotarlos a todos!

1.- “Italia en la cárcel de la Unión Europea – Se redobla la crisis política”, Socialismo o Barbarie N° 471, 31/05/2018.

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