Se ha consumado el escándalo. Luego de largas discusiones en las dos cámaras del Congreso, en las que diputados y senadores se prestaron a la comedia del “debate democrático”, Macri vetó la ley contra los tarifazos… como ya todos sabían.

El gobierno podía bajar las retenciones, regalar miles de millones de dólares a los grandes compradores de dólares, entregar un 40% de interés para los tenedores de LEBAC… Ah, pero garantizar un precio más o menos accesible de luz y gas a millones de trabajadores es “populismo”, es “gastar lo que no hay”. A diferencia de principios de año o del momento de los primeros tarifazos, la bronca que generan está mucho más generalizada. Son ya muy pocos los que se creen que era un despilfarro. Las grandes empresas de servicios están facturando cientos y miles de millones, pero para los macristas si alguien quiere calentarse en invierno está viviendo en medio de lujos impagables.

La realidad es que el gobierno busca a toda costa imponer una brutal transferencia de ingresos de las amplias masas trabajadoras a un grupo selecto de empresarios multimillonarios. Y esta orientación es cada vez más visible para sus víctimas. Una enorme gota como la bronca frente a los tarifazos puede ser la que derrame el vaso desbordante de odio por las cada vez más difíciles condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo. Es necesario salir ya mismo a la calle para frenar el veto e imponer el fin de los tarifazos. Hacerlo ahora mismo, apostar a la movilización en lugar de la comedia de mal gusto llamada “Congreso”, que le cantó canciones de cuna a amplios sectores por semanas, es la única forma de poner contra las cuerdas al gobierno.

Mañana 12hs. ¡Todos al Obelisco!

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