Una elección que puede expresar el malestar con la Lista Negra

Este jueves 31/5 y viernes 1/6 se realizarán elecciones a delegados en la fábrica FATE, emblemática por la lucha del 2007 que echó a la burocracia traidora de la Seccional San Fernando, abriendo el camino a la recuperación, años más tarde, del Sindicato.

Estas elecciones se dan en el marco del ataque de Macri y el FMI a los trabajadores, que ha envalentonado al empresario mil millonario Madanes Quintanilla, dueño de Aluar y de FATE.

La reforma laboral, que busca “bajar el costo laboral argentino”, se viene aplicando de hecho en FATE. En algunos sectores la patronal logró, con el cambio de sistema de trabajo, que se trabajen 15 días más al año por la misma plata. Miles de neumáticos sin costo extra que van a engrosar su multimillonaria billetera.

Parte de la reforma laboral es empeorar las condiciones de trabajo, en FATE la desinversión son las que llevaron a Javier Bertolotti a sufrir un “accidente” que casi le cuesta la vida. En la fábrica se trabajan con máquinas obsoletas, algunas del año 1940, y con mecanismos de seguridad inexistentes.

Los cientos de trabajadores que sufren hernias de disco por el trabajo pesado, o tendinitis crónicas en los hombros y manos producto del trabajo repetitivo son expulsados de la fábrica con un mecanismo que se ha vuelto un modus operandi: aunque los compañeros tengan el alta médica de su médico particular, la empresa no lo reconoce y tras un período pierden su puesto.

 

La dirección de la Negra en la Seccional

La lista Negra conduce la Seccional prácticamente hace 10 años y son la fuerza mayoritaria en el cuerpo de delegados. Su política es la de la administración de los problemas por la vía de la menor confrontación posible con la patronal. De hecho, las últimas medidas de lucha se las impuso la base.

A los delegados no se los ve mucho, a la Seccional tampoco. Durante todo este tiempo los trabajadores han hecho una experiencia muy superior a los compañeros de otras fábricas donde su conducción es reciente.

Esta experiencia dio un salto con el accidente de “Javi”. La Negra estuvo por atrás de los acontecimientos. De hecho a la fábrica la pararon los compañeros de base, más que la Seccional.

En la asamblea fueron desbordados porque fueron a maniobrar para frenar la justa bronca en vez de ponerse a la cabeza del reclamo. Se les impuso las 48 horas de paro y una serie de reclamos, el más importante: que se vaya el gerente de planta Gauna.

La negativa de la Negra de acatar la resolución de la asamblea que exigió que se eche a Gauna, dio lugar a que la empresa se recupere primero y después a redoblar los ataques. 

No sólo mantuvo a Gauna quien se pasea por los pasillos como si nada hubiera pasado. Actualmente la empresa lleva adelante una batería de ataques suspendiendo a activistas, echando a trabajadores, apretando a los compañeros a trabajar con máquinas que siguen con las fallas de siempre, descontando las horas de paro.

El desconocimiento de las resoluciones de las asambleas sienta un mal precedente a nivel Seccional y del Sindicato.

La negativa a unir a las fábricas en un paro general del gremio y movilización conjunta (propuesta por la Marrón) para denunciar que la política de Macri y las condiciones laborales que quieren recrudecer con la reforma laboral revienta el cuerpo a los obreros es parte del problema general que está planteado de cara a los ataques que se vienen.

 

La Marrón da la pelea en el cuerpo de delegados

La Negra hace campaña con la consigna “la única lista que puede unir la fuerza de los trabajadores”, pero la verdad es que no ha hecho esto ni en FATE, ni en el gremio. Pero en FATE el divisionismo es peor. El frente que ganó las elecciones del Sindicato (Negra, Roja y Granate) va dividido en los sectores, e incluso hay sectores en que compiten las tres listas.

Las prácticas burocráticas de la Negra son moneda corriente. A los delegados que no son de la Negra no se les reconoce las horas gremiales y quedan expuestos a los descuentos de la empresa cada vez que el compañero deja su puesto de trabajo para atender los reclamos de los trabajadores.

La Negra presenta los 16 sectores posibles, la Celeste (burocracia pro-patronal) en 4, la Roja en 6, la Granate en 5, la Marrón en 3.

Se percibe el malestar entre los trabajadores con la política llevada adelante por la conducción de la Negra. Es habitual que los problemas de los trabajadores sean desoídos por los delegados de esta lista.

¿Se expresará este malestar? Habrá que ver. La Negra se ha dado la política de meter presión a los trabajadores deciendoles que si no votan delegados de la Negra, no le van a dar cabida a los que sean electos.  Tenemos confianza en que los compañeros de base saquen la conclusión de que para enfrentar los ataques que se vienen, mediante la Reforma Laboral del FMI y Macri, necesitarán compañeros que se la jueguen.

Por lo pronto, la lista Granate (PTS) ha presentado candidato donde La Marrón compite con muchas posibilidades con el delegado oficialista. Incluso se han negado a ir a una interna para no dividir votos. Su mayor interés es favorecer a la Negra, lista con la que comparten (de manera minoritaria) la conducción del Gremio. Una vez más, los intereses mezquinos por delante de los trabajadores que reclaman una alternativa en el sector.

La Lista Marrón se propone para desarrollar la máxima organización desde las bases, con el método de la democracia obrera y de lucha, dispuestos a defender los derechos de los compañeros y emprender junto a todos los trabajadores la enorme tarea de rechazar la Reforma Laboral del FMI, y hacerle pagar la crisis a los empresarios y a Macri.

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