Desde hace tiempo el gobierno de Schiaretti viene llevando un ataque permanente al convenio colectivo de los trabajadores de Luz y Fuerza, y es por segunda vez consecutiva que lleva propuestas de leyes provinciales a la Legislatura que eliminan conquistas históricas del convenio de los trabajadores firmados en paritarias en el Ministerio de Trabajo de la Nación. Es decir, los legisladores de Unión por Córdoba y Cambiemos utilizan su voto para romper el convenio de los trabajadores, cosa totalmente ilegitima.

Detrás de todos estos ataques al convenio y del nuevo marco regulatorio de la energía eléctrica que lanzó el gobierno de Schiaretti se esconde un plan de desmembramiento y privatización de EPEC, una empresa estatal e integrada.

Esta política es global: ataca conquistas históricas, días de vacaciones, energía eléctrica barata y conquistas como el aporte patronal para el fondo compensador para la jubilación con un 82% móvil (cosa que el Estado viene haciendo con los docentes y los empleados públicos, con la complacencia de sus dirigentes gremiales). ¡Por otro lado, intenta reducir personal con 800 jubilaciones anticipadas! Y con el nuevo marco regulatorio busca separar los procesos de la energía eléctrica en distribución, transporte y generación, para de esta formar dividir y ofrecer a las empresas privadas convenios acordes a las exigencias de los sectores privatistas y con el personal reducido.

La destrucción del convenio, las jubilaciones anticipadas y el nuevo marco regulatorio tiene un solo nombre: Plan de Privatización de EPEC, de la mano del acuerdo fiscal firmado por Schiaretti con el gobierno de Macri. Y con el acuerdo con el FMI, eso hoy es una exigencia más.

 

Respuesta contundente de los trabajadores de Luz y Fuerza

El día martes se realizó una tumultuosa asamblea general en la sede del sindicato, por un nuevo envío a la legislatura de otro proyecto de ley que volvía atacar el convenio y que se iba a tratar el miércoles. La bronca se sentía por el tiempo perdido en esperar negociaciones con el gobierno que nunca llegaron y que se alentaron desde la conducción de Suarez, secretario general (y no es casualidad que le hizo la campaña al PJ).

Si bien hubo bronca y desmoralización, se votó llevar adelante asambleas desde las 9 en los lugares de trabajo, quite de colaboración y concentrarse en la sede del sindicato para movilizarse hasta la Legislatura. Pero el órgano democrático una vez más apareció vallado e inundado de policías.

Los trabajadores toman la sede central de EPEC

Ante esta nueva situación los trabajadores tomaron una iniciativa sorpresiva: no van a la Legislatura y se dirigen al edificio central de EPEC. Reunidos en asamblea, más de 3000 trabajadores deciden ocupar el edifico, asegurando las puertas y los lugares de entrada, echando a los agentes de policía que estaban de consigna en el edificio, e inclusive a un destacamento de más de quince que querían acercarse a la toma.

Consumada la toma, el ánimo desbordaba por todos lados, la bronca del día anterior había quedado a un lado y las asambleas empezaban y terminaban al grito “que se vayan todos, que no quede uno solo”, retomando la tradición del 2001. Aunque por ahora se refieren a los gerentes y asesores con la crisis nacional puede dar un paso adelante, como dijo uno de ellos “soy peronista, pero Schiaretti nos entregó, hay que rajarlo junto con Macri porque esto no va más”.

Ya por la tarde aparece Suarez, que venia de exponer en la Legislatura, y se realiza una asamblea multitudinaria dentro del edificio al grito de “Luz y Fuerza” y nuevamente ese canto tan temido para la clase política patronal “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. En ese marco, quieren entrar dos gerentes con personal policial y con un despliegue de infantería en las esquinas. Ante esta verdadera provocación, se vieron las profundas reservas y fuerzas imparables de las trabajadoras y trabajadores de EPEC, se los sacó a los empujones a esos señores trajeados, y a la infantería se la combatió al mejor estilo 18 de diciembre: a las baldosas limpias y se los hizo retroceder, de tal manera que no molestaran más.

Continuó la asamblea que, con un ánimo más caldeado, votó la continuidad del plan de lucha con quite de colaboración y medidas sorpresivas. Luego de la misma se retiraron encolumnados mas de 3000 lucifuercistas y marcharon hasta su sindicato con aire de triunfo en la batalla del día.

Desde el Nuevo MAS y la Corriente Sindical 18 de Diciembre nos hicimos presentes, expresando nuestro apoyo y el rechazo a este intento privatista y haciendo el aguante todo el día.

Alertamos que Schiaretti va a aplicar la agenda de Macri y con el nuevo acuerdo con el FMI la realidad se va a poner más dura, ya que la intención es desafiar a los trabajadores hasta el final no solo con la reforma del convenio, del salario, sino también con políticas privatistas de los servicios públicos.

Solo una lucha hasta el final podrá evitar la privatización de EPEC, donde también se deberá lograr confluir con otros sectores en lucha para derrotar este plan de ajuste más de conjunto y solo confiar en las asambleas y las medidas ahí resueltas. No hay que tener ninguna confianza en diálogos y negociaciones de los dirigentes con un gobierno socio de Macri y enemigo de los trabajadores.

El convenio colectivo no se toca. No a la privatización de EPEC

No a los planes del FMI del gobierno de Schiaretti-Macri

 

Eduardo Mulhall

 

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