El aumento de marzo pasado para los jubilados fue de menos del 6% gracias a la novísima forma de calcular de la reforma previsional aprobada el pasado 18 de diciembre. Sin la sanción de esta infamia, el aumento hubiera sido un aun así escaso 15%, aproximadamente. El día de hoy, el gobierno sufre un importante revés de grandes implicancias: la Sala III de la Cámara de Seguridad Social declaró inconstitucional la aplicación de nueva ley de movilidad y ordenó que se les reintegre a los jubilados lo perdido desde marzo.

Si bien el fallo es dado a luz con argumentos puramente jurídicos, el transfondo del asunto es tan evidentemente político que es necesaria una miopía rayana en ceguera para no verlo. Los grandes medios hasta el momento han hecho un prudente silencio o, a lo sumo, han reproducido textuales las motivaciones jurídicas de la resolución. Respecto a ella, su texto escrito declara “inconstitucional” la aplicación de la nueva ley de movilidad para el aumento de marzo porque estas leyes no pueden ser “retroactivas”, y así lo sería si se calcula la inflación de la segunda mitad del año pasado (período en el que no estaba en vigor la nueva ley) con los nuevos criterios. Según se sostiene en el fallo en cuestión, del rechazado aumento del 5,71% debería haber habido uno del 14,5%. Esto es, ANSES se vería obligado a devolver lo no pagado durante estos meses.

Desde marzo mismo se vienen apilando en los tribunales, una arriba de otra, las apelaciones de los jubilados a la aplicación sobre sus haberes de la nueva modalidad. Con la apelación de 1000 a 1500 resoluciones favorables a los jubilados por semana, los funcionarios macristas de la ANSES están recurriendo a un verdadero ejército de abogados contra “la mafia” de los ancianos y pensionados, poniendo sobre ellos la pesada mano de la ley. Es esta una hazaña de la que la propia Patricia Bullrich debe estar muy orgullosa, así como Mariu “el azote de los docentes” Vidal. Entre los abogados puestos al servicio del gobierno, la crisis del empleo no se estaría sintiendo. Ahora, apelarán el fallo. Ni uno solo de esos abogados fue usado, claro, para ponerle un freno a Caputo cuando puso plata de la ANSES en un fondo de inversión fundado por el propio Caputo. Superándose a sí mismos, los funcionarios de este gobierno no están en dos, sino en tres lados (y más) del mostrador, en este caso también en el de los bufets de abogados.

Por supuesto que este pequeño triunfo para los jubilados (que es una gran derrota para el gobierno), es limitada: el fallo interviene sobre la aplicación de la reforma previsional “hacia atrás” y no tendría efecto alguno en el futuro. No obstante, se abre una pelea por la devolución de lo robado a los jubilados durante estos meses.

Es evidente que ni políticos ni jueces, por más simpatías que le tengan al gobierno, están dispuestos a hundirse con él. Que se abran fisuras así dentro el aparato estatal refleja claramente que no todos ponen las manos en el fuego en el triunfo del macrismo en la aplicación el ajuste en curso. A su vez, que no pueda tener incondicionalmente alineados a todos los jueces hace menos fácil que encare esa, su gran tarea, con facilidad.

Sin la resistencia de los días 14 y 18, lo más cómodo para los camaristas hubiera sido simplemente fallar a favor del gobierno, pues tendría éste el poder de hacer y deshacer a voluntad… Pero no es así. Este pequeño triunfo pone en evidencia que las relaciones de fuerza entre el gobierno y los trabajadores no están resueltas, que todavía se puede derrotar al macrismo.

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