14/5: Acto fantasma, no sólo por las máscaras de algunos de los presentes

Nos tiran humo por izquierda…

Entre gallos y medianoche, entre la noche del domingo y el lunes a las 11 de la mañana, como para que ningún trabajador se entere y desde ya, pueda concurrir porque tiene el inconveniente que ellos no tienen, el 90% en ese horario trabaja o está viajando para hacerlo, el triunvirato de la CGT con su actor protagónico al frente, en el último tiempo, Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), llamó un acto en el Obelisco contra el FMI. Concurrieron también los dirigentes de los gremios de Luz y Fuerza Patagonia, Cerveceros, Textiles, Guincheros, Judiciales, Impositivos, Señaleros, Peajes y Aeronavegantes.

El centro de la denuncia de los oradores fueron contra el ajuste tarifario. Nada contra el acuerdo con el FMI. Donde sí hubo una gran oratoria de parte de Schmid fue en relación a la preparación de futuras medidas de fuerza. “Trabajar el paro, organizar a nuestros compañeros…”, “Tomar medidas de menor a mayor, a no dudarlo”, “Nada se gana sin organización”, “Preparar el terreno para una medida de mayor dureza de todos los sindicatos argentinos”, “Hablar con todos los sindicatos y las organizaciones sociales”. Un discurso “radicalizado” para intentar convencernos que después de ésta “salimos con todo”.

Lo que vacía de contenido real y llena de hipocresía sus dichos es que no mencionó ni propuso la realización de una sola asamblea, ni siquiera de alguno de los gremios “supuestamente” representados allí. Ni una reunión de cuerpos de delegados y comisiones internas, ninguna consulta a la base para escucharla, organizarla. Su organización es la de los cuerpos orgánicos, la de suma de sindicatos donde la voz y las decisiones de los trabajadores brillan por su ausencia.

Pero, reconozcámoslo, en las alturas y en las antípodas de lo que necesitamos los trabajadores para salir a pelear con fuerza, habló de una hipotética continuidad de la lucha.

 

…y nos pegan por derecha

 

El titular de la UTA tuvo a su cargo la tarea de ser explícito en su pedido. En declaraciones a la agencia Télam, explicó: “a quienes estamos en la CGT volver al Fondo nos preocupa porque nos parece que volvemos a pagar la fiesta de los especuladores de adentro y afuera que se divierten a costa de la costa de situación económica que afecta mayormente a los desempleados y a trabajadores”; “que el gobierno nacional nos convoque, nos diga la verdad y cuán grave es la situación económica y financiera para que hayan tenido que pedir auxilio al FMI, y cómo salimos de esto”; “nos encontramos con un gobierno que hace mucho silencio y no recibe institucionalmente a la CGT para mantener un diálogo que podría evitar enfrentamientos”.

El verdadero reclamo que está en la agenda cegetista es su incorporación al diálogo y a la concertación con el gobierno. ¡No quieren “encender la mecha”, quieren evitar enfrentamientos, no para defender a los trabajadores, sino para acomodarse mejor ellos! ¡Que a nosotros nos tiren algunas migajas para intentar conformarnos y ellos ser parte del festín! ¡Les quieren pedir consejos al gobierno que nos mete en el pozo! Frente a un gobierno que nos ataca con todo, se puede dialogar solamente desde una posición de fuerza conquistada, después de una pelea concreta, después de haber sentado mojones a favor nuestro, conquistado un lugar de relación de fuerza superior. Sin nuevas manifestaciones masivas de lucha, paros activos, sentarse a dialogar es sólo para decirles: “Sí, mi amo”.

Que no le esquiven al bulto: Paro General Activo ya!

“No van a llamar a ninguna medida efectiva de fuerza”. Si es así, para muchos compañeros honestos y luchadores la conclusión es: “no hay que darles bola”. Pero esta aseveración fundamentada del trabajador podrido de bancar a estos dirigentes traidores, le hace, sin querer, obviamente, un favor inconsciente a esta podrida burocracia. Ellos no hacen nada, o hacen medidas light, para la tribuna, pero que no influyen en el campo de juego, donde se disputa la pelota y hay que hacer los goles para ganar.

Pero están. Y están por algo más que por una superestructura histórica del movimiento obrero argentino surgido con la creación de los sindicatos y la central única de trabajadores. Están también en la conciencia colectiva de millones de laburantes que los consideran (aunque los cuestionen) sus dirigentes, los que tienen que decidir y convocar. Es una educación de decenas de años de tradición que nos llega hasta las nuevas generaciones, desde que los sindicatos perdieron su independencia política y empezaron a tener su “patrón”: el secretario general o la comisión directiva de su sindicato.

Compañeros: ignorar esto que es parte de la vida y el pensamiento de millones de trabajadores, por más que sea con buenas intenciones, no sirve para empujar a la pelea que necesitamos encarar. Sirve para ayudar a sacarles a ellos el lazo que les tendemos sobre sus cuellos al hacerles la exigencia de efectivas medidas de lucha, como un paro general activo. Si les sacamos ese lazo, se van a dormir más tranquilos, nuestra “ignorancia” los va a aliviar a ellos, y va a debilitar nuestra perspectiva necesaria de medidas contundentes.

Reconocemos que es una disyuntiva difícil. Pero la historia de nuestra clase siempre fue y será así. Estará sometida a múltiples presiones y decisiones difíciles. La presión a claudicarles sería confiar sólo en sus medidas y sus políticas. Pero la presión a desconocerlos también nos perjudica: porque ignora el lugar objetivo que ocupan que, nos guste o no, es el de ser referentes masivos del movimiento obrero y de todos los trabajadores. Y si nos cortamos solos y no pensamos y no nos dirigimos a todos los trabajadores, pecamos de un vanguardismo y un sectarismo que, en lugar de sumar, nos debilitará frente a nuestros enemigos: el gobierno, la patronal y la mismísima burocracia. Porque nosotros sí estamos en el campo de juego. Y tenemos que hacer los goles.

 

¡No a los “diálogos” y acuerdos a espaldas de los trabajadores!

¡Paro General Activo ya!

 

Ana Vázquez


“¿Hubo traiciones mayores que las de este triunvirato?”

 

Es una pregunta que puede rondar por nuestras cabezas. Por supuesto que sí. Remontémonos a algunos años atrás nomás, pero si profundizamos en la historia, encontraremos a montones. Algunos ex dirigentes sindicales fueron referentes inolvidables.

Uno fue el tristemente conocido ex secretario general de la AOT (Asociación Obrera Textil), Casildo Herreras, cuando desde el cercano país hermano, Uruguay, nos transmitió sus célebres palabras: “Yo me borré”. En el momento que acá se imponía la más brutal dictadura militar, el 23 de marzo de 1976 (parece que, aunque no había celulares ni internet, estaba bien informado el hombre).  Otro, Jorge Alberto Triaca (padre), al frente de la bien llamada CGT “colaboracionista” durante esta misma dictadura.

La denuncia del “pacto sindical-militar” que fue uno de los ejes de campaña del ex presidente Ricardo Alfonsín y una de sus cartas de triunfo, no fue un invento suyo. No significa que haya sido defensor de los trabajadores precisamente, pero sí que tuvo el “olfato” para pegar en un tema sentido que era parte de la bronca contra la dictadura: el sector de la burocracia sindical que le había dado sostén a sus planes.

Previo a la dictadura, durante el gobierno de Isabel Perón, no es ignorado ni negado por amigos ni enemigos que la “patota” sindical fue parte del ataque criminal al activismo antiburocrático y combativo.

Pero la historia nos sirve para aprender y relanzarnos desde una nueva perspectiva. Así como los trabajadores dimos “vuelta” traiciones anteriores, incluso volteando a la dictadura y sus cómplices, también podemos “dar vuelta” la historia del presente. Avanzar en construir una alternativa independiente desde abajo, si nos mantenemos firmes en exigir y organizarnos, denunciar y no parar de organizarnos.

 

A.V

 

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