Masacre sionista en Gaza

¡Redoblemos la pelea por un Estado Palestino único, laico, democrático y socialista con capital en Jerusalén!

Declaración de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie, 15/5/18

El lunes 14 de mayo, las Fuerzas Armadas de Israel volvieron a llevar adelante una horrenda masacre en contra de la población palestina. Al igual que lo ocurrido el 30 de marzo, francotiradores israelíes abrieron fuego sobre una masiva movilización (de alrededor de 40 mil personas) realizada en la Franja de Gaza, en los puestos de frontera con Israel. En esta ocasión, fueron asesinados 60 palestinos y heridos otros 2.800, provocando una catástrofe humanitaria y desbordando los hospitales de Gaza como no se veía desde la guerra de 2014.

Las movilizaciones de los palestinos en Gaza vienen realizándose hace ya siete semanas, a lo largo de las cuales Israel viene asesinando a alrededor de 115 manifestantes. El ciclo de protestas tiene por objetivo exigir el derecho al retorno de los refugiados palestinos: el 70% de la población de Gaza es considerada refugiada, resultante de la limpieza étnica que el Estado sionista viene llevando adelante en los últimos 70 años. El pueblo de Gaza vive hoy en condiciones de extrema pobreza, debido al bloqueo total por parte de Israel y a sus periódicos bombardeos.

Pero la protesta del lunes tenía además una muy importante particularidad: coincidió con el traslado de la embajada norteamericana a Jerusalén, que llevó a la práctica la decisión tomada por Donald Trump en diciembre del año pasado. Se trata de una provocación en toda la línea por parte del gobierno yanqui, en el exacto día del 70° aniversario de la fundación del Estado de Israel: una jornada funesta para el pueblo palestino, ya que para ellos significó la expulsión en masa de sus tierras dejando a millones de personas como refugiados hasta el día de hoy. En su lugar, los palestinos conmemoran el 15 de mayo la Nakba, la gran tragedia del destierro.

Más de conjunto, tanto el traslado de la embajada yanqui como las masacres que viene llevando a cabo Israel reflejan una misma tendencia: el endurecimiento brutal de su orientación de aplastar al pueblo palestino. Donald Trump está ensayando en Medio Oriente un brutal giro a la derecha, en consonancia con los sectores más reaccionarios del sionismo. Su orientación es romper abiertamente con el marco de la “solución de los dos Estados”, mediante el cual la comunidad internacional (incluidos los anteriores gobiernos norteamericanos) venía abordando formalmente la cuestión palestina.

La “solución de los dos Estados” no implicaba de ninguna manera un reconocimiento real de los derechos palestinos: por el contrario, significaba consolidar el régimen de apartheid israelí, continuar con el proceso de colonización de las tierras palestinas y aislar a su población en un racimo de ciudades separadas entre sí, superpobladas y sin perspectivas económicas. Pero desde el punto de vista formal, aparecía como un reconocimiento internacional de la existencia del pueblo palestino, lo cual ponía algunas trabas a los ritmos y formas de ese proceso (llevando a algunos roces menores de Israel con EEUU, Europa y la ONU, así como con algunos tribunales del propio Estado israelí).

El nuevo enfoque de Trump y Netanyahu rompe por derecha con la “solución de los dos Estados” para plantear un Estado único sionista, donde los palestinos sean pisoteados al máximo posible. De esta manera, se sacan de encima toda posible traba para poder desplegar la colonización y el despojo a toda velocidad y con toda su furia. Su correlato práctico es la libertad de Israel para construir nuevos asentamientos en Palestina de manera ilimitada y sin rendir cuentas ante nadie, apropiándose de las tierras locales, demoliendo viviendas palestinas, etc. Esto significa también el pleno derecho de Israel a detener, deportar y ejecutar a sangre fría a cuantos palestinos se le dé la gana.

Este es exactamente el contenido del traslado de la embajada norteamericana a Jerusalén. La comunidad internacional venía evitando dar ese paso, precisamente porque Jerusalén Oriental es considerada, dentro del marco de los “dos Estados”, como capital de un futuro Estado palestino: de esta manera, el status de Jerusalén es disputado. Al mover allí su embajada, EEUU reconoce formalmente la anexión de todo Jerusalén que Israel realizó formalmente en la década de 1980, y que dio su primer paso con su la ocupación militar de los barrios orientales (palestinos) en la guerra de 1967.

De esta forma, la decisión de Trump rompe por derecha inclusive con los más tibios e inconsistentes acuerdos internacionales: se sale del marco de la ONU para imponer a fondo una política de “hechos consumados”. Esto es posible, además, porque sabe que ninguno de los poderes imperialistas europeos y mundiales tomará ninguna medida para confrontarlo: sus lamentos son pura hipocresía. Todos ellos están en última instancia del lado del sionismo contra las masas palestinas. Lo mismo ocurre con la supuesta “oposición” yanqui, el Partido Demócrata, que es genéticamente incapaz de oponerse a su aliado israelí: en tanto representante de sectores de la gran burguesía norteamericana, está profundamente ligado a los intereses políticos y económicos del sionismo.

Desde la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie, por el contrario, repudiamos profundamente las masacres y las provocaciones israelíes, y estamos por la derrota de la política de Trump y Netanyahu mediante la movilización de las masas palestinas y de todo Medio Oriente.

¡Basta de masacres sionistas!

¡NO al traslado de la embajada yanqui a Jerusalén!

¡Fuera Trump y Netanyahu!

¡Por el derecho al retorno de todos los refugiados palestinos!

¡Por un Estado palestino único, laico, democrático y socialista con capital en Jerusalén!

 

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