por Martín Primo

El martes 5 de junio en el micro estadio de Ferro se realizó el lanzamiento oficial de En Marcha. El mismo está integrado por el Movimiento Evita, Libres del Sur, Partido del Trabajo y del Pueblo, Unidad Popular, Vamos e Izquierda Popular, y con el apoyo de la CTEP. Todas estas organizaciones, con la venia de la Iglesia, vienen confluyendo desde hace dos años cuando impulsaron la marcha de las velas desde la Iglesia de San Cayetano.

El lanzamiento de este frente no se da porque sí, su oportunidad está dada por una confluencia de diversas crisis que afecta a varios sectores de la política burguesa. Por un lado, está la crisis que toca al gobierno nacional que desde el 18 de diciembre está sufriendo un permanente deterioro de su legitimidad social, deterioro que se profundizó cualitativamente con el estallido de la crisis del dólar, la inflación, el tarifazo, el ajuste y el retorno a la tutela del FMI. Esta multiplicidad de causales lo viene golpeando y está horadando día a día al gobierno de Macri. De ahí viene que el PJ en todas sus variantes haya percibido que “hay 2019”. Pero los problemas no vienen solos y muchas veces el muerto se ríe del degollado. Es que junto a los problemas de Cambiemos, están los problemas del PJ. El histórico partido del “General” también está cruzado por sus crisis, divisiones y la falta de algún liderazgo que le permita aglutinar una propuesta alternativa a Cambiemos y sea digerible para la burguesía que se quemó con Cristina y por el momento no quiere saber nada con ella. Y por último, como no hay dos sin tres, tenemos la crisis que viene arrastrando desde hace años el espacio de “centroizquierda” que otrora ocupara el Frente Grande, el Partido Socialistas o Proyecto Sur de Pino Solanas, y que oportunamente fue absorbido por el kirchnerismo.

Este horizonte de crisis en el gobierno burgués de turno y en su variable “natural” de recambio, sumado a la vacancia que deja el kirchnerismo y la centroizquierda, es la que le abrió un abanico de oportunidades a la izquierda clasista que viene ganando terreno político en los últimos años.

Hicimos esta breve caracterización para poder entender cuál es el objetivo principal que busca el frente En Marcha. Su intención es ocupar ese espacio de centroizquierda alzándose como dique de contención preventivo para evitar que cristalice un eventual desplazamiento hacia la izquierda clasista de los trabajadores y sectores populares que hicieron su experiencia con los doce años de kirchnerismo y que han agotando su fugaz experiencia con el gobierno de Cambiemos.

Un frente pequeñoburgués “antiMacri”

El desarrollo del acto fue en sí mismo interesante. Desde el punto de vista de las formas fue una suerte de acto de Cambiemos, pero sin globitos y trocando el amarillo PRO por el violeta Podemos. En el centro del micro estadio había instalada una plataforma por donde circularon los oradores, cuyos discursos oscilaron entre intervenciones más políticos y charlas tipo TEDx. El contenido de los mismos, aunque redundante, muestra el carácter 100% pequeñoburgués de este espacio. La apertura la realizó Grabois, que se encargó de dar la principal definición política a En Marcha como un frente antineoliberal que reivindica a figuras como Evo, Lula, Correa y…. Cristina “a quien respeto y aprecio y espero que en esta marcha nos encontremos en el camino”.

Luego Franco García de Izquierda Popular puso como “ambiciosa” tarea de este espacio la de “recuperar los niveles de dignidad que tenía nuestro pueblo antes de la dictadura”. Concluyó su alocución llamando al kirchnerismo mediante un curioso giro poético: “a los que comenzaron esta tarea y no la terminaron les decimos levantemos juntos el guante de lo inconcluso, vuelvan al pueblo”.

A continuación le siguió Diana Broggi de Patria Grande, que fue quien realizó una de las intervenciones más políticas. Luego de una curiosa disquisición alrededor del patriarcado y del capitalismo en donde propuso superarlo no por medio del socialismo sino por del “feminismo popular” (?), se animó a blanquear el verdadero debate en el seno de En Marcha: frente con Cristina o frente sin Cristina. En esta discusión no pudo ser más cristalina su posición: “nosotros pensamos que es imposible una alternativa política en la Argentina sin la militancia, sin la dirigencia y sin parte de los sectores kirchneristas”… Cristina ya ganaba 3 a 0.

Luego siguieron una serie de discursos que saltearé para no aburrir por demás a los lectores. Finalmente el cierre del acto estuvo a cargo de los diputados Victoria Donda de Libres del Sur y Leonardo Grosso del Movimiento Evita. Ambos recitaron un largo elogio al parlamento, en donde Grosso se felicitó por haber sabido construir mayorías en el Congreso (con todo el PJ) y lo que Victoria Donda llamó la “inteligencia legislativa” que permitió grandes triunfos como la ley antidespidos y la ley antitarifazos (vetadas como por un rayo).  Pero fue ella quien recogió el guante lanzado minutos antes y respondió cerrándole las puestas al kirchnerismo. ¡Pero atención! que su negativa a un frente con los K no está dada por alguna diferencia política o programática, sino por la acusación de que ellos son corruptos.

Finalmente el cierre lo realizó Leonardo Grosso, que no sólo se detuvo a saludar uno por uno a los capitostes que engalanaban el palco, “una foto que es la voluntad política de este espacio”, sino que además tuvo la deferencia de sacar una ovación cerrada para Felipe Solá.

Es importante que quede claro: este engendro frentepopulista no tiene nada de progresivo. Es desde su misma concepción un acuerdo de organizaciones burguesas, pequeñoburguesas y frentepopulistas que tienen como objetivo contener el riesgo de una potencial radicalización política de los trabajadores y sectores populares en la Argentina. Y esto no es una exageración sectaria. Sí la venia e impulso de la Iglesia y el Papa no es suficiente, si la presencia de organizaciones como el Movimiento Evita que fue el órgano del kirchnerismo para cooptar al otrora combativo movimiento piquetero aun deja margen para la duda, o si la vista del mil y una vez vendido Libres del Sur que saltó del acuerdo con el kirchnerismo al frente con Prat Gay no alcanza, y si ni el estalinismo descarnado del PCR no conmueve los sentidos … bueno, los invito a repasar la pléyade de figuras que asistieron como invitados a saludar el lanzamiento de este frente pequeñoburgués: Felipe Solá (gobernador de Buenos Aires cuando la masacre de Puente Pueyrredón-FR), Daniel Arroyo (Frente Renovador), Daniel Filmus, Juan Cabandié, Wado de Pedro, Gabriela Cerruti (Unidad Ciudadana- kirchnerismo), Gustavo Menéndez (presidente del PJ bonaerense) Gabriel Katopodis (intendente de San Martín), Antonio Bonfatti (PS, ex gobernador de Santa Fe), María José Lubertino (oportunista a la carta), Juan Manuel Abal Medina (Randazzo), Héctor Polino (PS), Alberto Fernández (randazzista arrepentido), Nito Artaza (UCR), Víctor Santa María (presidente del PJ porteño). Es decir, una selección de capitostes del PJ, oportunistas y traidores de toda laya que fueron a dar la bendición a este nacimiento. Junto con esta gente se hizo presente, lo que amerita alguna explicación, una importante delegación de la dirección del MST formada por Alejandro Bodart, Sergio García y Guillermo Pacagnini.

La unidad alrededor del Estado burgués no es progresiva

La tradición del marxismo es absolutamente ajena a la perorata de la unidad del “campo popular”, esa bolsa amorfa que busca subordinar los intereses de los trabajadores a los de la burguesía y pequeña burguesía. La clase obrera tiene una tendencia a la confluencia en la lucha por sus reivindicaciones. Esto es así porque instintivamente sabe que por separados es difícil derrotar a la patronal que, en última instancia, está aglutinada en el Estado burgués. Esta saludable tendencia anidada en los trabajadores es aprovechada por oportunistas de toda laya para llevarla del natural plano de la lucha directa por sus reivindicaciones, al plano de la lucha política y subordinar a los trabajadores a los supremos intereses del Estado. Por eso no es casualidad que, más allá de las peleas entre pro kirchneristas y antikirchneristas, todos coincidan con la orientación política que oportunamente propuso Agustín Rossi de avanzar en la construcción de un gran frente antiMacri para 2019 y mientras tanto garantizar la gobernabilidad y la paz social al gobierno de Macri.

El frente En Marcha no está formado por organizaciones de lucha, está organizado alrededor de organizaciones que se desarrollaron al amparo del Estado burgués y son subsidiarias de éste. De allí se desprende que su programa no contenga ninguna política realmente emancipadora de los trabajadores, sino una orientación reformista para paliar la miseria mediante alguna medida de redistribución de la riqueza sin afectar realmente las relaciones de producción que son las causas reales de los privilegios, la miseria, la opresión y la explotación.

 

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