Nuevamente nos encontramos frente a un ataque de este gobierno ajustador contra el sector de Ciencia y Técnica (CyT). Luego de los despidos del año pasado que significaron más de 800 científicos en las calles entre doblemente recomendados, es decir, aprobados en ambas instancias evaluadoras y luego dejados fuera por “falta de cupo” y aquéllos que ni siquiera fueron evaluados por ser mayores de 35 años, pese a la ley antidiscriminación sancionada el pasado octubre. Se suma ahora la miserable (por no decir vergonzosa) oferta salarial para estatales (CONICET no tiene convenio colectivo de trabajo propio) del 12% en tres cuotas no acumulativas para todos aquellos que ganen por debajo de los 30 mil pesos mensuales y una suma fija de 4.500 pesos para quienes cobren más de esa suma[1] sin cláusula gatillo ni indexación de ningún tipo. Ambos sindicatos, UPCN y ATE, rechazaron la propuesta pero es conocido el afán de negociar con la patronal del primero y la costumbre de firmar “en disconformidad” del segundo, por lo que no hay certezas de que salgamos de las negociaciones con mucho más que un 15% sin indexación[2].

Pero esto no es todo; como siempre, los de abajo somos los que más ajuste sufrimos, es así que los becarios (que representamos el 40% de los trabajadores de CyT aunque no nos consideren como tales) no sólo no fuimos considerados para recibir el presentismo arreglado el año pasado por UPCN (cabe aclarar que luego los investigadores y personal de apoyo de institutos tampoco lo recibió) sino que este año nos excluyeron de la cláusula gatillo (un triste 4,2% respecto del salario de mayo 2017, en dos cuotas) con el argumento de que no somos trabajadores y, por ende, no tienen obligación de contemplarnos en los convenios.

Este argumento nos pone en una situación realmente acuciante puesto que, hasta ahora, los becarios recibimos los mismos aumentos del sector pero eso no está escrito en ningún lado y perfectamente pueden usar el argumento de que “no somos trabajadores” para congelarnos el salario.

Además, son de público conocimiento las declaraciones del ministro Dujovne del viernes pasado respecto del cierre de ingresos a planta permanente del Estado por los próximos 24 meses. Según el ministro, esta medida excluye al CONICET y a las universidades nacionales, pero de esto tampoco hay ninguna seguridad, sumado el hecho de que afecta a instituciones como INTI, INTA y CNEA que ya vienen sufriendo el ajuste en forma de despidos masivos, recortes en el presupuesto y en los convenios con otras ramas de CyT y ahora los y las compañeras que hace años trabajan hace años precarizados por contratos basura de un año van a ver cercenada la posibilidad de ingresar a planta permanente. Un caso testigo es el fin de los convenios entre CNEA y Universidad, que elimina las becas de formación en áreas estratégicas de la ciencia aplicada, como el desarrollo de nuevas técnicas de aplicación en el área nuclear. Estas medidas ya fueron aplicadas con anterioridad durante el gobierno menemista y siguen frescas en la memoria del sector, lo que se manifestó este mismo viernes en la agitación que se sintió en distintos lugares de trabajo.

Para terminar de ilustrar el panorama, la semana pasada circuló el informe de la reunión que tuvieron los directores de las distintas Unidades Ejecutoras (UUEE) del CONICET con el ministro Barañao y varios secretarios. En esta reunión, funcionarios mostraron una vez más el desdén del gobierno hacia la ciencia y la tecnología, mintiendo descaradamente, faltándole el respeto a sus interlocutores. Ante el reclamo por la pérdida de poder de compra de los subsidios donde la reducción, en dólares, de los préstamos de 2014 fue de 33% del original, los de 2015 de 38%, los de 2016 de 60%, y del 2017 entre un 64% y un 68% dependiendo el tipo de préstamo, la respuesta del ministro fue que nada podían hacer al respecto y se sumó el secretario Aguado argumentando que el presupuesto del CONICET había aumentado casi un 100% durante la gestión del actual gobierno (desde el 2015, incluyendo el aumento previsto en 2018) y se podía concluir que no se había perdido poder de compra. Lo cual no tiene ni pies ni cabeza ya que, en primer lugar, la inflación prácticamente absorbió el aumento y, además, año a año el porcentaje del PBI dedicado a ciencia y universidades es cada vez menor.

En medio de este contexto alarmante, tras dos años sin novedades, el jueves 7 de este mes se reabre la mesa de relaciones laborales con la presencia de los gremios UPCN y ATE, pero sin ningún representante de becarios. Resulta imprescindible que tengamos representación en esa instancia para poder hacer llegar nuestras demandas y para asegurarnos de que las burocracias sindicales no acuerden de espaldas a los trabajadores. Pero más fundamental es estar en las calles movilizados junto con todos los demás sectores estatales. El gobierno viene por todo, pero las y los trabajadores tenemos el ejemplo de los mineros de Río Turbio y los docentes de ATEN Neuquén, que nos enseñaron que la victoria se conquista con la lucha en las calles. Por eso este jueves 7 a las 10 am los becarios de la Corriente Sindical 18 de Diciembre vamos a participar del corte en Santa Fe y Godoy Cruz para luego dirigirnos al MINCyT a reclamar por nuestros derechos.

 

¡Investigar es trabajar! ¡Este jueves 7, todos al MINCyT!

¡25% con indexación trimestral, aguinaldo y aportes para las y los becarios!

¡Ninguna confianza a los burócratas traidores! ¡Paro total de estatales por tiempo indefinido!

¡Abajo el ajuste en Ciencia, Técnica y Universidad!

 

Natalia F.

Becaria doctoral ANPCyT. Miembro de Jóvenes Científicos Precarizados por la

Corriente Sindical 18 de Diciembre

[1] https://www.clarin.com/politica/gobierno-ofrecio-12-aumento-estatales_0_Hy9XiHjk7.html

[2] Al cierre de esta edición se hizo público un comunicado de UPCN en el que aceptan un aumento de salario del 15% (en cuotas de 3% en Julio, 6% en Agosto y 6% en Septiembre) con cláusula de revisión en Marzo 2019, para los que ganamos por debajo de 40 mil pesos mensuales y un monto fijo de $6.500 en dos tramos para las categorías superiores. Junto con el cese de los despidos por 60 días y la conformación de una mesa de diálogo que evalúe la forma de continuar con el proyecto de dotación mínima con el menor impacto para los trabajadores.

 

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